Delhy Tejero: Detalle de 'Taruja velando a Kariko' (serie 'Las brujas'), 1930/1936. Legado de Delhy Tejero

Delhy Tejero: Detalle de 'Taruja velando a Kariko' (serie 'Las brujas'), 1930/1936. Legado de Delhy Tejero

Arte

Una exposición desvela el misterio de Delhy Tejero, de la Venus bolchevique a los niños angélicos

El Museo Patio Herreriano de Valladolid organiza una exposición decisiva que rescata la figura de la artista, ilustradora y muralista que triunfó en los años 30.

16 marzo, 2024 01:43

Delhy Tejero (Toro, 1904 - Madrid, 1968) está de actualidad. A la apertura de esta decisiva muestra en el Patio Herreriano se pueden ver obras suyas en el recorrido por los pueblos de colonización que hace el Museo ICO y en Al bies. Las artistas y el diseño en la vanguardia española, en el Museo Nacional de Artes Decorativas.

Delhy Tejero. Geometría y misterio

Museo Patio Herreriano. Valladolid. Comisaria: Patricia Molins. Hasta el 9 de septiembre

Hace poco, en 2022, este museo adquirió ocho de sus ilustraciones para La Venus bolchevique y el Reina Sofía enriqueció su representación de la artista con un autorretrato y unos papeles de la serie Las brujas, colgados en salas. El año pasado se publicó una biografía, de África Cabanillas (Elia Editores), y hay al menos una tesis doctoral en marcha.

No es esta la primera exposición que se le dedica en tiempos recientes –la última, pequeña, en la Fundación Cristino de Vera en La Laguna (2020)– pero sí la más ambiciosa y completa.

Es fácil comisariar una muestra de Delhy Tejero, porque sus herederas conservan con celo la mayoría de las obras que quedan de su mano: hay pocas en colecciones públicas y no siempre es factible localizar las que vendió en vida a particulares. Y es difícil, porque su trabajo es muy ecléctico y los vaivenes de estilo complican la ordenación y la puesta en valor de la trayectoria.

Fue una mujer del todo independiente pero “la religión la destrozó y la guerra la rompió”

Patricia Molins ha hecho un buen trabajo seleccionando obras, marcando líneas y subrayando los “fuertes” de la artista sin conseguir –o sin pretender– borrar esa indeterminación en sus apuestas estéticas o sus “blanduras”, que hacen que sea menos apreciada que sus compañeras de generación Maruja Mallo, Remedios Varo o Rosario de Velasco.

Desde el punto de vista biográfico hay dos facetas, contradictorias, que interesan más en ella. Fue desde joven una mujer del todo independiente –cosa rara en la época–, que consiguió enseguida ganarse la vida, se integró en los círculos culturales y se creó una imagen muy moderna, exótica y atrevida. Pero, en palabras de su sobrina, “la religión la destrozó y la guerra la rompió”.

Vista de la exposición de Delhy Tejero en el Patio Herreriano. En el centro, 'María Dolores', 1954. Legado Delhy Tejero

Vista de la exposición de Delhy Tejero en el Patio Herreriano. En el centro, 'María Dolores', 1954. Legado Delhy Tejero

Padeció trastornos de conducta y se aisló. En sus diarios, los Cuadernines (Diputación de Zamora, 2004), se lamenta de haber dejado escapar las ocasiones en las que el “arte nuevo” llamó a su puerta y se pregunta: “¿Por qué no me lancé a la vida con todas sus consecuencias?”.

Lo cierto es que tuvo éxitos reseñables. Su trabajo como ilustradora en publicaciones como Crónica, Estampa o ABC fue muy apreciado y, aunque en gran parte destinado a cuentos para niños, series como la citada Venus bolchevique nos muestran cómo contribuyó a dar forma y a introducir en el imaginario social a la “nueva Eva”, resuelta y cosmopolita.

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Fue la primera mujer que ocupó, ya en 1931, una cátedra de pintura mural, expuso en el Círculo de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno y la Dirección General de Bellas Artes, fue la única artista en la I Exposición de Arte Abstracto de Santander y fue seleccionada para alguna cita internacional de peso, como la Bienal de la Habana.

Varios aspectos de su obra, de nuevo divergentes, expresan su mérito artístico y son explorados en la muestra. Su inicial adhesión a la corriente regionalista, en su caso con figuras monumentales y gran atención a la cultura material local, se fundamenta sólidamente en un contacto directo con el medio rural pero adquiere matices simbolistas.

Delhy Tejero: 'Mercado zamorano', 1934. Legado Delhy Tejero

Delhy Tejero: 'Mercado zamorano', 1934. Legado Delhy Tejero

El realismo que se impone en Europa en los años treinta se manifiesta en esas obras y en los excelentes retratos –limpios, humanistas–, detalles de vegetación y paisajes urbanos que realiza en Marruecos, donde permaneció al inicio de la Guerra Civil, o en Capri, su paraíso. Durante el conflicto estuvo unos meses en París, interesándose por la teosofía y en contacto con el grupo surrealista.

Lamentablemente destruyó después, por escrúpulos morales, toda la obra de ese período: las decalcomanías –se discute si pudo adelantarse a Óscar Domínguez en el uso de esta técnica– que hacen de fondo de sus infantiles “brujas”, las abstracciones atmosféricas de sus “caprichos” y algunas composiciones de aire mironiano que se permitió más tarde demuestran que esa fue una dirección en la que podría haber brillado.

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Al volver a España tras la guerra, con el ánimo entristecido y algunos tropiezos con el régimen, se consolidó como una figura de referencia en el muralismo. A favor de la confluencia de religiosidad y arte moderno que preconizaba Fernández del Amo, decoró iglesias e instituciones sociales o docentes, con obras bien representadas en la exposición a través de bocetos y cartones.

Delhy Tejero: 'Isla de Capri', 1938. Legado Delhy Tejero

Delhy Tejero: 'Isla de Capri', 1938. Legado Delhy Tejero

La geometría estructurante de una buena parte de su obra se manifiesta en ellas de manera más acusada e incluso configura cuerpos semi abstractos, mientras que en otros murales mantiene una estética realista.

El acicate de la experimentación técnica hizo que se acercara en los cincuenta al informalismo, con resultados muy modestos, y el anhelo de trascendencia que fue creciendo a lo largo de su carrera descarrió hacia un amplio conjunto de niños angélicos que incluyen alguna solución compositiva interesante pero que son en general ñoños. Hacer balance de todo ello es tarea compleja pero necesaria.