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Arte
Adiós, señor Egam
Enrique Gómez-Acebo, fundador de la galería Egam que se mantuvo durante más de 40 años en la misma sede, ha fallecido a los 76 años
Enrique Gómez-Acebo. Foto: Archivo
Hay galerías que vienen y van, sedes que cierran y abren en otros lugares. El movimiento es constante y son pocas las que permanecen siempre en el mismo punto de encuentro. Era el caso de la galería Egam, regentada por Enrique Gómez-Acebo. Durante más de 40 años se mantuvo en el número 29 de la calle Villanueva de Madrid, hasta su cierre hace ahora casi cinco años. El galerista, conocido como señor Egam, ha fallecido a los 76 años alejado ya del mundo del arte contemporáneo.Gómez-Acebo empezó su andadura tanteando la pintura abstracta pero se quedó tan solo en un acercamiento que abandonó a los 28 para convertirse en galerista. Sus primeros pasos los dio bajo las órdenes de legendaria Juana Mordó y en 1969 echó a volar solo para abrir su propia galería. Y la inauguró con una colectiva de obras de artistas como Mitsuo Miura y Gerardo Aparicio, cedidas en gran parte por su mentora Mordó. A partir de ese momento se consolidó en esa sede durante más de 40 años, siempre sentado en la misma silla y detrás la misma mesa. Un hombre de costumbres que se hizo un hueco y un nombre en el galerismo español.
En aquel momento "se vendían Feitos a 15.000 o Carmen Laffón a 16.000 y no compraban ni la mitad por carísimos. Era un mundo muy cerrado, muy de clan. El público, tal como lo entendemos hoy, no existía, eran 25 personas que se alternaban entre las galerías que había, que éramos cuatro, Biosca, Juana Mordó, Theo y poco más. ¿Coleccionismo? No había. Las instituciones no compraban ni sentían el menor interés", contaba en una entrevista hace ya tiempo.
La primera obra que vendió fue un dibujo de Isabel Quintanilla por 6.000 pesetas. El comprador fue un coleccionista americano llamado William Blake y esa pieza ahora es parte de la colección de Blake-Purnell. Poco a poco por su galería pasaron artistas, hoy consolidados, para presentar sus primeras individuales: Mitsuo Miura, Gerardo Aparicio, Alfonso Albacete y Guillermo Lledó son algunos de esos nombres. Además, artistas ya consagrados como Manuel Millares, Lucio Muñoz, Carmen Laffón, Luis Feito, Fernando Zóbel y Gerardo Rueda, entre otros, confiaron en el joven Gómez-Acebo. También Alfredo Alcain, Gustavo Torner, Eusebio Sempere, Juan Asensio...
Él siempre creyó en lo que exponía y durante todos los años de trayectoria vio cómo aquellos jóvenes Aparicio, Miura o Albecete se consolidaban y llegaban nuevas generaciones de artistas con otros puntos de vista. Él se mantuvo fiel a su instinto y a su conocimiento artístico por lo que, para él, no tenía rigor ninguno que una persona pensara que el arte contemporáneo le estaba tomando el pelo. "Yo tengo una galería para enseñar obras interesantes y para venderlas. El que quiera culturizarse que acuda al Ministerio de Cultura o que se pague unos cursos. Yo no tengo por qué culturizar a nadie que crea que lo que yo pongo en la pared no es cultura. Cuando abro la puerta de la galería ya hago algo cultural".
Así es como se convirtió en referente del arte contemporáneo durante sus más de 40 años al frente de la galería Egam en el número 29 de la calle Villanueva. Fue testigo de primera mano de la primera edición de ARCOmadrid a cargo de Juana de Aizpuru pero hace cosa de cinco años echó el cierre a la galería, se ponía punto y final a una de las sedes más longevas del galerismo madrileño y Gómez-Acebo se desvinculaba del arte de manera profesional. Todo ha sido silencioso pero su legado perdura. Adiós, señor Egam.