Image: Getxophoto desafía al tiempo

Image: Getxophoto desafía al tiempo

Arte

Getxophoto desafía al tiempo

1 septiembre, 2016 02:00

Imagen de Kauldi Iriondo

El festival de la localidad vizcaína celebra su décima edición con 20 exposiciones y 250 imágenes que hablan sobre el tiempo, su transcurso y los cambios que ocasiona. Durante un mes fotógrafos nacionales e internacionales recalarán en Getxo con sus instantáneas.

El paso del tiempo deja no solo huellas sino también heridas y cicatrices. Estas secuelas pueden resultar positivas, alegres, constructivas. Otras, en cambio, duelen y destruyen. El transcurso del tiempo es un tema que ha interesado a muchos artistas y se refleja en sus fotografías de forma diversa y con variada temática. Este es el tema principal que pone en pie la décima edición de GetxoPhoto; el tiempo. A modo de celebración de su décimo aniversario serán 20 las exposiciones y 250 las imágenes de fotógrafos nacionales e internacionales que mostrarán su manera enfrentarse a ese enemigo invisible que nos persigue a cada paso. A través de las instantáneas se desafía y se retrata el pesar que nos deja. El polvo. La huella. La herida.

El comisario del festival, Jokin Aspuru, se ha tomado su tiempo, valga la redundancia, para configurar la programación de esta edición. "Me gusta la idea del tiempo como el viento que mece las ramas y arrastra las hojas pero que no podemos ver", comenta Aspuru. Con el objetivo puesto en el reto de visibilizar algo invisible y "tratándose de un tema con una dimensión de varias aristas" la idea ha sido recoger diferentes lenguajes. Por un lado está el tiempo que todo lo arrastra, las heridas y las huellas que deja pero, por otro, se trata de recoger el instante. "Hemos conseguido traer a Ori Gertsh, un fotógrafo que crea bodegones de flores y captura el momento en el que las detona", apunta.

Blow Up de Ori Gertsh

También de temática natural es la obra que exponen de la fotógrafa Rachel Sussman. "En Oldest Living Things in the World retrata organismos vivos de más de 2.000 años de vida que ha visto por todo el mundo". Un hongo, un liquen, un árbol de 14.000 años. Pero a GetxoPhoto le interesa no solo el tiempo profundo, el tiempo del mundo desde su origen, sino también el subjetivo, el que acecha a las personas y las cambia. Es en el trabajo de Manabu Yamanaka donde se aprecia el pesar de la vida, los años pasados y el deterioro sufrido. El fotógrafo captura los cuerpos de mujeres entre los 90 y los 100 años en "imágenes muy limpias que muestran un tiempo que produce verdades que duelen", anota Aspuru.

Claro que existen más clases de tiempos. Son muchos los que se interesan por la perdurabilidad de las imágenes o intentan hacer viajes en el tiempo a través de la fotografía. A lo primero se dedica Luce Levart, una comisaria francesa a la que la inundación de su estudio destruyó varias fotos. Los hongos que se han hecho con las instantáneas han creado imágenes que ahora se pueden ver en Getxo en la exposición Mold Is Beautiful. Lo segundo es para Chino Otsuka que retrocede en el tiempo para explorar la relación entre la memoria, la identidad, el tiempo y la fotografía.

Fotografía de la serie Mold Is Beautiful de Luce Levart

Trascender y desafiar al tiempo es lo que también hace Michael Wesely al crear exposiciones de muy larga duración. El proyecto que aquí se muestra nos lleva hasta la caída del Muro de Berlín cuando el fotógrafo estableció varias cámaras expuestas de manera prolongada durante tres años. El resultado, fragmentado y fracturado, se traduce en capas que muestran cómo fue modificándose la Postdamer Platz. O la muestra que trae Amit Sha'al en la que recoge imágenes antiguas de su Israel natal y las revisita en la actualidad. Superponiendo la imagen clásica con la actual se ve cómo el paso del tiempo y el desarrollo ha cambiado la narrativa de su país. GetxoPhoto, además, "no se ciñe a la fotografía documental sino que tiene cabida la fotografía conceptual, la analítica, las puestas en escena y reportajes", aclara el director del festival.

Más allá del soporte clásico

Uno de los atributos del festival es que, en parte, huye del academicismo y de las exposiciones clásicas en recintos cerrados. A las cuatro o cinco de este carácter se les suma otra parte, que forma el grueso de la cita, que se dan en el espacio público. Esto responde a "la defensa radical del espacio público como lugar de encuentro, reflexión y disfrute del arte", anota Aspuru. Y no es una decisión tomada a la ligera sino que se trata de una posición política. "Frente a la privatización cuando hacemos una instalación en la calle, aparte de la apuesta artística, nos estamos posicionando en que la calle es de todos, en que hay que aprovecharla, utilizarla y defenderla", defiende el comisario.

Potsdamer Platz de Michael Wesely

Y no solo eso, otro de los pilares de GetxoPhoto es el uso de soportes variados jugando con las posibilidades de impresión que proporcionan las nuevas tecnologías para hacer que las imágenes circulen. En esta ocasión, y consagrándose como un asiduo de la cita, la ruta de posavasos viene de mano de Bohnchang Koo, un fotógrafo que ha creado una edición de ocho posavasos en los que retrata "pastillas de jabón que han sido utilizadas en diferentes partes del mundo".

Y este año, como viene siendo lo habitual, queda espacio para las novedades. En su décimo aniversario se trata de la apertura hacia nuevas artes visuales. Por un lado proyectan una performance que tuvo lugar en Berlín. Se trata de "la documentación de aquella situación que es un reloj digital hecho con madera para la que juntaron a 70 trabajadores. A cada minuto van cambiando las agujas del reloj", explica. Esta iniciativa muestra la idea de la construcción del tiempo del ser humano. Como contrapunto, está la serie de dibujos de relojes realizados por enfermos de Alzheimer. En esos folios se ven "esferas vacías, mal hechas, con la hora en la que se toman la pastilla...", mostrando así que sí, que también existe la destrucción del tiempo. O que el tiempo destruye.

@scamarzana