Image: Otra educación es posible

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Arte

Otra educación es posible

Bea Espejo
Publicada
Actualizada

Habitació 1418 (MACBA/CCCB, Barcelona). Foto: Guiu Gámiz

Aparece como la primera palabra al pensar qué es lo que falla en el sistema artístico español. Es la educación, una de las zonas menos visibles en los centros de arte y museos pero fundamental para su crecimiento. Hoy, más allá del modelo tradicional del taller y la visita guiada, hay proyectos que replantean lo pedagógico desde la experimentación, el trabajo a largo plazo y los adolecentes como foco de acción. Son el CA2M en Móstoles, el MACBA y el CCCB en Barcelona, Tabakalera en San Sebastián y LABoral en Gijón. Celebramos con ellos el Día Internacional de los Museos.

En noviembre de 2008 se publicaba el número #0 de la revista digital de arte e-flux, un referente hoy, con un texto que daría la vuelta a la idea que hasta entonces existía sobre educación y museos. La autora, Irit Rogoff, profesora en el Goldsmith College de Londres, lo titulaba Turning y hacía hincapié en esa noción de viraje acuñando el término de "giro educativo", uno de los más discutidos en los últimos años. Hablaba de investigación, de pedagogías autoorganizadas, de conocimiento expandido, de franqueza y de verdad, pero sobre todo, del museo como lugar de lo posible, un espacio potencial donde la gente pueda apropiarse de las ideas de un modo diferente.

Hoy nadie niega el acierto de Rogoff al apuntar que ese giro colocaba el primer plano un tema, la educación, hasta ese momento marginal en el museo. Tampoco nadie niega que el giro encierra las contradicciones del sistema del arte contemporáneo. En primer lugar, están los propios términos "educación", "pedagogía" y "didáctica" que, aunque relacionados, tienen significados e intenciones distintas. En segundo lugar, mientras disminuye paulatinamente la formación artística en primaria y secundaria, crece la oferta de cursos especializados en arte contemporáneo. La tercera contradicción va asociada a las universidades y las escuelas de arte, que viven en estado de emergencia mientras las numerosas bienales se conciben como espacios de formación, donde la exposición ya no es lo importante. Ahí está la Documenta 12 de 2007, comisariada por Roger Martin Buergel, donde la educación era una de sus tres líneas de debate bajo el título ¿Qué hacer?, así como el énfasis que puso un año antes la Manifesta 6, finalmente cancelada, pero que pensó esta bienal como una escuela de arte.

Está claro que el tema de la educación en el arte está en auge. Cada vez más. Exposiciones como Playground y Un saber realmente útil (Museo Reina Sofía, 2014) son un ejemplo. También el ciclo Lesson 0 (Espai 13, Fundación Miró, 2015), propuestas que ensayan distintos modos de aprendizaje y de exposición, así como Ni arte ni educación (Matadero, 2015), del colectivo Pedagogías Invisibles donde lo que se exponía no eran producciones artísticas sino educativas. En Matadero encontramos, también, Festeen, el festival de cultura joven de Madrid, que en su cuarta edición huye de la cita puntual y expande el proyecto a actividades durante todo el año. A esta larga cadena se suman este año cursos de formación para profesorado como el que ha puesto en marcha el Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), y se estrena un nuevo premio a la labor en la educación en museos, el Román de la Calle, concedido al Museo de Etnología de Valencia, a la asesora en educación Aída Sánchez de Serdio, y al citado colectivo Pedagogías Invisibles.

Trabajar con adolescentes

Crecen también las instituciones artísticas que van más allá del modelo tradicional de taller o visita guiada y trabajan en vías mucho más experimentales y con uno de los públicos más potenciales: los adolescentes. Son los grandes ausentes en los museos, aunque la idea de que los jóvenes no tienen inquietudes culturales se desvanece con proyectos como estos, propuestas que cambian el "qué vamos a hacer por ti" por "qué podemos hacer juntos".

Bajo ese prisma se trabaja en el CA2M de la Comunidad de Madrid en Móstoles desde que abriera hace 8 años. Pronto creó un grupo de debate sobre educación conocido como Las Lindes, y lanzó su proyecto para jóvenes que cuenta actualmente con el mecenazgo educativo de la Fundación Banco Santander. Ahí está Espacio mutante, basado en el "hazlo tú mismo", o la plataforma UHF de creación audiovisual. Aunque el de mayor recorrido es Sub21. "Lo compone un grupo de colaboradores formado por jóvenes interesados en la cultura y el arte que se reúne periódicamente para entrar en contacto con artistas, compartir intereses y experiencias y desarrollar una programación para otros jóvenes. Tienen presupuesto, espacio en el centro y libre decisión", explica Carlos Granados.

Un momento dentro del proyecto UHF.Disparar bajo el agua, CA2M (Móstoles)

Es una de las cabezas pensantes del departamento de educación en Móstoles. Otra es Pablo Martínez, recientemente nombrado nuevo jefe de Programas del MACBA, del que depende el área de educación del museo. En la base del trabajo en el CA2M está pensar la educación como práctica estética y no como una transmisión de contenidos. "Muchas instituciones aún no entienden la educación como una actividad intelectual, sino que piensan que la educación es un servicio para el público. En este sentido, se puede llegar a pensar que los programas para jóvenes son para crear nuevos públicos y, en nuestro caso, no hay nada más lejos de eso. Nos interesa la adolescencia porque es en esa franja de edad cuando se inicia el camino hacia la autonomía intelectual. Son esenciales las propuestas educativas que, más trabajar con las colecciones del museo o con las exposiciones, se interesen por romper la norma o enseñar a transgredir. La clave es pensar el museo como un espacio de extrañamiento donde no se tienen por qué entender todas las cosas, donde no matar al arte con explicaciones o demasiada información innecesaria", explica.

Ampliar foco

Aunque el ruido generado desde los departamentos de educación parece sordo en relación a la traca expositiva, en la memoria quedan proyectos paradigmáticos como el de culturas urbanas juveniles de Distrito 3 de La Fundación 'La Caixa' de Barcelona (2002-2004) y y El Equipo del Museo Reina Sofía, que incorpora a los jóvenes en el conocimiento de gestión del museo. Son espacios donde las normas del juego pueden no sólo cuestionarse, sino definirse de nuevo.

No está lejos la filosofía del centro de arte Tabakalera de San Sebastián. Al frente del área de mediación está Leire San Martín y una idea muy clara: "pensar en planteamientos institucionales que propongan modos de trabajo críticos y que funcionen como formas de acercarse a los contenidos emancipadoras, no infatilizantes", explica. De entre los proyectos que destaca está Zoom, un laboratorio de vídeo surgido de la colaboración entre el área de mediación de Tabakalera y el Instituto Usandizaga a principios de 2015.

Nos interesa la adolescencia porque es en esta franja de edad cuando se inicia el camino hacia una autonomía intelectual" Pablo Martínez

Zoom vincula algunas de esas obras con intereses y experiencias de los jóvenes. "Desde Tabakalera funcionamos casi como catalizadores; trabajamos a partir de referentes que no vengan del mainstream, que es fundamentalmente de donde beben, y les proponemos ejercicios prácticos. También progaman ciclos de cine una vez al mes en el centro, activando contenidos que parten de sus propios intereses. La última película del mes la seleccionan ellos; la preparan, la presentan y moderan el coloquio", añade.

Conscientes del poco afecto de los adolescentes hacia el museo, el MACBA y el CCCB se han unido para conocer sus puntos de vista e inquietudes. Así nació Habitació 1418, un espacio que se programa de dos en dos meses, abierto de 17 a 21h, y en el que los propios usuarios -llamados roomers- participan de los contenidos y las actividades. El artífice es el artista Fito Conesa: "Surgió de la necesidad de acercar a los adolescentes al museo de forma voluntaria y fuera de su actividad docente. Por un lado, nos permite llenar un vacío real en nuestras instituciones, y por otro, supone una puesta al día de lo que ocurre de puertas afuera".

A la luz de proyectos como Circuit en la Tate Modern y Studio 1316 en el Pompidou, a día de hoy cuenta con un grupo fijo de jóvenes, un teen team que se apoderan del espacio del museo, lo invaden y lo redefinen. Son agentes activos, aunque todavía hay mucho por hacer, añade: "en estos momentos en que la educación en las aulas trabaja desde la trinchera no debemos delegar esta labor únicamente al museo. Es el momento de empezar lo que María Acaso llama rEDUvolución, y difuminar la línea que separa aula, alumnos, profesores y museos. Es decir, trabajar en equipo sin paternalismos que, más que proteger, limitan, y empezar a hablar de los museos como grandes laboratorios de ideas", añade. En ese prisma está LABoral en Gijón. Tras una compleja etapa a la deriva y con las esperanzas puestas ahora en la nueva directora, Karin Ohlenschläger, este centro de arte y de creación industrial apuesta por "un proceso de aprendizaje experimental, en el que cada quien va decidiendo qué aprende, qué herramientas necesita para desarrollarse". Lo explica Lucía Arias, responsable de educación. Habla de AuLAB, donde los jóvenes trabajan desde la comprensión de la programación, el diseño y la producción digital a la comunicación a través de su plató de televisión experimental. "La mayor satisfacción -añade- es observar a los chicos sin miedo a enfrentarse a desafíos, ya sea utilizar una cortadora-láser, un Arduino o pensar cómo les gustaría que fuese su centro escolar. Aunque más que respuestas, lo que nos mueven en LAboral son las preguntas. Por ejemplo: ¿son compatibles los espacios educativos no formales y el aula reglada?.

Es la primera de muchas, que esperan, pacientes, un debate a fondo: ¿Qué significa enseñar arte? ¿Qué podemos aprender del museo? ¿Qué rol tiene el colegio? ¿Y la investigación pedagógica? ¿Con qué nivel de precariedad trabajan en los departamentos de educación de los museos? ¿Cómo ampliar puntos de vista?

@bea_espejo