Image: Xavier Mascaró, intimidad aprisionada
Dibujos de Xavier Mascaró de su proyecto para el stand de El Mundo en ARCO
Es conocido por sus guardianes de hierro que parecen vivir acorazados frente a una visión épica de lo cotidiano. Ahora, Xavier Mascaró llega al pabellón 9 para ocupar el estand de El Mundo con muchas cosas en la cabeza.
Esas tensiones se acumulan en una obra que cumple siempre con su cartel de homogénea y que no para de viajar por el mundo en exposiciones cada vez más renombradas, como la del otoño pasado en la Saatchi Gallery de Londres. Su concepción para el estand de El Mundo en esta edición de ARCO no es tan monumental ni variada como la de aquella muestra, aunque ambas comparten algunas piezas significativas. De cualquier modo, Queens, tal es el nombre de esta instalación, reúne buena parte de las constantes reconocibles en el trabajo de Mascaró: grandes volúmenes, la mencionada carga simbólica, bloques temáticos o series y elementos plásticos y técnicas variopintas. Y uno más: el uso de fragmentos del cuerpo para representar diferentes características de lo humano o bien servir de invocación a la manera de los exvotos.
Las cabezas de Xavier Mascaró que inundan el estand de El Mundo en ARCO
Como ha reconocido en uno de sus textos, Mascaró sufre una fiebre de excitación con cada nueva obra que comienza a producir; la ama con locura en el proceso en que ésta va surgiendo, sometiéndola a cierto componente azaroso en su construcción material. Pero, apenas terminada, la abandona. Es frecuente que el artista conciba la exposición de sus obras en el entorno público. En cierta manera, lo hace a fin de que se sometan a ciertas fuerzas de transformación (destructiva o deconstructiva) propias del ambiente.Así, cuando al contemplar las obras de Mascaró acaricia la mente de uno la imagen de los guerreros de Xi'an, por ejemplo, no sólo llega la idea de una construcción de arte fúnebre suntuario fabulosa (casi propia de una fantasía borgiana o calviniana), sino una idea de poder, de ejército desfilando. Esa clase de resonancia de los grandes budas asiáticos, no sólo se inspira en la arqueología, en los valores estéticos y simbólicos remotos, sino que se acomodan en un tránsito simbólico que llega hasta hoy.
Las obras de Mascaró son como escenografías donde se representan viajes al tiempo, referencias más bien míticas, monumentales no sólo físicamente sino también históricamente, grandes arquetipos, metáforas. Ese recuperación de la simbología cercana a la de Juan Eduardo Cirlot, ese rapto medieval tan modernista...