Isaac-Rosa

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El Cultural

Isaac Rosa: "El fracaso y el miedo nunca son populares"

“La ficción literaria aún puede cambiar la realidad”

13 septiembre, 2013 02:00

Isaac Rosa. Foto: Sergio Enríquez-Nistal

Patilludo y larguirucho, Isaac Rosa (1974) se muestra tan tímido como cordial. Nos hemos citado en uno de esos agujeros donde solemos esconder nuestras preocupaciones, un centro comercial abarrotado, de la misma manera que otros se refugian en el fútbol o en la televisión. O en un sótano, como los protagonistas de La habitación oscura, para quienes todo comienza como un juego, en un bajo compartido, para celebrar sin tabúes la juventud y la libertad, casi casi sin querer.

Se ve que este sevillano criado en Extremadura -y que ha hecho de Madrid su casa- no se fía demasiado de periodistas y fotógrafos, aunque sea uno de los nuestros (colaboró en “Público” y ahora lo hace en www.diario.es), y fuese elegido por los 25 principales críticos españoles como uno de los mejores nuevos talentos menores de cuarenta años (El Cultural, 17-05-2013). Él insiste: “siempre he controlado los ritmos de mi escritura sin presiones”:

"Desde luego, soy un privilegiado porque puedo hacer el tipo de literatura que me interesa y trabajo con absoluta libertad. Nadie me presiona. Cuando tengo algo urgente que decir recurro al periódico digital, que es el futuro, pero en la novela el ritmo y el tempo de la escritura lo marco también yo. Seix Barral me respeta y en el caso de este libro, su editora, Elena Ramírez, me ha acompañado mucho. Como Marta Sanz, con sus lecturas literarias, o David Barrera, al que también dedico la novela, por su ayuda en los aspectos más políticos y menos culturales.

"Soy un privilegiado porque puedo hacer el tipo de literatura que me interesa y trabajo con absoluta libertad. Nadie me presiona. Seix Barral me respeta y me acompaña"

Pregunta- ¿Qué relación tiene La habitación oscura con el resto de su obra?
Respuesta- Mucha: existe una línea de continuidad entre mis obras anteriores y ésta, sobre todo una idea común de entender la literatura como método para comprender el mundo. La habitación oscura tiene mucho que ver con El vano ayer (2004), El país del miedo (2008) y, sobre todo con La mano invisible (2011), una nave industrial de la que prácticamente no salían los protagonistas, como hacen de alguna manera los de esta habitación.

P- ¿Cómo nace la novela?
R- De la manera más intuitiva y menos racional que pueda imaginar. Nace de una imagen, de un cuarto a oscuras en el que nadie habla, y la gente se relacionaba en libertad.

P- Sin embargo, en las redes circula que ataca sin piedad a su generación...
R- No he pretendido hacer un ataque ni un retrato generacional, pero sí una interpelación, porque los nacidos en los años 70 estamos en el centro de la crisis y la sufrimos de manera dramática: nacimos en la democracia y nos educamos con unas expectativas de vida que se han venido abajo, porque creímos que íbamos a vivir mejor que nuestros padres, que no dejaríamos de prosperar, y de repente ese futuro se vino abajo y no sabemos ni tenemos con qué sustituirlo.

Sin cultura de resistencia

P- No me dirá que se sienten más indefensos que sus mayores, ¿verdad?
R- Tal vez. No tenemos una tradición ni una cultura de lucha o de resistencia; crecimos en los años del consumo feliz de los años 80 y 90, así que quizá somos la generación perdida del capitalismo más feroz.

P- ¿Y los que vienen detrás?
R- No tienen nada que perder y son más audaces. La novela también pretende hablar de eso, de cómo hemos llegado hasta aquí, de nuestras ineludibles responsabilidades.

"No tenemos una tradición ni una cultura de lucha; crecimos en los años del consumo feliz de los 80, así que somos la generación perdida del capitalismo más feroz"

Lo quiera o no, Isaac Rosa retrata en su libro a una generación en la que, por ejemplo, hay quien sufre un ERE y no se atreve a decirlo en casa; otro estafa a sus clientes del banco obligado por los directivos; una mujer es víctima de acoso; una hija debe cuidar a un padre enfermo de alzheimer al que detesta, y otro padre separado sufre que su hijo no quiera saber nada de él:
-Sí, al final se encuentran maltratados entre la frustración, la rabia, la decepción y el resentimiento ante lo que nos habían prometido y el miedo a perder más aún. Esos sentimientos de mi generación, esa tragedia que está viviendo, es lo que me permitió escribir La habitación oscura, un lugar que se crea para pasarlo bien y reír y acaba siendo un lugar donde llorar y gritar y huir. El sentido de la autocrítica es muy profundo.

“Es mi novela más oscura”

P- ¿Cuándo deja de ser la habitación oscura un lugar de rebelión para convertirse en una suerte de agujero negro en el que cobijarse ante el mundo...?

R- Cuando la vida lo hace imprescindible. Cuando el miedo o la tristeza o la soledad o el fracaso se apodera de todo, y todos acaban llegando a eso, pero todos sienten esa nostalgia y tratan de recuperar lo que eran, sintiendo nostalgia de lo que pudo haber sido. Nos creímos parte de una comedia americana, de esas tan populares, con risas enlatadas, en las que nos hemos educado, donde todos éramos guapos y felices y despreocupados, pero pronto descubrimos que había nuevos personajes, más jóvenes, más brillantes, más valientes también, que nos echaban de escena porque ya no resultábamos divertidos. El fracaso y el miedo nunca lo son. Por eso mis personajes vuelven a la habitación oscura: para esconderse, para redimirse.

P- Por no faltar, en su relato hay incluso un hacker que espía a los poderosos y los chantajea...
R- Estaba terminando la novela cuando salió todo el caso Snowden, un episodio más que nos ha venido a confirmar lo que ya intuíamos, que los gobiernos y las agencias de seguridad colaboran con las empresas de internet para espiarnos. Ya lo sabíamos, pero hemos descubierto lo barato que están vendiendo nuestra privacidad; es un tema que me preocupa, incluso me obsesiona. Y lo que planteo es la otra cara, en la que tampoco creo, porque no hay soluciones sencillas y porque no quiero desvelar los secretos dela novela. En realidad necesitamos transmitir que estamos en un tiempo muy difícil. Por eso, si mis otras novelas, como la del trabajo o la del miedo, podían tener unas lecturas más evidentes, en ésta quiero que sea el lector el que interprete el libro a su manera, a partir de sus propias experiencias. Espero que los lectores la juzguen y que decidan qué líneas rojas están dispuestos a cruzar. Por eso creo que es mi novela más oscura.

"La literatura sigue siendo una herramienta privilegiada para transformar el mundo, desenmascarando sus embustes. nos da elementos para comprender la realidad"

P- De todas formas, ¿qué posibilidades tiene la literatura en estos tiempos?
R- Bueno, siempre he sido bastante crédulo. La ficción literaria tiene un increíble potencial de transformación de la realidad; por eso la política y la economía utilizan técnicas narrativas para construir sus relatos; la literatura de ficción sigue siendo una herramienta privilegiada para interpretar y transformar el mundo, desenmascarando sus embustes: en este momento tan oscuro, tan falto de esperanza, no se si la literatura nos da certidumbre y esperanza, pero sí elementos imprescindibles para comprender y mejorar la realidad.

Confiesa Isaac Rosa que en este caso le ha interesado especialmente jugar con el tiempo y el espacio, acelerar la acción como en esos experimentos audiovisuales que construyen en segundos un edificio, y retardarla otras, por ejemplo, al retratar el momento en que un enfermo de cáncer recupera la juventud perdida y vuelve a ser un espermatozoide, deformando la secuencia temporal mientras todo explota en segundos.

P- Si tuviera que señalar a los autores españoles de distintas generaciones que más le interesan, ¿a quiénes mencionaría?
R- Sin duda alguna a Rafael Chirbes, que es uno de los grandes. En la orilla me parece su mejor libro, esencial para entender en qué nos hemos convertido; Elvira Navarro es una escritora audaz, pero me gustaría apostar también por Rosario Izquierdo, que acaba de publicar en Caballo de Troya Diario de campo, una aproximación al mundo laboral muy literaria y poco convencional.