El Cultural

Annette Peacock (2): Ignorado conjuro visionario

Abel Hernández
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PIONERAS (4)

Antes incluso de que Herbie Hancock introdujera el bisturí electrónico en su jazz astral en Crossings (1972) y Sextant (1973), Annette Peacock firma con RCA su debut en solitario I'm the One. Este disco, que merecería una columna para sí solo, es la confirmación definitiva de los hallazgos compositivos, sonoros y vocales de la música neoyorquina y su influencia es tan desconocida como alargada. Es el artefacto inclasificable y único por excelencia de Peacock: jazz como sinónimo de libertad máxima, psicodelia, experimentalismos, proto-rap y quejumbre de una voz tratada salvajemente con electrónica visionaria que dice letras sinceras y colapsadas sobre relaciones. Y un Love Me Tender que es una de las versiones de Elvis que deberían pasar a la Historia.

I'm the one


Love Me Tender (Elvis Presley Cover)


One Way


Con buen ojo, los críticos de la revista The Wire no dudaron en incluir el álbum en su interesante lista de "los 100 discos que incendiaron el mundo (mientas nadie los escuchaba)". Y fue I'm the One el disco que hace cuarenta años llegó a obsesionar a David Bowie, quien intentará que Annette se una a su gira de ese momento y participe en la grabación de Aladin Sane, ofertas que ella rehusará aunque a cambio propondrá a uno de sus músicos, el magnífico pianista y organista Mike Garson, finalmente autor del célebre piano de rasgos atonales de la canción homónima. Hay quien llega a especular con la posibilidad de que el último corte de dicho álbum, Lady Grinning Soul, esté dedicado a nuestra AP, pese a que la idea más extendida es la que está dedicada a la cantante Claudia Lennear.

The Rise + Fall of Ziggy Stardust (She'll Come, She'll Go)

Sea como sea, la interferencia Bowie marca de alguna forma su carrera posterior ya que debido al enamoramiento artístico del astro británico, en seguida Annette pasará a formar parte (junto a The Stooges y Mott the Hoople) del carromato de fichajes extraños de MainMan, la compañía de management de Bowie gobernada por Tony Defries, quién intentará sin éxito convertir a Annette en una cantante de torch songs y de quién, al parecer, finalmente no recibirá otra cosa que dinero para equipo musical y gastos diversos junto a muchas promesas.

La historia De Annette continúa un poco a trompicones después de esa travesía del desierto. Tras esperar en vano a Defries se exilia a la campiña británica y su siguiente disco, el magnífico X-Dreams tardará seis años en salir (1978). Las canciones de X-Dreams (como indica su título) contienen trasunto sexual y en él abandona en gran medida la experimentación para acercarse a un rock'n'roll explosivo muy apegado al glam y a un funky frío a lo Gainsbourg pero atado a sus personalísimas maneras interpretativas. Las poderosas baterías de Bill Bruford (Yes, King Crimson) guían a una voz que se mueve a menudo en el terreno del recitado rapeado que tanto recuerda al que posteriormente ha dominado magistralmente Laurie Anderson. El disco cuenta con el antiguo guitarrista de Bowie, Mick Ronson, fan tan rendido de Annette como Bowie, que había incluido varias versiones de I'm the One en su propio debut de 1974 Slaughter on 10th Avenue.

Real & Defined Androgens

El relato, las huellas empiezan a dispersarse aquí. Después de X-Dreams vendrán otros discos estupendos con los que AP se aleja del hard rock y vuelve a sus medios tiempos imprevisibles y baladas ensoñadoras. Prueba de ello son el más sedado The Perfect Release (1979) o el también tranquilo, misterioso, onírico y, de nuevo, iluminado, Sky-Skating, que publica en 1981 en su propio sello (Ironic). En Sky-Skating hay un regreso a la electrónica, si bien aquí únicamente como instrumentación de cajas de ritmos y sintetizadores.

The Succubus


Sky-Skating 1982

Con un largo paréntesis en los noventa, AP ha continuado componiendo y haciendo discos, I Have No Feelings (1986, Ironic Records), Abstract Contact (1988, Ironic Records), An Acrobat's Heart, (2000, ECM), y 31:31 (2006, Ironic US). Asimismo el sello ECM ha publicado en años recientes dos compilaciones de canciones suyas: Nothing Ever Was, Anyway / The Music of Annette Peacock y My Mama Never Taught Me How to Cook, The Aura Years 1978-1982. Pero de alguna manera es posible interpretar X-Dreams como la última baza en la que Annette Peacock intenta acercarse a un público que nunca la ha comprendido.

Mientras, el conjuro de la autora de I'm the One sigue permeando en la obra de diferentes músicos. Además de los mentados Bowie y Ronson, no es difícil rastrear la influencia plausible que su música ha ejercido en la obra de otros músicos exploradores como Brian Eno (con quien estuvo a punto de hacer un disco y en cuyos experimentos berlineses con Bowie es fácil encontrar reflejos), Robert Wyatt, Patti Smith (quien al parecer no se perdía un concierto de AP en Nueva York), la también nombrada Laurie Anderson, Pat Metheny, Prince, Al Kooper, Morcheeba (que versionearon Pony), Grandmaster Flash, RZA (Wu Tang Clan), Coldcut (con quien colaboró en Just for the Kick en 2006) , Sonic Youth, Björk o PJ Harvey.

Demasiado personal, demasiado en libre y en tierra de nadie, su música y personalidad de mujer fuerte desde la sensualidad situaron su obra en un ángulo muerto, equidistante entre la canción de autor, el jazz, el rock, la experimentación, no han sido todavía apenas descubiertas. Y éste que aquí escribe no sabría decir si, cuarenta años después de que se publicara aquel I'm the One, su momento está más cerca.

De la serie Pioneras:

Delia Derbyshire

Laurie Anderson

Nina Simone

Annette Peacock (I)