Image: Michael Rowe

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El Cultural

Michael Rowe

"En México la mujer no tiene poder social pero manda en su casa"

Juan Sardá
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Michael Rowe

Hoy se estrena su película 'Año bisiesto'

Llegar y besar el santo. Así ha sido el debut de Michael Rowe en el campo de la dirección cinematográfica. Nacido en Australia pero mexicano por devoción y convicción, Rowe se curtió como guionista en ese país hasta realizar Año bisiesto, por la que ganó el premio Caméra D'Or en el último Festival de Cannes, galardón que premia a la mejor ópera prima exhibida en cualquiera de las secciones del mejor certamen del mundo. Conviene avisar que se trata de una película hermosa y sincera, pero también dura y desoladora. Narra el descenso a los infiernos de Laura (Mónica del Carmen) una periodista free-lance que lucha contra la soledad y un terrible trauma de infancia en el México DF de hoy en día. Sin que la cámara aleje su objetivo jamás de su modesto apartamento, asistimos atónitos a la singular evolución de su relación sadomasoquista con un desconocido. Una relación brutal plaga de pequeños enigmas y significados que convierte a este filme en una de las experiencias más arrolladoras de los últimos tiempos.

Pregunta.- A pesar de la violencia o los aspectos escabrosos, Año bisiesto es un filme sobre la soledad.
Respuesta.- Llegué a México DF muy joven y durante los primeros cinco años viví en carne propia lo que es sentirse muy solo en una ciudad con 23 millones de habitantes. Durante esa época, tuve hasta cinco apartamentitos distintos parecidos a los de la película. Sin duda, esa experiencia de la soledad es la que da sentido a toda la película y sobre la que gira su centro. Todo lo demás es una forma de contar eso, sencillamente.

P.- Es curioso que utilice un solo escenario y la película sigue pareciendo cine, no teatro. Quizá debido a las elipsis...
R.- Siempre he estado de acuerdo con la afirmación de que el cine es el guión y los actores. Yo quería hacer mi primera película sobre todo poniendo en valor estos dos elementos, reduciéndolo todo al máximo. Desde el primer momento me fijé ese objetivo, que al mismo tiempo fuera cine. Y la verdad es que me he quedado muy contento con el resultado. El trabajo de elipsis, efectivamente, quizá ha sido lo más complicado, sobre todo como guionista.

P.- La película empieza siendo realista, en un momento dado se encamina al terreno de la fábula y al final regresa al terreno de lo verosímil.
R.- Me gusta el cine que capta la realidad pero siempre he pensado que las buenas películas también tienen que funcionar a un nivel simbólico. Hasta cierto punto, me gusta que también pueda entenderse como un cuento de hadas. Creo que las películas deben aspirar a lo universal y que la mejor forma que tienen de lograrlo es ser lo más específicas y concretas posible, por eso todos los elementos mantienen ese nivel de realismo.

P.- La relación de violencia con su ignoto amante es el catalizador de esa soledad brutal. Vemos agresividad y ternura.
R.- No es una relación sencilla. Hay una parte relacionada con la necesidad de amor, de ternura, y otra que está relacionada con lo físico, no se pueden entender la una sin la otra. Lo que yo quería contar es como esa debilidad emocional de la protagonista la conduce hacia un lugar de sumisión, de autohumillación. Uno atrae lo que está buscando en la vida y la necesidad nos hace débiles. De todos modos, también vemos como ella al principio parece la víctima y poco a poco lo va llevando hacia donde quiere.

P.- La parte más polémica del filme tiene que ver con la finísima línea que separa la violencia como juego sexual extremo y los malos tratos puros y duros.
R.- Me interesaba jugar con la idea de que el espectador pudiera llevarse la impresión de que se trata de una historia de malos tratos. Desear la muerte es una reacción bastante común cuando uno no encuentra una razón para vivir, cuando estás solo. De todos modos, el poder cambia de manos. Esto está relacionado con algo de México que me costó mucho tiempo entender y es que las mujeres al mismo tiempo no ostentan poder social o público pero en cambio mandan de forma férrea en sus casas. México en realidad es un matriarcado.

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