Juan-Echanove

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El Cultural

Juan Echanove: "Me produce sonrojo verbalizar lo que Houellebecq dice de los occidentales"

14 diciembre, 2006 00:00

Con Plataforma Michel Houellebecq no sólo escandalizó a sus compatriotas galos, también fue blanco de los islamistas . La novela ha sido llevada a escena este año por Calixto Bieito y gira en torno a la aventuras de Michel, un descreído funcionario cuyo único consuelo es el sexo con prostitutas del Tercer Mundo hasta que vive una historia de amor. Juan Echanove encarna a este cínico personaje, que llega a crear una agencia de turismo sexual y cuyas reflexiones ponen al descubierto esa “patología” del hombre occidental que Pascal Bruckner ha definido como “la tentación de mantenerse siempre inocente”.

Como si fuera un niño, el hombre contemporáneo intenta escapar de las consecuencias de sus propios actos; por un lado, reclama de la sociedad asistencia y cuidados sin que por ello sienta que tenga ninguna obligación; su avidez por dar satisfacción ilimitada a sus apetitos los colma muy bien el consumismo y la diversión. Por otro lado, tiende a eludir cualquier culpabilidad en cometer el mal, lo que le lleva a equiparar a auténticos impostores con aquellos que realmente sí son desgraciados; de esta forma los terroristas, los colonizados, las feministas... se erigen hoy en víctimas de nuestro tiempo. Que un personaje tan obsceno como Michel descubra esta tendencia al infantilismo y la victimización del occidental no es fácil de tragar.

-¿Qué comparte Juan Echanove con el Michel de Plataforma?
-Muy pocas cosas, mejor dicho: prácticamente nada. Es un personaje que tiene poco que ver con mi forma de ser y de pensar. Es un personaje muy extremo y, quizá, si yo buceara en mis prejuicios encontraría algo en común... De momento, creo que lo que nos une es que Michel tiene una enorme necesidad de ser amado, y yo también, aunque luego todo se complica.

-Para un actor ¿es más atractivo interpretar a un personaje que se sitúa ideológicamente en sus antípodas?
-Realmente la ideología es una parcela muy pequeña de la existencia, lo interesante de un personaje tiene que ver con sus vivencias y sentimientos. Yo, por ejemplo, no entiendo a Michel Houellebecq como filósofo, tendría muchos problemas para acercarme a él. Sin embargo, no me plantea ningún conflicto asumirlo como personaje de su novela.

-Fernando Arrabal ha dicho que Plataforma es, además de un poema lírico, “el tratado moral de nuestro tiempo”. ¿Está de acuerdo?
-Me parece una manera muy acertada de definir la novela. Es una obra enormemente explosiva, cortante. Yo no estoy de acuerdo con lo que se dice, pero tengo que reconocer que reproduce comportamientos humanos que están ahí pero que no queremos mirar.

Romper con los prejuicios

-¿Con qué no está de acuerdo?
-No voy a hablar de Houellebecq porque es complejísimo. Solo puedo decir que este texto es lo más complicado a lo que yo me he enfrentado. Hasta a mí me produce sonrojo y pudor verbalizar las cosas que dice de los occidentales. Sé que el público que asiste a ver Plataforma tiene que romper con sus prejuicios para asumir el tema del sexo y la pornografía en los niveles que se plantea. Pero quiero que sepa que yo también he tenido que romper con muchos prejuicios, que es un gran esfuerzo para mí verbalizar lo que Houellebecq ha escrito. A mí tampoco me ha resultado fácil.

-No es el caso de Bieito, que ha dicho que se identifica con muchos aspectos de la novela.
-Sí, él sí, pero yo no quiero aceptar el punto de vista de Houellebecq, porque yo creo que hay esperanza, que el Apocalipsis ya ha pasado. Tengo una serie de valores que defiendo y no me indigna reconocer que yo soy un individuo gris y occidental como los que retrata Plataforma. Seguramente, Houellebecq tenga razón en lo que dice, pero yo me niego a aceptar su forma de pensar, yo soy actor y necesito una perspectiva más optimista.

-El autor ha escrito una obra de ficción y, sin embargo, tendemos a identificar el pensamiento de su personaje con el de Houellebecq.
-Sí, efectivamente. Este tío es un novelista, ha creado una obra de ficción hiperrealista. Yo no sé realmente cuál es su pensamiento porque no lo conozco. Pero sí sé que todo lo que ocurre en su obra es el espacio mental de mi personaje y todo pasa sin transición. Y sin embargo, le adjudicamos al autor lo que dice Michel.

-La adaptación teatral ¿no es una sucesión de monólogos?
-Bueno, en esta adaptación hay muchas cosas de Bieito. Pero no es un espectáculo escandaloso, sino que como ya he dicho, cuesta digerirlo. Bieito ha creado una historia de amor, en la que se cuentan comportamientos referentes al sexo y la pornografía bastante fuertes pero también profundamente humanos. Es una obra en la que se habla mucho, pero no es un recital. Los personajes se cuentan sus procesos mentales, establecen un diálogo. Hay que tener en cuenta que el material es muy literario, Houellebecq escribe extraordinariamente bien, pero éste no es un montaje naturalista.

Obra hiperrealista

-Hay un episodio de la novela, que le costó al autor sufrir amenazas de los islamistas, en las que se habla del islam como de una religión medieval y atrasada. ¿Se mantiene?
-Sí, hay un personaje que interpreta Carles Canut, que hace un análisis de las tres religiones monoteístas. O sea, que no sólo se habla del islam, también del cristianismo.

-¿Houellebecq ha visto la obra?
-No la ha visto pero sabemos cuál es su opinión, ha mandado ojeadores. Además, habla con Bieito una o dos veces por semana. Y con lo que es él, que no se ha cortado en decir lo que pensaba cuando no le han gustado las versiones cinematográficas de sus novelas.

-Plataforma acudió al Festival Internacional de Edimburgo el pasado verano y con ella obtuvo el Herald Archangel al mejor actor. ¿Ha marcado este trabajo su carrera de una manera especial?
-No me esperaba este premio. éste está siendo un trabajo maravilloso, al lado de una compañía extraordinaria, y es curioso, pero tengo vivencias parecidas a cuando representé El público, que dirigió Lluís Pasqual, y El cerdo, por José Luis Castro. Han sido tres experiencias especiales, como si hubieran marcado una muesca en la evolución de mi carrera, en mi manera de entender la labor del actor.

-¿Qué proyectos le esperan?
-Pues ahora me preparo físicamente para actuar en Madrid. Nunca hemos hecho más de cuatro funciones seguidas y en Madrid vamos a estar un mes en el Teatro Bellas Artes y algunos días ofreceremos incluso dos funciones. Tenga en cuenta que vengo a perder de dos kilos y medio a tres por función. Así que, como una amiga me ha recomendado, tengo que aferrarme a las mejores cosas que pueda, a mis amigos, a mi casa, para meterme en este pozo de basura.

-¿Y después de Plataforma?
-De momento sigo con mis compromisos televisivos en Cuéntame, pero tenemos gira con Plataforma hasta noviembre del 2007, primero por España y después por numerosos Festivales, la obra está siendo muy reclamada.