Image: José Guirao
José Guirao, por Gusi Bejer
Nacido en Pulpí (Almería) en 1959, José Guirao lleva toda la vida en el mundo de la cultura. Poco después de terminar sus estudios en Filología Hispánica comenzó a ejercer como responsable del área de Cultura de la Diputación de Almería. Tras diez años en el ámbito de la cultura andaluza se traslada a Madrid en 1983 donde desarrolla importantes proyectos antes de ser nombrado director del MNCARS en 1994, centro en el que lleva a cabo exposiciones de relevancia. Con el cambio de gobierno abandona el cargo y dirige, desde 2001, La Casa Encendida.
Pregunta: Primer aniversario de La Casa Encendida. ¿Ha tenido el proyecto el eco que pensaba?Respuesta: Mucho más del esperado. Esperábamos una buena respuesta pero no en tan corto espacio de tiempo.
P: ¿Es necesario dar aires de discoteca o de fiesta a la cultura para que los jóvenes se acerquen a ella?
R: No, en absoluto. Los jóvenes tienen un gran olfato para saber lo que les interesa. Nadie vive sólo del aire. Aunque no veo incompatibilidad entre el concepto de fiesta y el de cultura.
P: El ideario incluye la defensa del medio ambiente y la solidaridad pero, ¿no es un poco pija su tienda de comercio justo?
R: La tienda de comercio justo de La Casa Encendida está gestionada por Solidaridad Internacional, una ONG de enorme tradición y prestigio en el campo del comercio justo. Por mi parte, yo la veo justa y necesaria.
P: El centro gasta una fortuna en buzoneo. ¿Es autopromoción para que la empresa rentabilice la inversión o flojedad de audiencias?
R: Es difusión sin más, las actividades que no se difunden no llegan a la gente. Caja Madrid no busca rentabilidad económica con La Casa Encendida sino rentabilidad social. En cuanto a la audiencia puede preguntar a los cuatrocientos mil usuarios de este año.
P: ¿Encuentran los artistas en ciernes en centros como éste los estímulos que necesitan?
R: Para eso trabajamos. Espero que sí se sientan estimulados.
P: Están apoyando formas de creación hasta ahora minoritarias entre los jóvenes como la danza o el teatro. ¿Cómo conseguir que dejen de parecer elitistas?
R: Acercándose a ellas con naturalidad. Las nuevas formas de creación son para nosotros el pan de cada día.
P: ¿Hasta qué punto interviene usted en la programación de las distintas áreas que cubre La Casa Encendida?
R: Hasta el punto de no faltar al respeto al trabajo de los profesionales del equipo de La Casa Encendida que saben más que yo.
P: El fenómeno de las Cajas como motores culturales es peculiar en España. ¿Va a resultar que las artes van a estar más protegidas por el capital que por las administraciones públicas?
R: La intención de Caja Madrid no es competir con nadie, sino cumplir con su vocación de servicio y desarrollar el programa en el que cree.
P: La educación pública tiende a minimizar o hacer desaparecer las asignaturas relacionadas con las artes. ¿Cómo afecta eso a sus jóvenes espectadores? ¿Supone un doble esfuerzo para atraerles y hacerles comprender?
R: Nuestros jóvenes espectadores suplen esas carencias con su entusiasmo por conocer las nuevas propuestas culturales y solidarias que les ofrecemos. No supone un doble esfuerzo, sino adecuar las estrategias de comunicación a los nuevos lenguajes que promovemos.
P: ¿Cómo hace un gestor cultural para no caer con los cambios políticos? ¿Tan grande es su capacidad de seducción?
R: Procurando hacer bien su trabajo y separar lo profesional de la política.
P: ¿Qué espera de un posible gobierno de Rajoy en el campo de la cultura?
R: Un pacto de Estado por la cultura.
P: ¿Y de un posible gobierno de Zapatero?
R: Otro pacto de Estado.
P: ¿Qué piensa cuando ve cada día las obras de ampliación del museo que dirigió, tan cerquita?
R: Me alegra ver cómo un buen proyecto se hace realidad y cómo un proyecto museístico aporta una buena obra de arquitectura contemporánea a una ciudad tan necesitada de buena arquitectura.
P: ¿Dónde se ve a usted mismo a medio plazo? (profesionalmente, claro)
R: En La Casa Encendida, al menos eso es lo que me gustaría.
P: ¿Y dónde se veía cuando inició su carrera en 1983 en la Diputación Provincial de Almería? ¿Diría que es un hombre ambicioso?
R: Desde pequeño soñaba con un lugar tan creativo como La Casa Encendida. Me considero más afortunado que ambicioso.
P: ¿De quién es la culpa de que Madrid esté tan aburrido? ¿Cómo ve el ‘derby’ artístico con Barcelona?
R: Yo me aburro menos desde que frecuento más la contemporaneidad, es un antídoto contra el aburrimiento que recomiendo a todo el mundo. En el ‘derby’ estamos cerca del empate amistoso. Con Barcelona no hay que competir sino compartir e intercambiar proyectos y experiencias.
P: ¿Y qué pasa con Sevilla? ¿Va a despegar por fin el adormecido CAAC, un proyecto que usted elaboró?
R: En Sevilla hay más arte del que aparece. Estoy convencido de que el CAAC remontará el vuelo en poco tiempo.