Image: Antoni Socias
Carlos, 2000. Fotografía digital , 34x60
La galería Masha Prieto parece estar completando la nómina de los artistas a los que representa, últimamente bastante reducida. Presentó no hace mucho una estupenda exposición de Luis Vigil y ahora se estrena con Antoni Socias, artista mallorquín que había trabajado hasta ahora con ángel Romero. Socias fue primero pintor, y su pintura no carecía en absoluto de atractivo, con un aire complejamente mironiano, pero hace ya años que se dedica a la fotografía, que entiende como algo que se sale del plano al que en principio está constreñida. Como pintor y como dibujante, insistió mucho en la presentación de las obras, enmarcadas siempre pulcramente con maderas o hierros que él mismo trabajaba. Ya entonces parecía dirigirse hacia una objetualidad de la imagen artística que queda subrayada ahora en esta exposición, incluida en el programa de PHotoEspaña.A primera vista, las obras expuestas tienen muy poco en común, en argumentos, en formatos o en tipos de imágenes. Pero por debajo de esa diversidad existen dos intenciones unificadoras. Una es el afán experimentador que le lleva de la fotografía convencional en blanco y negro a las construcciones digitales. Socias parece estar tocando todos los palos intencionadamente, "cambiando de programación a voluntad", quizá informándonos que todos los lenguajes son válidos para él. Y, por otro lado, destaca por encima de todo el tratamiento escultórico que le da a la fotografía. Unas veces a través de los marcos, convertidos en alguna obra en ventana, otras con collages o decollages, otras convirtiendo las imágenes en objetos, como en esas tarjetas para el equipaje, otras superponiendo unos marcos más pequeños, que destacan partes de una fotografía, a otro más grande, con la imagen completa, o creando unos prismas con un ensamblaje de fotografías familiares. La imagen como objeto, en definitiva: una opción relativamente poco explotada en la fotografía en la que Socias trabaja con buenos resultados.