Guillermina Leudesdorf, Gustavo Molina y Jaime González durante el debate 'La pasión por contar historias’ para EL ESPAÑOL.
El oficio más antiguo del mundo es contar historias, no el otro: la pasión en vivo de tres periodistas del Máster
DEBATE 3: Guillermina Leudesdorf, Gustavo Molina y Jaime González, a punto de acabar sus siete meses de prácticas en la redacción de EL ESPAÑOL, coinciden: "Sin una buena 'historia' no hay formato que valga".
Confían en que pese a los requisitos de la inmediatez y el tráfico en el periodismo actual, ganará lo conveniente: tiempo para cimentar la información y veracidad frente a la obsesión por ganar audiencia.
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El periodismo es un oficio que, en pura esencia, se reduce a una acción tan antigua y elemental como la humanidad misma: contar historias.
La inmediatez, el algoritmo o la inteligencia artificial no han cambiado del todo esa premisa. Los lectores todavía buscan un periodista, o directamente una firma con credibilidad, que les cuente una buena historia, en el momento preciso y sobre un asunto indicado y relevante.
Este fue el tema central del debate 'La pasión por contar historias’, promovido por el Máster de Periodismo de EL ESPAÑOL y llevado a cabo por tres estudiantes de la tercera promoción, que finalizará el próximo 28 de agosto tras los siete meses de prácticas en el diario, con los cuatro primeros meses en el campus de la Universidad Camilo José Cela en Madrid.
En el debate intervinieron tres jóvenes periodistas, con tanta ilusión como futuro: Gustavo Molina, Guillermina Leudesdorf y Jaime González.
Tener una 'historia' forma parte de la jerga habitual en una redacción. Tenerla o no tenerla es el ser o no ser de un periodista. "Tengo una historia" es una declaración formal e indubitable —aunque a veces no sea así— hecha por un periodista para que su interlocutor sepa que ha conquistado la cima: una información propia.
Una 'historia' puede llegar a ser un scoop, anglicismo utilizado en la profesión para las exclusivas. Quizás el término se asocia con meter la cuchara (scoop es cuchara en inglés) en el mejor guiso posible que existe en el periodismo: el de las primicias.
El buen periodismo de siempre se hace ahora en los tres formatos que imperan en la comunicación informativa actual: para leer, para escuchar y para ver. El periódico escrito, la radio y la televisión han convivido por separado muchas décadas, pero en estos tiempos constituyen ya una santísima trinidad.
Máster de EL ESPAÑOL | Periodismo: La pasión de contar historias
La revolución del siglo XXI en la información es que estos tres formatos conviven ya en un mismo cuerpo informativo. En un periódico digital como EL ESPAÑOL esta simbiosis sucede todos los días.
Por esta razón, el empeño de este Máster de Periodismo, novedoso y evolutivo, es enseñar a los futuros periodistas la práctica del periodismo de calidad de siempre y el adiestramiento en los tres formatos informativos tan presentes.
Pero para que quede constancia: lo primero es tener una historia que contar.
"Me pasa de estar en el tren y terminar hablando con una señora, o estar en el 'colectivo' (en el autobús) hablando con otro señor", confiesa Leudesdorf, llegada a Madrid desde Buenos Aires para hacer este máster.
"La vida me va llevando a tener conversaciones con gente que no conozco, a interesarme por la vida de gente que no tiene nada que ver conmigo. Y creo que un poco de eso, poder acercarme a la gente, conocer sus historias, es lo que me ha llevado al periodismo y es lo que más me gusta".
Ese camino de contar historias rara vez es un proceso lineal, recto, o un plan fríamente calculado. Al igual que en el caso de 'Guilla' Leudesdorf, las historias también encontraron a Molina y a González.
Citando a Miguel Ángel Mellado, creador y director del Máster de Periodismo Multimedia con IA, Jaime González sentencia que "somos periodistas porque no sabemos hacer otra cosa".
Jaime, en el momento de celebrar el debate, se encuentra en la delegación en Salamanca de EL ESPAÑOL de Castilla y León. Recuerda que sin gran experiencia frente a las cámaras hace unos meses tuvo que informar con la cámara desde la sede central del Partido Popular en Salamanca, en uno de los directos que ofrece el diario digital.
Jaime González durante el debate.
"Era una responsabilidad muy grande. Yo pensaba sinceramente que no iba a ser capaz, y al final la obligación hace que te sueltes más". El narrador, el periodista, se forja directamente en la acción.
Relato, morbo y audiencia
La importancia de saber contar una historia trasciende con creces las páginas de un periódico, de una radio o de la misma televisión. Más que trasciende deberíamos decir antecede, porque contar historias ha cimentado nuestra civilización.
"Contar una historia es lo que ha mantenido en pie la historia de la humanidad". Jaime no cita a Tucídides ni a Herodoto, que para muchos son los primeros 'periodistas' de la Historia.
Esto colocaría al periodismo cuatro o cinco siglos antes de Cristo y esta profesión competiría con la que siempre se dice que es la más antigua de la humanidad: la prostitución.
Jaime habla de Sócrates: "Él no era un maestro de la tradición escrita, sino un potenciador de las historias, y hacía filosofía a través del diálogo, de la palabra".
Con tradición universitaria, este salmantino cita también a Francisco de Vitoria, creador de la Escuela de Salamanca, quien "fundamentó el derecho actual y consagró la teología y el derecho romano (...) a través del lenguaje y de su capacidad de contar historias".
Pero el relato, además de ser un pilar histórico y fundamental, deja marcas profundas en los periodistas. Leudesdorf compartió una experiencia vital en Buenos Aires, cuando ante el inminente cierre de varios colegios públicos decidió dar voz a las familias afectadas.
"Dándole voz a las familias y a los alumnos pudimos evitar que varias de esas escuelas cerraran y eso la verdad es que a mí me llenó el alma", recuerda.
Guillermina Leudesdorf durante el debate.
El periodista salmantino, que ha sido contratado por EL ESPAÑOL al quedar una plaza vacante en la redacción de Castilla y León, subraya "la inmensa dificultad" que tiene alcanzar el rigor sin caer en las tentaciones de conseguir 'per se' audiencia.
"Si no pones lo esencial en los primeros párrafos, no enganchas; si no pones ciertas palabras, no apareces en los buscadores".
A esto se suma la tiranía del morbo. Leudesdorf establece una regla ética que no ha de ser quebrada a la hora de decidir qué contar y pasar por alto lo que simplemente genere morbo gratuito.
"Morbo innecesario es lo que sabes que sólo va a servir para hacer un clic, no cambia los hechos de la historia y tampoco beneficia al mismo protagonista del relato. Suprímelo".
Una historia memorable
La premura siempre ha sido un requisito en el periodismo. Pero en la era digital la celeridad a la hora de dar una información equivale casi a la instantaneidad. Gustavo Molina, colombiano de Cali, admirador de García Márquez, cubre estos días desde Ceuta los últimos acontecimientos tras la invasión.
Molina reflexiona sobre los cimientos en los que debe asentarse una buena historia. Cita, también, al director de este máster, para no olvidar que encontrar una historia buena y diferente requiere tomarse un tiempo y hacer un esfuerzo: "Hay historias hasta debajo de las piedras, pero hay que levantarlas, dice Mellado".
Y una vez que la tienes, hay que condimentarla con los datos necesarios y hallar el tono adecuado. Esto exige un tiempo.
Gustavo Molina durante el debate.
Leudesdorf añade otro requisito básico: "Lo indispensable para crear una historia notable es tener un buen personaje que conecte con los demás hasta bajar a tierra la narración". "Después —dice Guillermina— está la percha de actualidad y la razón de por qué estamos contando esta historia". O sea, el contexto.
Jaime González coincide y profundiza en la humanización del relato: "En vez de hablar de lo genérico del incendio, es mucho mejor hablar del pastor que perdió sus cabras. Personificarlo, ponerle edad, y a partir de ahí desarrollar y tejer los hilos del drama con la perspectiva de este personaje".
Finalmente, los tres reclaman que pese a los cambios registrados en la profesión, "los periodistas tenemos la gran oportunidad de ser testigos de lo que pasa en el mundo y debemos prepararnos para ser capaces de contarlo".
Capaces de contarlo en el formato adecuado, según las características de lo narrado, pero siempre sin olvidar que los periodistas debemos ajustarnos a los hechos con precisión y proximidad.
En la próxima edición del máster, cuyo inicio está previsto para el próximo 5 de octubre, se hará un esfuerzo para formar a los periodistas en el relato largo y en relato corto, escribiéndolo o visualizándolo en vídeo o con audio (pódcast). O con los tres formatos a la vez.
Con las Nuevas Narrativas, para hacer más atractiva la información (este fue el contenido del segundo debate publicado) y con la ayuda de la Inteligencia Artificial (primer debate de esta serie).
Por cuarto año, los contenidos del máster evolucionarán para formar periodistas útiles en las redacciones más actuales.