Rafa Nadal, en la premier de su documental en 'Netflix'.

Rafa Nadal, en la premier de su documental en 'Netflix'. Europa Press

Tenis

El éxito de Rafa Nadal, 39 años, fuera del tenis: su inversión en la gestión de puertos deportivos para megayates

El extenista de Manacor, que estrena documental en 'Netflix' lleva una activa vida empresarial desde su retirada de las pistas.

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J. P.
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Rafa Nadal se ha retirado de la élite del tenis, pero no de la alta competición en los negocios. A sus 39 años, el manacorí ha transformado la obsesión por el detalle que le hizo grande en la pista en un criterio muy selectivo a la hora de invertir su fortuna.

Una de sus últimas jugadas, coherente con su imagen de lujo discreto y mediterráneo, fue entrar en el negocio de la gestión de puertos deportivos para megayates, un sector de nicho donde se mueve tanto dinero como en un Masters 1.000 bien cargado de patrocinadores.

La operación se articula a través de Aspemir, su holding empresarial, la estructura con la que Nadal agrupa buena parte de sus participaciones en hoteles, restauración, inmobiliario o salud.

Esa firma tomó en marzo una participación minoritaria en Ocean Platform Marinas (OPM), una compañía especializada en desarrollar y gestionar marinas de alto standing orientadas a grandes esloras.

No han trascendido las cifras exactas ni el porcentaje que controla el balear, pero sí se ha subrayado que no se trata de una aventura en solitario: comparte accionariado con socios de peso como el Grupo Matutes y empresarios con larga experiencia en turismo y náutica.

OPM opera, entre otros activos, la marina de megayates del Muelle Uno de Málaga, un enclave que simboliza bien el tipo de producto en el que ha decidido entrar Nadal: atraques para embarcaciones de entre unos 20 y casi 180 metros de eslora, servicios premium y un cliente internacional de altísimo poder adquisitivo.

La concesión en la capital de la Costa del Sol se proyecta a varias décadas y los estudios económicos hablan de un fuerte impacto en empleo, consumo y proyección turística de la ciudad.

Rafa Nadal, en la reinauguración de su museo en Manacor.

Rafa Nadal, en la reinauguración de su museo en Manacor. Europa Press

Nadal no necesita amarrar su propio barco allí para entender el potencial: es un escaparate perfecto del 'nuevo lujo' ligado al Mediterráneo, el mismo imaginario que ya explota con su cadena hotelera.

Porque esta apuesta por los puertos deportivos no llega de la nada. El campeón de 22 grandes lleva años construyendo un ecosistema de negocios conectado entre sí: hoteles ZEL junto a Meliá, viviendas de lujo e inversiones inmobiliarias con socios como Abel Matutes, restaurantes en plazas clave del turismo internacional y proyectos deportivos y de salud vinculados a su academia y a la suplementación nutricional.

El salto a las marinas de megayates es, en realidad, una pieza más de ese puzzle: turismo de alto nivel, sol, mar y una marca personal que se asocia automáticamente a profesionalidad y fiabilidad.

Nadal nunca ha presumido de esta faceta con grandes declaraciones. Le basta con una imagen: un exnúmero uno que ha cambiado la red de Roland Garros por un mapa de activos repartidos entre Baleares, la península y destinos internacionales.

Su entrada en la gestión de puertos deportivos confirma que su 'plan B' tras la retirada no es vivir de las rentas, sino seguir compitiendo, esta vez, en la liga de los grandes inversores.