Jannik Sinner y Carlos Alcaraz se saludan tras la final del Masters 1000 de Montecarlo.

Jannik Sinner y Carlos Alcaraz se saludan tras la final del Masters 1000 de Montecarlo. EFE

Tenis

El nuevo escenario de la rivalidad Sinner-Alcaraz: la tierra batida ya no es un lugar seguro en el camino hacia París

La victoria del italiano le aúpa al número 1 y le da su primer gran título en arcilla pensando en Roland Garros.

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La arcilla es la única superficie en la que las huellas de los tenistas y los botes de las pelotas quedan marcados. Pues bien, el inicio de la gira de tierra batida empieza a dejar una serie de señas que pueden ayudar a entender lo que viene en las próximas semanas con Roland Garros como destino final.

Jannik Sinner salió sonriente de Montecarlo. En la final protagonizó un doble relevo. Por un lado, en el palmarés del torneo. Por otro, en el ranking ATP. En ambos casos, el perjudicado fue Carlos Alcaraz.

El español recibió un ligero toque de atención en 'su' superficie. Hasta el momento Sinner tan sólo le había ganado en una ocasión sobre la tierra batida, y en un torneo menor como el ATP250 de Umag. Ahora la cosa se pone seria.

Descifrando el camino a París

Inevitablemente, todo lo que suceda desde aquí hasta mediados de mayo se va a ver en clave Roland Garros. Por el camino habrá varias etapas. La ya pasada de Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma serán pruebas importantes, pero el foco está puesto en París.

A ese nivel se ha elevado ya la rivalidad entre Alcaraz y Sinner, a ver quién es capaz de ganar más Grand Slams, los títulos que, al fin y al cabo, elevan a uno a la categoría de leyenda. Desde 2024 los grandes se los reparten entre ellos, muestra indiscutible de quiénes dominan el circuito.

Alcaraz, con el trofeo de subcampeón del Masters 1000 de Montecarlo.

Alcaraz, con el trofeo de subcampeón del Masters 1000 de Montecarlo. REUTERS

Montecarlo ha servido para que Carlos Alcaraz recupere hasta cierto punto unas sensaciones que había perdido semanas atrás. Humano en una pista de tenis, es imposible que pueda rendir al máximo durante todo el año mental y físicamente, por lo que su bajón en Miami tampoco tenía que encender las alarmas.

La llegada de la tierra batida ha dejado síntomas de recuperación en el murciano. Mónaco deja, en líneas generales, buenas señales que invitan al optimismo. No es para menos, después de regresar a una final, por mucho que la perdiera.

Carlos Alcaraz ejecuta un golpe en posición forzada.

Carlos Alcaraz ejecuta un golpe en posición forzada. REUTERS

Precisamente fue esta final su momento menos brillante del torneo. Es cierto que Sinner fue el rival de más entidad -de largo- al que se midió, pero Alcaraz no terminó de sentirse cómodo en ningún momento.

Alcaraz sigue mandando

El cara a cara sigue siendo favorable a Carlos Alcaraz por mucho que en Montecarlo perdiera el título y el número 1 del ranking. Las estadísticas reflejan todavía un 10-7 favorable para el español, aunque este último encuentro abre un nuevo escenario.

Hasta el momento, la propiedad de la victoria en tierra batida era algo prácticamente exclusivo de Carlos Alcaraz. Sinner tan sólo había conseguido doblegar al murciano en esta superficie allá por 2022 y en un torneo menor como el ATP250 de Umag.

Desde entonces, cuatro años sin que Alcaraz doblara la rodilla ante su archienemigo en esta rivalidad moderna que dominará los próximos tiempos este deporte.

Dos finales en Roland Garros y una en Roma durante estos últimos dos años han dejado claro que Alcaraz se siente mucho más cómodo que Sinner en tierra batida. De hecho, el italiano no había logrado ningún gran título sobre arcilla hasta el momento.

Esta victoria del nuevo número 1 supone, sin duda, un toque de atención en clave Roland Garros, donde Sinner no está dispuesto a caer por tercera vez consecutiva.

La carga y el calendario

El calendario de Carlos Alcaraz en el camino hacia París ha levantado algunas dudas. El murciano anunció que estará en todas las grandes citas previas, sin excepción, para preparar su desembarco en la Philippe Chatrier, pero quizás sea demasiada carga para su cuerpo.

Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roma representan un futuro muy saturado para alguien que, presumiblemente, llegará muy lejos en todas estas citas.

Jugar los últimos partidos de todos esos torneos haría que Carlos apenas tuviera descanso entre un torneo y otro, y que tanto el cuerpo como la mente apenas tuvieran tiempo de reposar antes de Roland Garros.

Jannik Sinner, campeón en Montecarlo.

Jannik Sinner, campeón en Montecarlo. REUTERS

Esta es, sin embargo, la nueva estrategia de Alcaraz en la temporada del cambio de entrenador, en la que Samu López ha cogido las riendas.

Sinner, por su parte, parece que tendrá algo más de respiro antes de la cita señalada en París. Con la confianza que le da haber ganado a su gran rival en la final de Mónaco, el italiano presumiblemente no estará en Barcelona y se ceñirá a los Masters 1.000 tanto en Madrid como en su casa, Roma.

Ahora que ha roto la barrera, que ha conseguido su primer torneo importante sobre tierra batida y que parece haber olvidado definitivamente su sanción por dopaje de hace un año, parece que Sinner sube la apuesta.