Carlos Alcaraz, entrenando en el Real Murcia Club de Tenis 1919

Carlos Alcaraz, entrenando en el Real Murcia Club de Tenis 1919 EFE

Tenis

De Montecarlo a Roland Garros: el reto de resistencia que puede marcar la primavera de Alcaraz y su pulso con el número uno

El español completará toda la tierra de gira con el desgaste que supone disputar cinco torneos consecutivos en poco más de un mes.

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Carlos Alcaraz inicia este martes en Montecarlo la gira de tierra batida más exigente de su carrera. El número uno del mundo llega al Principado de Mónaco con el título bajo el brazo -lo ganó por primera vez el año pasado-, pero también cargado con el lastre de dos decepciones consecutivas en la gira norteamericana y con Sinner pisándole los talones.

Y es que el número uno del mundo llegó a California en un estado de forma envidiable. Ganó el Open de Australia en enero y el ATP 500 de Rotterdam en febrero, acumulando 16 victorias consecutivas al comienzo del año.

Sin embargo, la racha se truncó. Primero cayó en semifinales de Indian Wells ante Daniil Medvedev. Apenas una semana después, en Miami, el golpe fue aún más doloroso: eliminado en tercera ronda por Sebastian Korda, entonces número 36 del ranking.

"No puedo más, quiero irme ya a casa. No puedo más, no puedo más", reconoció el murciano durante el partido. Alcaraz no escondió en Indian Wells que en ocasiones "se cansa de jugar contra versiones extraordinarias de sus rivales en cada ronda", una confesión que subraya la presión que soporta el actual número uno del mundo.

El desgaste físico

El de El Palmar afronta ahora la parte del calendario que mejor se le da históricamente, pero también la más arriesgada desde el punto de vista del ranking. En 2025, Alcaraz conquistó Montecarlo, venció en la final de Roma a Sinner y se coronó campeón de Roland Garros por segunda vez consecutiva, además de llegar a la final del Conde de Godó en Barcelona.

Esos resultados se convierten ahora en su principal amenaza: debe defender nada menos que 4.300 puntos en la gira europea de tierra batida, una cifra sin precedentes en la historia reciente del circuito.

Son cuatro torneos en menos de dos meses, la misma cantidad que disputó en los tres primeros meses de 2026. El riesgo de saturación física es evidente, como ya demostró en Estados Unidos.

Carlos Alcaraz, durante el partido contra Norrie.

Carlos Alcaraz, durante el partido contra Norrie. REUTERS

Su ausencia en el Mutua Madrid Open del año pasado es el mejor reflejo.Tras ganar Montecarlo y llegar a la final del Godó -donde perdió ante Holger Rune, Alcaraz sufrió un desgarro muscular en el aductor derecho y también problemas en el isquiotibial izquierdo. El resultado fue su ausencia del torneo madrileño, en el que había sido campeón en 2022 y 2023.

Este año, el panorama es diferente. Alcaraz ya ha confirmado su participación en el Mutua Madrid Open, junto a Jannik Sinner, algo que convierte la cita madrileña en una de las más esperadas de la temporada. 

Ser el número 1, en juego

Las derrotas en Indian Wells y Miami no han pasado desapercibidas en el ranking ATP. Antes del inicio de la gira de tierra batida, Alcaraz encabeza la clasificación con 13.590 puntos, seguido de Sinner con 12.400.

La diferencia parece cómoda, pero el contexto es alarmante: a principios de marzo de 2026, la ventaja del español era de 3.150 puntos, y tras ganar Sinner el 'Sunshine Double' -Indian Wells y Miami consecutivos-, la brecha se ha reducido a apenas 1.190 puntos.

El dato más preocupante lo aporta el análisis de puntos a defender: mientras el español deberá defender 4.300 puntos, Sinner solo tiene en juego 1.950 en toda la gira de tierra.

El italiano, que cumplió una suspensión de tres meses tras su positivo por clostebol en 2024, llega a la arcilla sin apenas compromisos que defender y con una racha de 17 partidos consecutivos ganados en Masters 1.000 y 34 sets consecutivos sin ceder.

Es decir, que si Sinner gana en Montecarlo y Alcaraz no supera las semifinales, el italiano podría arrebatarle el número uno del mundo ya en las próximas semanas.

Carlos Alcaraz, durante la final de Roland Garros contra Sinner

Carlos Alcaraz, durante la final de Roland Garros contra Sinner EFE

Alcaraz tiene ante sí la gira de tierra batida completa -algo que el año pasado no pudo lograr por la lesión en Madrid- y la motivación de defender su corona en Roland Garros. Tras los días de descanso en Murcia después de Miami, llegó a Montecarlo el viernes 3 de abril para adaptarse a las condiciones del polvo de ladrillo.

El murciano, que debutará ante el argentino Sebastián Báez o el suizo Stan Wawrinka, sabe que la gira europea no solo definirá el ranking, sino que pondrá a prueba su capacidad para gestionar la presión de ser el gran favorito, el gran defensor y, al mismo tiempo, el cazado.

La tierra batida siempre ha sido el hogar de Alcaraz, pero está la incógnita de si su cuerpo le permitirá estar a la altura durante cinco torneos consecutivos en un mes escaso. La respuesta comienza este martes.