Marin Cilic celebra un punto ante Verdasco

Marin Cilic celebra un punto ante Verdasco

Tenis

Marin Cilic, tenista, 37 años: "Teníamos un trastero enorme y mi padre construyó una pista de tenis en él"

La familia del croata se volcó con su sueño cuando era tan sólo un crío. Sus abuelos, sin embargo, pensaban que era "una locura".

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A. M.
Publicada

Marin Cilic, campeón del US Open y uno de los grandes nombres del tenis de las últimas dos décadas, recuerda que todo empezó en un lugar tan poco glamuroso como un trastero enorme en la parte trasera de la casa familiar, donde su padre decidió construirle una pista de tenis para darle una oportunidad que él nunca tuvo.

Cilic escribió hace tiempo una columna en la página web de la ATP. Allí cuenta que su padre nunca había jugado al tenis, solo lo veía por televisión, pero tenía pasión por la construcción y una idea fija: crear para sus hijos un espacio que les abriera puertas en la vida.

Mientras otros vecinos levantaban oficinas o espacios para alquilar a empresas, su padre imaginó una pista de tenis en ese gran terreno que la familia tenía detrás de casa, un proyecto que sus propios abuelos llegaron a calificar de "completamente loco".

Marin Cilic entrenando en las pistas de Wimbledon

Marin Cilic entrenando en las pistas de Wimbledon Europa Press

Pese a las dudas, el plan salió adelante: llegaron camiones con tierra batida, se instaló un sistema de drenaje, capas de arena y otros materiales hasta convertir aquel trastero en una pista funcional.

Cilic recuerda incluso que, en verano, necesitaban casi dos horas para regarla entera con una simple manguera conectada a la toma de agua del jardín, de modo que muchas veces pasaban más tiempo cuidando la pista que jugando en ella. 

Infancia y sacrificio

Cilic creció en Medjugorje, en la actual Bosnia y Herzegovina, en un entorno humilde y alejado del circuito profesional, donde una pista en el patio trasero era casi una rareza. En su relato, subraya que ese gesto de su padre no era solo un acto de amor, sino también un enorme sacrificio económico y de tiempo que marcó a toda la familia. 

Con el paso de los años, el talento que mostraba en ese improvisado club familiar lo llevó a salir muy pronto de casa para intentar dar el salto al siguiente nivel. Dejó Medjugorje siendo todavía un adolescente para entrenar en estructuras más profesionales, asumir la exigencia del circuito y comprobar de primera mano lo lejos que estaba el mundo de la élite de su realidad de niño que golpeaba pelotas en un patio trasero.

El sueño cumplido

En su artículo, Cilic liga de forma directa aquella pista construida por su padre con el recorrido que le llevó, años después, a coronarse campeón del US Open en 2014.

Subraya que cada gran escenario que ha pisado -Nueva York, Wimbledon, las finales de Copa Davis- tiene como punto de partida ese rectángulo de tierra batida en el patio de casa, donde aprendió a competir y a superar obstáculos. En su mente, levantar un Grand Slam es también la culminación del sueño que su padre trazó con cada camión de arcilla que entraba en aquel terreno.

El croata, que a lo largo de su trayectoria ha sido top 3 del ranking, insiste en que detrás de su éxito hay una cadena de decisiones y renuncias familiares. En ese sentido, presenta a su padre casi como un "arquitecto de sueños".

Compromiso con las nuevas generaciones

La experiencia de aquel trastero convertido en pista no se ha quedado solo en una anécdota emotiva del pasado. Cilic explica que esa historia está en el origen de la Marin Cilic Foundation, el proyecto con el que busca hoy ayudar a que niños y jóvenes de Croacia puedan acceder al deporte y a mejores oportunidades educativas.

Su objetivo es replicar, a mayor escala, el gesto que tuvo su padre con él: derribar barreras de acceso al tenis y crear espacios donde los chicos puedan entrenar, aprender y soñar con un futuro diferente.

A través de la fundación, el croata ha impulsado programas para expandir el tenis en zonas con menos recursos y la construcción de pistas y parques infantiles, apoyado también por iniciativas como el programa Athletes for Good.

Cilic defiende que el deporte puede ser una herramienta de transformación social y que cada pista nueva que se construye es una posibilidad más para que un niño encuentre su propio camino, del mismo modo que él lo encontró en aquel trastero que se convirtió en pista.