Ismael Galancho.

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Un experto en nutrición avisa: "Es importante modular la saciedad para que el hambre tarde en aparecer"

Ismael Galancho, con una amplia trayectoria, ofrece varios puntos fundamentales para tener en cuenta a la hora de tener una correcta alimentación.

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A. M.
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Ismael Galancho, reconocido dietista, nutricionista clínico y deportivo, visitó el podcast "Comiendo con María" para arrojar luz sobre las creencias más arraigadas en el mundo de la nutrición y la pérdida de grasa.

Durante su intervención, Galancho desmontó con rigor científico varios mitos que dominan las redes sociales, ofreciendo una perspectiva basada en la fisiología y el sentido común.

El punto de partida para perder peso parece innegable: se necesita gastar más energía de la que se ingiere. Sin embargo, Galancho advierte que basar una dieta exclusivamente en los números es un error abocado al fracaso. El verdadero reto es gestionar el apetito eligiendo alimentos saciantes.

Como él mismo señala: "Es muy importante modular la saciedad en un déficit calórico para que el hambre tarde lo más posible en aparecer [...] porque al final el déficit calórico [...] la mayoría de gente va a terminar abandonando si no tiene en cuenta otros factores".

Esa correcta elección de alimentos choca a menudo con uno de los grandes terrores modernos: la demonización de los carbohidratos. El experto subraya que culpar a los nutrientes presentes en la fruta, las legumbres o los cereales integrales carece de sentido biológico.

"La gente piensa que los carbohidratos te hacen engordar, que los carbohidratos son los culpables de que engordes, los culpables de que no adelgaces y eso es falso, es totalmente falso", sentencia el nutricionista, recordando que el verdadero problema suele ser el exceso calórico derivado del abuso de productos ultraprocesados cargados de azúcares y grasas.

Esta fobia a los hidratos de carbono ha derivado en una nueva obsesión popular: la medición constante de los niveles de azúcar en sangre. Galancho alerta sobre el peligro de asustarse por las elevaciones de insulina posteriores a las comidas, comparándolo con el miedo irracional a que suban las pulsaciones al hacer deporte.

En sus propias palabras, "se está patologizando o haciendo patológico algo que es fisiológicamente normal".

Otro fantasma recurrente entre quienes buscan perder peso tras múltiples dietas extremas es el temor a haber destrozado su organismo para siempre.

Aunque es cierto que el cuerpo experimenta una termogénesis adaptativa y reduce su gasto al comer menos, el nutricionista es tajante al desmentir daños irreversibles. "No existe la tumba metabólica como tal de que sea algo insalvable que ya me he roto, no, no, eso no existe", aclara.

Finalmente, frente a la incesante búsqueda de atajos, quemagrasas mágicos o trucos virales como beber vinagre antes de comer para solucionar problemas metabólicos, Galancho devuelve el foco a lo verdaderamente importante: un estilo de vida activo y una dieta de calidad. Los complementos dietéticos ocupan un lugar ínfimo en la ecuación del éxito.

"Todos, hasta los que tienen más evidencia científica, son la guinda del pastel. Esto ¿qué significa? Solo ayudan en un mínimo porcentaje. Que nadie tenga esperanza en ningún suplemento en absoluto", concluye tajantemente.

En definitiva, Galancho invita a alejarnos de los extremismos y a comprender que la salud y la composición corporal no se construyen con restricciones severas, obsesiones por los picos de glucosa o remedios milagrosos, sino con hábitos consistentes y flexibles a largo plazo.