Jaime Nava (42), durante un partido.

Jaime Nava (42), durante un partido.

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Jaime Nava (42), exjugador de rugby: "Hay quien gana mucho, pero no está bien asesorado y su nivel de vida puede agotarse"

En un podcast de MAPFRE, el español habla de la importancia de gestionar el dinero para poder vivir bien tras la retirada.

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G.E.
Publicada

Jaime Nava fue una de las figuras más importantes del rugby español. Capitán de la Selección, leyenda de los Barbarians, referencia mundial en una disciplina donde España nunca ha sido potencia.

Pero cuando mira atrás, no solo ve tries y victorias. Ve también un ecosistema deportivo donde el dinero llega sin educación, donde los ingresos son altos pero volátiles, donde muchos compañeros ganaron fortunas y terminaron sin nada.

En el podcast La Bolsa de Deporte de MAPFRE, Nava fue contundente: "Hay deportistas que ganan mucho, pero no están bien asesorados y su nivel de vida puede agotarse".

El problema que Nava identifica es específico: ganancia alta no equivale a riqueza sostenible. Un jugador de rugby internacional puede ganar 100.000 € en un año de buenas campañas. Pero ese dinero desaparece rápido si no hay planificación.

El nivel de vida se adapta a esos ingresos (casa cara, gastos altos, familia dependiente), y cuando los ingresos bajan -porque la carrera deportiva es finita-, el colchón ya está agotado.

Jaime Nava, exjugador y capitán de la selección española de rugby

Jaime Nava, exjugador y capitán de la selección española de rugby PR Garage

Nava ha visto la película varias veces. Jugadores con contratos millonarios que llegaban al retiro sin ahorros reales. Jugadores que ganaban en un año lo que la mayoría de españoles no gana en diez años, pero que no supieron protegerse ni diversificar.

"No está bien asesorado", subraya, porque el asesoramiento financiero es precisamente lo que falta en el deporte español. Las academias entrenan cuerpos. No enseñan a gestionar patrimonio.

En el contexto del rugby, el problema es aún más severo que en fútbol. Los futbolistas de élite tienen agentes especializados, asesores empresariales, gestores patrimoniales. Los rugbiers españoles, incluso los internacionales, muchas veces manejan su dinero solos o con ayuda de familiares sin experiencia.

Lo que Nava propone implícitamente es algo simple: educación financiera obligatoria. Enseñar a un jugador joven, en su primer contrato profesional, que debe vivir con el 50% de sus ingresos, que el 30% debe ir a inversiones de largo plazo, y que el 20% restante es para "lujos" pero controlados.

Nava también señala implícitamente la volatilidad del deporte. A diferencia de una carrera empresarial estable donde los ingresos crecen gradualmente, en rugby (y en deporte en general) los ingresos pueden colapsar de la noche a la mañana.

Una lesión, un cambio de seleccionador, una crisis económica que hunda los patrocinios... y de repente el salario desaparece. Si no hay plan B, no hay colchón, la caída es libre.

"Su nivel de vida puede agotarse", dice Nava. El momento en que el dinero baja, todo se desmorona porque los gastos no son variables, son fijos. La hipoteca sigue igual, la educación de los hijos igual, el mantenimiento de la casa igual.

Para Nava, esto no es un problema moral de gasto irresponsable. Es un problema estructural: deportistas que acceden a ingresos altos sin herramientas para gestionarlos. Un futbolista de 19 años que firma un contrato de 300.000 € anuales necesita asesoramiento financiero inmediato, no a los 30 años cuando ya ha gastado todo.