Simone Biles, durante su actuación en los Juegos Olímpicos de París.

Simone Biles, durante su actuación en los Juegos Olímpicos de París. Europa Press

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Simone Biles (28), gimnasta americana con 11 medallas olímpicas: "Suelo pedir comida por Uber y no cuento calorías"

La estadounidense no sigue una dieta, pero evita consumir alimentos fritos y los fines de semana se come gofres de proteína con chips de chocolate.

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Simone Biles es considerada por muchos como una de las mejores gimnastas de todos los tiempos gracias a la dificultad y limpieza de sus rutinas. A lo largo de su carrera ha acumulado decenas de medallas mundiales y olímpicas, y se ha convertido en un referente global tanto por sus logros deportivos como por su defensa de la salud mental.

Desde muy joven destacó por su explosividad, su potencia en el salto y el suelo y su capacidad para introducir elementos inéditos, hasta el punto de que varios ejercicios llevan su apellido en el Código de Puntuación de la gimnasia artística.

Más allá del tapiz, su figura ha cobrado un peso mediático enorme, lo que ha puesto bajo el foco aspectos de su vida cotidiana como la alimentación, el entrenamiento o su forma de gestionar la presión.

Biles ha explicado que no pesa los alimentos ni registra cada bocado en una app, una decisión consciente para cuidar su salud mental y física. "No llevo un registro de nada. Como lo que me sienta bien e intento no comer en exceso ni atiborrarme porque siempre estoy en el gimnasio", declaró a la revista Women's Health en 2020.

La gimnasta subraya también el impacto que una vigilancia extrema puede tener en su disciplina: "Para las gimnastas, en particular, (contar calorías) puede derivar en problemas de salud y trastornos de la alimentación, así que simplemente como lo que sé que puedo y debo comer".

Simone Biles, con sus medallas conseguidas en los JJOO de París 2024

Simone Biles, con sus medallas conseguidas en los JJOO de París 2024 Reuters

Con esta postura, Biles se desmarca del estereotipo del atleta encadenado a una dieta milimétrica y reivindica la importancia del bienestar psicológico.

Su día suele comenzar muy temprano, y muchas veces entrena sin desayunar si no le da tiempo antes de ir al gimnasio. Cuando decide hacerlo, opta por opciones rápidas y energéticas, como avena y fruta, o tostadas y barritas de granola que le permitan llegar ligera a los primeros aparatos.

En fines de semana o días menos apretados, se permite elaboraciones algo más indulgentes, como gofres de proteína con chips de chocolate, huevos o incluso rollos de canela, tal y como contó también a Women's Health. Después de los entrenamientos matutinos, suele recurrir a batidos de proteínas para facilitar la recuperación muscular.

El grueso de su ingesta llega a la hora de comer, cuando debe reponer buena parte de las calorías quemadas en la sesión de la mañana.

Los alimentos 'prohibidos'

Si cocina en casa, Biles explicó que "suele ser pasta, o pollo o salmón en la freidora de aire, al horno o a la parrilla, con verduras", entre las que cita espárragos, brócoli, zanahorias, maíz, judías verdes, guisantes y, sobre todo, patatas: "Me encantan las patatas en cualquiera de sus formas", confesó a Women's Health.

No obstante, la campeona reconoce que a menudo tira de comida a domicilio por comodidad, y que en su menú caben tanto una pizza de pepperoni como una ración de sushi o salmón a la plancha.

"Siento que es más manejable porque puedo llegar a casa, ducharme y pedir lo que quiera con solo un clic", explicó sobre su costumbre de usar Uber Eats en esa misma entrevista.

Entre comidas, Biles afirma que no es muy de picoteo, en parte por su intenso horario de entrenamientos. Cuando lo hace, suele elegir fruta, plátano con mantequilla de cacahuete o chips de plátano, una de sus opciones favoritas para sumar fibra sin sentirse pesada.

Simon Biles, contrariada tras quedarse sin el oro en la final de suelo.

Simon Biles, contrariada tras quedarse sin el oro en la final de suelo. REUTERS

Eso no significa que renuncie por completo a los antojos. Diversos perfiles sobre su dieta recogen su "obsesión" por la pizza, que ella misma ha definido como su debilidad y su comida favorita, así como snacks como pretzels con Nutella, palomitas o magdalenas de pan de banana.

"Si me apetece una comida un poco menos saludable, pido pizza o fettuccine Alfredo con pollo", admitió también en Women's Health, dejando claro que la clave, en su caso, es el equilibrio.

Tras la segunda sesión de gimnasio del día, la gimnasta apuesta por cenas sencillas, de nuevo con protagonismo para la proteína y los hidratos complejos. Ha contado que le gusta el pescado con verduras y arroz, un plato que le aporta proteínas, fibra y grasas saludables.

En conjunto, la alimentación de Simone Biles se articula alrededor de tres ideas: variedad, flexibilidad y sintonía con las señales del cuerpo. Y, como ella misma resume, el objetivo no es alcanzar una perfección imposible, sino encontrar aquello que le permite "comer bien, sentirse bien y seguir rindiendo" en el tapiz sin sacrificar su relación con la comida.