Sota Fujii, durante su partido de shogi.

Sota Fujii, durante su partido de shogi. Reuters

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Fujii tiene 14 años, congregó a 7’5 millones de espectadores en TV y es el CR7 del ajedrez japonés

El nipón se ha convertido en héroe nacional tras batir el récord de victorias consecutivas (29) en una partida que ha durado 11 horas y media. 

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Hay adolescentes que, por lo que sea, sueñan desde el instituto. Unos quieren ser futbolistas y marcar en un Mundial, otros aspiran a ser el ‘nuevo’ Michael Jordan y, los más realistas, se conforman con ser referencia en lo que les gusta: medicina, periodismo, pintura… Lo que sea. Ninguno, sin embargo, piensa que a los 14 años pueda convertirse en héroe nacional. Eso jamás. Sin embargo, hay un chico, Sota Fujii, que, a esa edad, es toda una deidad en su país: ha batido el récord histórico de victorias seguidas (29) en shogi -también llamado ajedrez nipón- y se ha convertido en ídolo de miles de estudiantes en Japón.


Antes de seguir con esta historia, tan rocambolesca como evocadora, toca explicar en qué consiste el juego -o deporte-. El shogi es muy parecido al ajedrez. Lo juegan dos personas sobre un tablero de 9 filas por 9 columnas: Sente, el que empieza y está representado con un icono negro, y Gote, el que lo hace con un icono blanco. La partida suele durar entre una hora y media o dos horas, y consiste en capturar al Rey contrario o provocar que el contrario se rinda.


Hecha esta aclaración, toca volver al principio. Sota Fujii, a sus 14 años, se enfrentaba a Yasuhiro Masuda, de 19 años, con el objetivo de batir el récord de 28 victorias establecido por Hiroshi Kamiya en 1987. Y lo consiguió. El ‘genio’ nipón ganó una partida que comenzó el lunes y terminó el martes de madrugada. En total, duró once horas y media, y congregó a 7’5 millones de personas en directo en la televisión a través de Internet. 


“Ha hecho historia y ha inspirado al pueblo japonés”, celebró el primer ministro nipón, Shinzo Abe. Y Sota Fujii, sin creérselo, hizo lo propio. “No me podía imaginar lograrlo. He tenido mucha suerte”, confesó, tras la partida, ante los medios japoneses. Sin ponerse nervioso, seguro de sí mismo y sin ser consciente de lo que se le venía encima: cientos de llamadas de periodistas, infinitas peticiones de entrevistas y fans enloquecidos en busca del autógrafo del niño prodigio. O, dicho de otra manera, del mejor jugador de shogi del mundo; es decir, del Cristiano Ronaldo del ajedrez japonés.


Todo un logro para un joven que, a día de hoy, todavía está en secundaria, pero que va camino de convertirse en un ‘genio’ en Japón. Y todo por casualidad: su abuela, cuando tenía cinco años, le regaló una versión de shogi para niños y Sota Fujii empezó a progresar rápidamente asistiendo a clases en su localidad natal, Seto (prefectura de Aichi, centro de Japón). Hasta que, este martes, se ha convertido en un referente dentro de su deporte. Quién sabe si estamos ante el nacimiento del mejor jugador de todos los tiempos.