Àlex Crivillé.

Àlex Crivillé. EFE EFE

MotoGP

Álex Crivillé, 56 años: "A los 4 años empecé a ir en moto por el pueblo porque en casa siempre olía a gasolina"

El gran campeón español es una de las figuras más importantes de la historia del motociclismo nacional.

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Álex Crivillé (Seva, Barcelona, 1970) es una pieza clave en la historia del motociclismo español. Primer español campeón del mundo en la categoría reina de 500cc (1999) y también monarca en 125cc (1989), su trayectoria abrió el camino a toda una generación de pilotos ibéricos que después dominarían el Mundial. Pero antes de los títulos y los podios hubo infancia, olor a gasolina y un hermano que vio en él un talento especial.

La pasión por las dos ruedas llegó muy pronto. "La pasión empezó desde pequeño, desde que a los 4 años empecé a ir en moto por el pueblo, porque en casa siempre olía a gasolina ya que mi hermano corría las 24 Horas de Montjuic", recordó Crivillé en una entrevista en MotorBike.

En su entorno, las motos eran parte del día a día: "En la zona en la que vivía era fácil ir en moto, por el monte o por carreteras poco transitadas. Me apasionaba la moto pero en ese momento ni mucho menos pensaba en ser piloto; simplemente disfrutaba del placer de conducir una motocicleta, de sentirme libre… Me lo pasaba bien".

El salto a la competición no fue planeado, sino sugerido. "Llegó un momento en el que mi hermano me incitó a participar en el Criterium Solo Moto. Probamos suerte allí, era una selección de pilotos con muchos inscritos y acabamos segundos".

Ese resultado fue la puerta de entrada: "Gracias a ello me inicié en el mundo de la competición, me pagaron el Campeonato de España, lo ganamos al segundo año, después pasamos al equipo de la Federación junto a Derbi, y así fuimos paso a paso hasta llegar al Mundial".

Detrás de ese impulso estaba la figura de su hermano mayor, piloto amateur que no pudo llegar a la élite pero que entendía el mundo de las carreras. "Mi hermano mayor era el que corría, pero él nunca pudo llegar a carreras de alta competición porque era muy costoso y quizá tampoco hubiese llegado porque hay que tener el don innato para hacerlo. Pero a él le encantaba este mundo, vio en mí que podía conseguirlo y fuimos a por ello", explicó Crivillé.

Su progresión fue rápida y sólida. Debutó en el Mundial en 1987 en la extinta categoría de 80cc con Derbi, fue subcampeón en 1988 y, al año siguiente, con solo 19 años, se proclamó campeón del mundo de 125cc con JJ Cobas, convirtiéndose en el monarca más joven de la historia en esa categoría. Después de dos temporadas en 250cc, dio el salto a 500cc en 1992 con Honda, donde logró hitos históricos: primera victoria española en la categoría reina (Assen, 1992), primer podio y primera pole de un español en 500cc.

La cima llegó en 1999. Integrado en el equipo oficial Repsol Honda, Crivillé firmó una campaña extraordinaria, con cuatro victorias consecutivas en la recta final, y se coronó campeón del mundo de 500cc en el Gran Premio de Brasil, una carrera antes del final. Fue el primer y único español en lograrlo antes de que la categoría desapareciera en 2002 para dar paso a MotoGP.

Más allá de los números -15 temporadas en el Mundial, 194 Grandes Premios, 15 victorias y 43 podios en 500cc-, Crivillé es recordado como el pionero que demostró que un piloto español podía ganar en la máxima categoría. Su éxito allanó el terreno para nombres como Carlos Checa, Sete Gibernau, Toni Elías, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa o Marc Márquez, y consolidó a España como potencia mundial del motociclismo de velocidad.