Messi, durante el partido contra el Deportivo en Riazor.

Messi, durante el partido contra el Deportivo en Riazor. Reuters

1ª División

Las dos caras del Barcelona: fiable ante los grandes; débil ante los pequeños

Tras la gran noche ante el PSG, los de Luis Enrique se pasearon por La Coruña (2-1) y acabaron pagándolo caro. La Liga se aleja por los fallos en los partidos a priori más cómodos. 

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En todos los ámbitos de la vida, de la euforia al disgusto hay una fina línea que en muchos casos indica más allá de lo que se ve. El fútbol es un deporte en el que celebrar algo, y más a estas alturas de temporada, te lleva a una posible desconcentración que te afecte al día siguiente. El Barcelona fue el mejor ejemplo de esto y cayó en la trampa.

El equipo de Luis Enrique perdió ante el Deportivo en Riazor (2-1) y se llevó un buen golpetazo en Liga, una competición en la que no tiene ni mucho menos decidido su liderato. Al contrario, la derrota en La Coruña le aleja del Madrid y le deja tocado, porque al margen del resultado, claramente influenciado por la resaca europea, demuestra que este Barcelona no es ni mucho menos tan fiable como pareció ante el PSG.

Sin llegar al punto de decir que la épica remontada en Champions fuera un partido aislado, si se puede decir que el Barcelona tiene dos caras. El equipo catalán tiene dos trajes esta temporada: el de las grandes noches y grandes partidos y el de los encuentros a priori más cómodos, especialmente a domicilio, donde se despeña a menudo.

Si en los partidos ante equipos fuertes dio la cara (al Manchester City le goleó, contra el Madrid empató, ante el PSG pasó, al igual que ante el Atlético en Copa), contra los equipos de la zona media baja de España sufre. En el Benito Villamarín el Betis le asedió a ocasiones (solo le metió uno), el Athletic le creó mucho peligro en los primeros 30 minutos, el Leganés le superó en el Camp Nou y solo un penalti en el último minuto salvó a los culés... 

Gerard Piqué lamenta la derrota en Riazor.

Gerard Piqué lamenta la derrota en Riazor. Reuters

El gran problema del Barcelona en esta Liga son sus desconexiones en partidos a priori fáciles. Ha perdido puntos más por actitud que por juego. En La Coruña se olvidaron de que el partido también era importante y que de la remontada al PSG no se puede vivir siempre. Y se les fue parte de la Liga.

Tres claves de la derrota en Riazor

Las claves de la derrota en La Coruña fueron principalmente tres. En primer lugar, Pepe Mel, que estudió muy bien el partido y supo contrarrestar todos los peligros que tiene el Barcelona, aunque a Riazor fueran cansados, todavía pagando la resaca de la espectacular remontada de Champions. Mel demostró que si se juega creyendo que se puede, se consigue. El Deportivo es inferior al Barcelona, pero si lanzas el mensaje de que es posible, tienes muchas más opciones de ganar que si te presentas con suplentes o vas con un discurso derrotista.

La segunda clave sería Messi. El argentino, notable siempre, está siendo últimamente poco decisivo. Todo jugador, lógicamente, tiene bajones físicos y no puede estar al máximo los 10 meses de competición. Y en esas está Leo. Ante el PSG no estuvo ni en entre las tres figuras más influyentes de la clasificación del Barcelona y en Riazor, si estuviera fino, hubiera él solo decidido el partido. Pero apenas aportó, no tuvo ninguna jugada peligrosa y el Barcelona le echó de menos. También a Suárez, que se achicó en el tramo final. O a Iniesta, lejos de su gran nivel de antaño.

Y por último quedaría la ausencia de Neymar. El brasileño venía de ser el gran salvador ante el PSG y se 'borró' del partido en La Coruña por una misteriosa lesión (molestias musculares en el abductor de la pierna izquierda) que bien podría ser dudada porque en la noche del sábado al domingo estaba de fiesta en el cumpleaños de su hermana, como se pudo comprobar en las redes sociales. El brasileño, en vez de utilizar su exhibición ante el PSG como punto de inflexión, lo utilizó como excusa para quedarse fuera de un partido vital para el Barça en Liga. Acabó pagándolo. 

Luis Enrique aseguraba que tenía ganas de jugar en el Bernabéu, donde posiblemente se decida la Liga. Será el 23 de abril en un duelo directo entre los dos equipos que lucharán por el torneo. Pero al asturiano alguien le debería recordar que los puntos en Madrid son los mismos que en La Coruña, Sevilla o Villarreal. Todos son iguales. De nada servirá ganar en el Bernabéu si días más tarde se pierde en Gran Canaria. Y ese es el problema del actual Barça, jugar bien en las grandes plazas. Así no se gana el Triplete que prácticamente parecía cerrado tras la remontada al PSG.

Los jugadores del Deportivo celebran su victoria contra el Barcelona.

Los jugadores del Deportivo celebran su victoria contra el Barcelona. Reuters