Suárez se lamenta en La Coruña.

Suárez se lamenta en La Coruña. REUTERS

1ª División

El Barcelona paga la resaca de la remontada y se despeña ante el Deportivo

Pierde en La Coruña (2-1) en un partido en el que mostró cansancio y apatía. Los gallegos, con un Mel que se estudió muy bien el partido, desarbolaron a un Barça que mostró su peor versión.

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El Barcelona, definitivamente, tiene dos trajes. Uno para las grandes noches, como la del pasado miércoles ante el PSG, y otro para los partidos de Liga a domicilio. El Barça volvió a mostrar esa imagen triste y casi mediocre para su nivel que ya sacó en otros partidos. Y en Riazor no se iba a ganar con la euforia. [Narración y estadísticas: Deportivo 2-1 Barcelona]

El equipo de Luis Enrique, con la resaca europea, se estrelló en La Coruña y se dio un golpetazo en Liga con una derrota ante un Deportivo al que Pepe Mel ha cambiado la cara. Con el nuevo técnico, el equipo gallego ha pasado de no ganar en los últimos nueve partidos a no perder en los siguientes cuatro, Atlético y Barça entre ellos. A los azulgrana, de azul oscuro en Riazor, se les pegaron las sábanas. Se echó una buena siesta que les puede costar muy caro.

La verdad es que el Barcelona estuvo durante todo el partido por detrás del Deportivo, si es que con ello contamos las ocasiones, el peligro y las ganas. El Barça solo ganó en la posesión, donde goleó como siempre. Pero en lo que da el fútbol, los gallegos acabaron ganando gracias al interés por hacerlo. Ya en la primera parte tuvieron momentos de asedio que desarboló a un Barça que había sacado un 3-4-3, creyendo que el Deportivo sería mucho más tímido de lo que lo fue.

Joselu, excanterano del Madrid, marcó el 1-0 en un fallo garrafal de Ter Stegen, al que se le escapó el balón de las manos en línea de gol. El propio Joselu había ya avisado antes y ante el Barça marcó su tercer gol de la Liga, los dos anteriores en el Bernabéu. Era el justo premio a un equipo valiente que no se achicó ante el Barça y que preparó perfectamente el partido, dejando de lado ese mito, a veces justificado, de que los equipos pequeños ponen la alfombra ante los grandes. Mel no hizo eso y se llevó el premio.

A pesar de que el Barcelona no había llevado peligro, sí que había esa sensación de que los de Luis Enrique acabarían remontando, porque en juego estaba la Liga. Y eso se creyó aún más cuando Luis Suárez marcó nada más comenzar la segunda parte. El Barça, por tanto, tenía el partido donde quería, con un 1-1 y ya con un segundo tiempo libre para hasta golear. Pero no cambió la actitud. Creyó que ganaría por el nombre, y para nada.

El Deportivo, viendo la debilidad de su rival, se volvió a venir arriba, creyó en sus ideas y volvió a crear mucho peligro a un Barça por momentos encerrado. Arribas remató al palo y de ahí salió la jugada del segundo gol. Otra vez de córner (que no era, ya que el remate de Arribas al palo no lo tocó Ter Stegen) el Barcelona sacó a relucir sus problemas en el balón aéreo y Bergantiños remató con mucha facilidad. El balón entró y el 2-1 hizo explotar a Riazor.

Y de ahí no se movió ya nada. Suárez, en fuera de juego, tuvo el 2-2 pero Lux hizo el partido de su vida y paró un mano a mano al uruguayo que pocos porteros pueden decirlo. Después el Deportivo tuvo dos jugadas de ataque que eran gol, pero se gustaron tanto, que acabaron fallándolos. Al Barcelona, otro día más, no le apareció Messi, últimamente menos determinante. Tampoco Suárez. Y menos iba a aparecer Neymar, en su casa por una lesión misteriosa que coincidió con el cumpleaños de su hermana. 

Tampoco hubo ninguna jugada polémica a favor. No hubo penaltis ni a favor ni en contra ni posibles expulsiones. Perdió porque la resaca de la Champions todavía estaba cerca. Y la derrota es muy importante para la Liga. Este domingo, en La Coruña, el Barça pecó de fiestero y pudo decir adiós a la Liga.