Vista general del Estadio Luzhniki de Moscú, escenario del España - Rusia.

Vista general del Estadio Luzhniki de Moscú, escenario del España - Rusia. MAXIM SHEMETOV Reuters

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El España - Rusia del Mundial, ¿entre lluvia, viento e incluso granizo?

La previsión meteorológica para el domingo en Moscú augura un fuerte temporal que permanecerá hasta última hora de la jornada.

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El partido de octavos de final del Mundial de fútbol de este domingo entre España y Rusia podría jugarse en un campo algo más que pasado por agua, toda vez que los pronósticos del tiempo auguran a Moscú un fuerte temporal con lluvias torrenciales, viento y granizo, que permanecerá hasta última hora de este domingo.

El Ministerio de Situaciones de Emergencias ruso ha emitido una advertencia en la que pide a los moscovitas "extremar las precauciones" entre la tarde de este sábado y todo el domingo ante la llegada de un frente con "lluvias localmente fuertes, tormenta, granizo y viento con rachas de hasta 22 metros por segundo".

El Ayuntamiento de Moscú ha decidido cerrar el recinto que acoge el Festival de Aficionados FIFA en las Colinas de los Gorriones para evitar accidentes, aunque por ahora no ha informado si el cierre se extenderá a la jornada del domingo.

Las autoridades rusas recomiendan a los habitantes de Moscú y los numerosos turistas que están en la ciudad "permanecer en sus casas (u hoteles) con las ventanas cerradas" cuando empiece el temporal.

"Si el fuerte viento le coge desprevenido en la calle, debe refugiarse en un edificio. No se debe ocultar del temporal en las paradas de transporte público, al lado de vallas publicitarias o bajo los árboles. También se deben evitar árboles viejos y solitarios", señala una nota del Ministerio de Emergencias.

Con todo, y pese al temporal, la capital rusa seguirá sufriendo un calor inusual para el verano moscovita, con temperaturas de hasta 27 grados centígrados. Precisamente este domingo se cumple un año del peor temporal de lluvias torrenciales en Moscú en un siglo, en el que dos personas murieron por impacto de un rayo.

Los vientos huracanados que acompañaron esa tormenta arrancaron casi 1.200 árboles y dañaron casi un centenar de coches. Sólo dos meses antes, en mayo de 2017, la capital rusa sufrió el peor temporal de viento de toda su historia, que dejó 16 muertos y arrancó de cuajo casi 20.000 árboles.