Luis Enrique da instrucciones a Sergio Busquets durante el Málaga-Barcelona.

Luis Enrique da instrucciones a Sergio Busquets durante el Málaga-Barcelona. Jorge Zapata Efe

Champions League

Sobrevivir sin Sergio Busquets (aunque sea su peor versión)

El pivote azulgrana está sancionado para el duelo clave de Turín. Un drama para Luis Enrique viendo el nivel de los posibles sustitutos. Aunque Sergio no esté muy fino es irremplazable.

La columna vertebral del Barcelona en los últimos años ha contado con varios nombres inamovibles: Gerard Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta y Leo Messi. El tiempo pasa y la idea de juego varía, de hecho Iniesta ha ido cediendo protagonismo en favor de los tres de arriba. En ese cambio de fórmula que busca más velocidad y menos control, el Barcelona depende más que nunca de sus baluartes defensivos, cada uno en su parcela: Gerard Piqué atrás y Busquets por delante de los centrales.

La heroicidad ante el PSG (Neymar, Emery y árbitro mediantes) dejó una amarilla a Busquets que parecía casi anecdótica pero que se torna decisiva: el pivote azulgrana no estará en Turín. La pérdida de protagonismo de Busquets en los últimos años y su mala racha actual no facilitan la papeleta de Luis Enrique: no hay un remplazo similar y la Juventus irá a morder a esa zona.

El peor momento de un Busquets imprescindible

Por mucho que el discurso en las ruedas de prensa de Barcelona se mantenga en torno a la posesión y el estilo sobre el campo, en los últimos años Luis Enrique juega de manera muy diferente. Ahora el conjunto culé corre más y pasa menos. De hecho, el dato más significativo es que Busquets, en la temporada 2016/17, da 53 pases por partido cuando hace cinco cursos promediaba más de 86. No es ese el único dato en el que Busquets empeora sus registros considerablemente. Entra menos, recupera menos y sus pérdidas son similares a cuando pasaba casi el doble.

La realidad es que en toda la plantilla del Barcelona hay varios puestos sin plan ‘B’. Uno de ellos es el de Busquets, el único pivote de la plantilla. Lo más parecido es un Javier Mascherano que desde hace años se convirtió en central.

Esta situación es un círculo vicioso: el estilo de Luis Enrique impide la mejor versión de Busquets quien tiene que esforzarse más físicamente y la escasez de plantilla no permite rotarle cansándole más aún. En esta búsqueda constante de una pareja de interiores que contente a Luis Enrique, la única certeza en el medio es que Busquets, incluso en un mal momento y perdiendo influencia con el balón, es el punto de partida para ordenar los ataques. Sin balón continúa siendo quien más importancia tiene en la recuperación, con el 16% de las entradas y el 15% de las intercepciones del total del Barcelona este año (datos que estaban en 19% y 21% la última vez que el club ganó la Champions).

La baraja de Luis Enrique, sin cartas

Cuando el pasado verano el Barcelona gastó más de 120 millones en mejorar la plantilla surgieron los debates sobre si era la mejor plantilla, si Luis Enrique podía hacer dos onces y rotaciones de nivel. La realidad, después de tanto debate inerte, es que sólo Umtiti ha rendido: Digne y Denis Suárez no han tenido oportunidades los días grandes; Cillessen no desentonó cuando le tocó; Alcácer parece otro y André Gomes no ha sabido responder a ninguna de las dudas que se le presentaron.

Precisamente en el medio donde se esperaba a André Gomes es donde más dudas se presentan para la visita a Turín. Luis Enrique ha pasado de dosificar a Iniesta a relegarle a un segundo plano y Rakitic, inexplicablemente acostumbrado al banquillo, puede ser la solución a la baja de Busquets.

Repasando los datos de Busquets y comparándole con Mascherano, André Gomes y Rakitic, el croata parece la opción más lógica por tener mayor rango de pase que ambos, por perder menos la posición que el portugués y por su mejor juego aéreo que el argentino –aunque defensivamente no encaje del todo-.

Viendo cómo está funcionando el 3-4-3 al Barcelona no sería extraño que Luis Enrique reforzara al equipo con Piqué, Mascherano y Umtiti, con el argentino cerca del centro del campo, aunque en esa zona la Juventus tendrá la superioridad en el juego aéreo. La mala noticia es que contra esta Juventus hay que reforzar la defensa por bandas, ya que sus carrileros son sus principales bazas ofensivas: la potencia de Alex Sandro más la inteligencia y clase de Dani Alves. Todo eso que obligará al Barça a estirarse y dejar fallas por dentro para Dybala. Ese será el duelo decisivo sin Busquets.