Anthony Gordon, en el calentamiento.

Anthony Gordon, en el calentamiento. Europa Press

Fútbol

Anthony Gordon, 25 años: "Mi novia piensa que tengo un TDAH severo porque tengo muchos 'hobbies'"

El futbolista del Barça, internacional con Inglaterra, está siendo una de las sensaciones en La Liga en este inicio de temporada.

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Carlos Serrano
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Anthony Gordon ha irrumpido en el Barça con una naturalidad que pocos fichajes recientes han mostrado. El inglés, incorporado como una de las grandes inversiones del club, ha conectado de inmediato con el entorno.

Pero lo más significativo no está en la recepción externa, sino en la rapidez con la que Gordon ha encontrado su sitio dentro del vestuario. En un grupo con códigos propios, jerarquías consolidadas y una exigencia permanente, el inglés se ha integrado sin estridencias.

Su humildad, su disciplina y su manera de relacionarse han allanado un proceso que para muchos futbolistas supone una de las partes más complejas de un cambio de club. El idioma todavía representa un obstáculo, pero el jugador trabaja cada día para superarlo.

Y es que Gordon no responde al perfil habitual del futbolista. Es un deportista movido por una curiosidad casi inagotable, con intereses que van mucho más allá del terreno de juego. Le apasiona la psicología deportiva y dedica buena parte de su tiempo libre a leer sobre mentalidad competitiva.

Su pareja, Annie Keating, lo conoce desde la infancia y probablemente sea quien mejor pueda describir esa energía permanente que lo acompaña.

Gol de Anthony Gordon

Gol de Anthony Gordon Reuters

El propio Gordon lo explicaba en 2023: "Mi novia piensa que tengo un TDAH severo porque tengo muchos 'hobbies' y no puedo quedarme quieto. Me obsesiono con las cosas. Lo que sea que tenga en mente durante esas dos semanas, me compro todo el equipo, investigo hasta el último detalle, y así soy yo".

Esa inquietud le ha llevado a explorar disciplinas tan diferentes como el ajedrez, el tenis, el boxeo o la caza. Todo le interesa. Y, una vez que algo despierta su curiosidad, quiere conocerlo hasta el último detalle.

El ajedrez comenzó como una manera de ocupar las horas muertas y terminó convirtiéndose en una afición en la que ha alcanzado un nivel notable. También juega al billar y al póker, dos actividades que le permiten mantener la mente activa y alimentar esa necesidad constante de competir.

Su preparación física tampoco sigue el camino convencional. Gordon rechaza buena parte del trabajo de fuerza tradicional porque considera que puede incrementar el riesgo de lesión.

En su lugar, concede especial importancia a la flexibilidad, la recuperación y el control corporal. Practica yoga y sigue una rutina de concentración previa a los partidos que comienza hasta dos días antes.

El boxeo, que empezó a practicar durante su adolescencia en Liverpool, desempeñó además un papel importante en su formación. Le sirvió para canalizar la agresividad y la competitividad hacia el fútbol, convirtiendo dos rasgos de su personalidad en herramientas para el terreno de juego.

Hay una frase que le marcó especialmente y que recibió de Leighton Baines, su capitán durante su etapa en el Everton: "Never too high, never too low".

Nunca demasiado arriba, nunca demasiado abajo. Un principio que Gordon ha convertido en una suerte de guía emocional para mantener el equilibrio tanto en la victoria como en la derrota.

Aunque se formó en la cantera del Liverpool, Gordon terminó consolidándose en el Everton desde los 11 años. Una paradoja futbolística para un jugador cuyo ídolo, sin embargo, siempre fue Steven Gerrard, incluso por encima de David Beckham.

En Goodison Park también trabajó bajo las órdenes de Frank Lampard, que tuvo un papel importante en su evolución. El técnico le enseñó a filtrar las críticas y, al mismo tiempo, a potenciar un instinto goleador que Gordon ya mostraba desde sus primeros años.

Tampoco es un futbolista que rehúya el foco. Al contrario. Gordon disfruta de las entrevistas, incluso cuando las preguntas resultan incómodas, y prefiere explicar lo que piensa antes que refugiarse en respuestas prefabricadas.

"Me gusta mucho dar entrevistas y que los aficionados sepan lo que pienso. Hay futbolistas que sólo dan respuestas de relaciones públicas pareciendo robots. Eso no me gusta. Prefiero ser honesto. Somos humanos y tenemos opiniones sin miedo a compartirlas", explicó en 2024.

Esa franqueza forma parte de un perfil que se aleja de determinados estereotipos del futbolista moderno. Gordon parece necesitar entender el porqué de las cosas, explorar nuevos caminos y encontrar estímulos constantemente. Su obsesión por aprender no se limita al fútbol: es una forma de relacionarse con el mundo.

Un perfil diferente

Tal vez ahí esté una de las claves de su rápida adaptación. Gordon ha llegado al Barça con talento, pero también con una disciplina y una personalidad que parecen encajar con las exigencias del club. Ha sabido ganarse al entorno y, al mismo tiempo, hacerse un hueco dentro de un vestuario que no siempre resulta sencillo para los recién llegados.

Su manera de entender el deporte, su obsesión por aprender y su capacidad para adaptarse a contextos diferentes han seducido al barcelonismo. Es un jugador que quiere comprenderlo todo, dominarlo todo y competir siempre.

Por ahora, Gordon ha caído de pie en el Barça. Y lo ha hecho a su manera: con curiosidad, disciplina y una necesidad casi permanente de encontrar algo nuevo que aprender.