Mourinho, al frente de un entrenamiento del Real Madrid.

Mourinho, al frente de un entrenamiento del Real Madrid. EFE

Fútbol

El germen de un nuevo Madrid: las cinco claves de una mejoría condensada en ocho días para afianzar el ideario de Mourinho

Tras sumar tres victorias en tres jornadas, el equipo blanco afronta este viernes ante el Betis (21.00 horas) su primer test exigente.

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Ocho días. Ese es el margen que ha tenido el Real Madrid de José Mourinho para mostrar, ante Espanyol, Real Sociedad y Málaga, los primeros trazos de una identidad que el técnico portugués lleva meses dibujando en Valdebebas.

Antes de visitar este viernes al Betis en La Cartuja, el balance -tres victorias, tres jornadas y un fondo de trabajo que empieza a dar señales claras- permite identificar cinco claves que explican una mejoría notable respecto a la temporada pasada.

Bellingham todocampista

La recolocación de Jude Bellingham en la mediapunta ha sido, probablemente, el movimiento más determinante de este arranque. Mourinho fijó al inglés en el 4-2-3-1 por delante del doble pivote, con libertad de movimiento y el mandato explícito de estar cerca del área rival.

El propio entrenador lo dejó claro tras el triunfo inaugural ante el Espanyol: "El '10' es su rol. Él anota goles y por eso tiene que jugar cerca del área. Si juega como '6' o '8' perdemos sus goles. Es top".

El resultado se refleja en los números: dos goles y dos asistencias en tres partidos de Liga, además de un gol decisivo de cabeza en el estreno frente al conjunto catalán, tras un centro de Arda Güler.

Pero la etiqueta de "todocampista" no es casual. Bellingham no se ha limitado a rondar el área; ha completado un recorrido defensivo y ofensivo que lo convierte en un intérprete completo del sistema, apareciendo tanto en la presión alta como en la construcción y el remate final.

Mourinho, que hace apenas diez días explicaba que espera de él "su conexión con los atacantes" y que "tiene que jugar en una posición cerca del gol", ha encontrado en esta versión liberada del inglés una pieza que dota de profundidad y llegada al equipo sin sacrificar el trabajo colectivo.

En paralelo, Kylian Mbappé atraviesa una racha que ya roza lo habitual en él: solo Raphinha le supera la tabla de goleadores de LaLiga tras apenas tres jornadas disputadas, después de firmar un hat-trick en la goleada 4-1 ante la Real Sociedad y volver a marcar ante el Málaga. El francés busca así su tercer Pichichi consecutivo tras los conseguidos en las dos campañas anteriores.

Mbappé y Bellingham bromean durante un entrenamiento del Real Madrid.

Mbappé y Bellingham bromean durante un entrenamiento del Real Madrid. EFE

Vinicius Junior, por su parte, sigue un proceso distinto: Mourinho ha optado por protegerlo públicamente -"Vinicius no es un santo, pero lo que le hacen es demasiado"- mientras trabaja en privado para que el brasileño alcance su mejor nivel físico y emocional más adelante en la temporada, con octubre señalado como el mes en el que debería tocar techo de forma.

Laterales con peso

Durante los últimos cursos, el Real Madrid sufrió una carencia estructural en las bandas defensivas, con rendimientos irregulares que restaban solidez y proyección ofensiva al equipo.

Este verano, el club decidió atajar el problema con dos movimientos de calado: el fichaje de Marc Cucurella, procedente del Chelsea por unos 60 millones de euros (55 fijos más 5 en variables), como petición expresa de Mourinho para reforzar el lateral izquierdo, y la incorporación de Denzel Dumfries para pelear la banda derecha junto a Trent Alexander-Arnold.

Cucurella, ya titular ante el Málaga, ha aportado el empuje por la izquierda que el equipo necesitaba, sumándose a una nómina de laterales zurdos en la que también figuran Álvaro Carreras y Ferland Mendy.

En el otro costado, la bicefalia Trent-Dumfries ha comenzado a funcionar con naturalidad: el inglés asistió a Mbappé en el tercer gol contra el Málaga, mientras que el neerlandés ha tenido actuaciones sólidas en las dos primeras jornadas.

Después de años de parches e improvisaciones en los costados, ambas bandas recuperan el peso perdido, con jugadores específicos para cada rol y una profundidad que permite rotaciones sin resentir el rendimiento colectivo.

Solventando partidos 'fáciles'

Otro síntoma de la mejoría ha sido la capacidad del equipo para resolver con contundencia los partidos que, sobre el papel, debían ser más accesibles.

En los dos encuentros disputados como local -ante la Real Sociedad y el Málaga-, el Real Madrid ha firmado un balance de ocho goles a favor, con exhibiciones que dejaron los resultados decididos mucho antes del pitido final.

El caso más gráfico fue el 4-0 frente al Málaga: el partido se resolvió prácticamente en el minuto 30, con tres goles anotados en un lapso de apenas diez minutos, entre el 19 y el 30.

Bellingham abrió el marcador en el 18 con un golazo, amplió su cuenta en el 25 tras una recuperación de balón, y Mbappé firmó el tercero en el 30 con una asistencia de Trent. Arda Güler cerró la goleada ya en el descuento, asistido por Vinicius.

Jude Bellingham celebra un gol con el Real Madrid.

Jude Bellingham celebra un gol con el Real Madrid. EFE

Esa capacidad de golpear rápido y sin concesiones, evitando los atascos que en temporadas anteriores convertían los partidos 'fáciles' en sufrimientos innecesarios, es una de las señales más claras de la solidez que Mourinho está inyectando al equipo.

Valverde construye la estructura

Sin la llegada del centrocampista creativo que se buscó durante el verano -el nombre de Rodri Hernández sonó con fuerza antes de que acabara fichando por el Barcelona-, Mourinho ha tenido que encontrar soluciones alternativas para armar la sala de máquinas.

La apuesta ha pasado por redefinir el rol de Fede Valverde, que deja de ser el 'todoterreno' de temporadas pasadas -lateral, interior, extremo, mediapunta según la necesidad- para convertirse en una pieza fija: mediocentro posicional, en la base del doble pivote.

El propio Valverde, ahora capitán tras la salida de Dani Carvajal, ha respondido con cifras notables: 93% y 97% de precisión en el pase en sus dos primeras comparecencias, además de una asistencia y dos pases clave ante la Real Sociedad.

Mientras el uruguayo ordena y da estructura desde atrás, el peso de la creación recae en un reparto de responsabilidades entre varios perfiles: Dean Huijsen y Trent aportan salida de balón desde atrás, y Bernardo Silva y Arda Güler cargan con buena parte de la generación de ocasiones en la zona de ataque.

El resultado es un equipo donde la construcción se reparte entre varios intérpretes, mientras el peso ofensivo final recae, como es lógico, en las estrellas de arriba: Bellingham, Mbappé y Vinicius.

Cuentan todos

La última clave tiene que ver con la gestión del vestuario y el mensaje de integración que Mourinho ha querido transmitir desde el primer día.

De los futbolistas disponibles -descontando lesionados-, prácticamente todos han sumado minutos en estas tres primeras jornadas, con la única excepción reseñable de Andriy Lunin, que permanece como alternativa bajo los palos.

El caso de Eduardo Camavinga resulta paradigmático. El francés estuvo en el mercado de salida durante buena parte del verano, con un precio fijado en torno a los 80 millones de euros y sin que ningún club se acercara a esa cifra.

Pese a que inicialmente no entraba en los planes de Mourinho, el centrocampista se resistió a marcharse y ha terminado ganándose minutos: disputó los 90 minutos completos ante el Málaga, con una actuación que el propio Mourinho respaldó públicamente frente a la hostilidad de parte de la afición.

Eduardo Camavinga, jugando con el Real Madrid.

Eduardo Camavinga, jugando con el Real Madrid. Europa Press

Algo similar podría ocurrir con Endrick o con Raúl Asencio en cuanto se recuperen de sus lesiones, otros nombres que se manejaron como posibles salidas en verano.

El mensaje de Mourinho es que todos deben sentir cuál es su rol en el equipo, incluso los canteranos, a los que integra en el día a día del primer equipo.

El ejemplo más llamativo es el de Sergio Martínez, centrocampista de 19 años recién llegado del Racing de Santander por unos tres millones de euros y con destino inicial en el Castilla, que tras solo dos entrenamientos con el primer equipo ha entrado en la convocatoria para el partido de este viernes ante el Betis.

"El plan es que Sergio Martínez esté mañana en el banquillo. [...] Es un chico que tiene potencial y que tiene una pequeña experiencia, pero aquí el ritmo es diferente. Ya veremos si juega o no mañana, pero estar con nosotros ya es un paso", explicó Mourinho en la rueda de prensa previa.

Junto a él, otros canteranos como Mario Rivas o Jorge Cestero completan una convocatoria marcada por siete bajas de peso -Tchouaméni, Asencio, Mendy, Militao, Thiago Pitarch, Endrick y Rodrygo- y que confirma la voluntad del técnico portugués de que la savia joven conviva de forma natural con las estrellas del vestuario.

Estas cinco claves, condensadas en apenas ocho días de competición oficial, dibujan el germen de un Real Madrid distinto: más ordenado en el medio, más sólido en las bandas, más resolutivo ante los rivales de menor entidad y con un vestuario donde nadie se siente ajeno al proyecto.

Ahora toca comprobar, en La Cartuja, si esas señales resisten el primer examen exigente de la temporada.