Gianni Infantino, junto a Emilio García Silvero, en la oficina de la División Legal y de Cumplimiento de la FIFA en Miami.

Gianni Infantino, junto a Emilio García Silvero, en la oficina de la División Legal y de Cumplimiento de la FIFA en Miami. FIFA

Fútbol

García Silvero, el español que susurra a Infantino: del Waldorf Astoria a la 'Operación Rabat', clave en FIFA y el Mundial 2030

Respaldó la privatización del Mundial y será clave en el núcleo duro presidencial en la negociación con Marruecos para el 2030.

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Emilio García Silvero aparece en dos de las fotografías que mejor explican la crisis que amenaza el futuro de Gianni Infantino y del fútbol mundial.

La primera ocurrió a puerta cerrada en el Waldorf Astoria de Manhattan, cuando cinco altos ejecutivos tuvieron que decidir si daban vía libre al proyecto más controvertido del presidente de la FIFA.

La segunda escena se trasladó días después a Rabat. Allí, con Infantino obligado a reconstruir sus apoyos, el jurista español volvió a estar entre los hombres convocados alrededor del presidente.

No es un detalle menor. García Silvero dirige los servicios jurídicos y de cumplimiento de la FIFA y pertenece desde hace años al grupo de ejecutivos con acceso a algunas de las decisiones más sensibles de la organización.

Su trayectoria desde la RFEF y la UEFA hasta la cúspide del fútbol mundial lo ha convertido en uno de los técnicos con mayor poder dentro de la estructura.

Ahora su figura adquiere una dimensión diferente. Infantino afronta una rebelión encabezada por la UEFA; necesita recomponer su mayoría para las elecciones de 2027 y Marruecos ha emergido como uno de sus principales refugios políticos.

En paralelo, distintas informaciones han situado la final del Mundial de 2030 dentro de esa negociación. The Times sostiene que Infantino habría ofrecido el partido decisivo a Marruecos a cambio de apoyo. La FIFA lo niega y asegura que no existe ninguna promesa sobre Casablanca.

García Silvero forma parte del reducido dispositivo de poder que permanece al lado de Infantino cuando su presidencia atraviesa una de sus mayores crisis.

Estuvo junto al suizo en la reunión clave para lanzar el proyecto de privatización del Mundial y ha estado en Rabat durante los últimos días en las reuniones clave para el futuro de Infantino y del Mundial 2030.

El jurista de Infantino

Emilio García Silvero ocupa desde 2018 una de las posiciones más sensibles de la FIFA. Como responsable de la División de Servicios Jurídicos y Cumplimiento, el abogado español se encuentra en el centro de las grandes decisiones regulatorias.

Su posición le ha convertido también en uno de los hombres de confianza de Gianni Infantino. García Silvero es definido como la "caja negra de la FIFA". Su trayectoria ayuda a entenderla.

Creció profesionalmente en la RFEF de Ángel María Villar, pasó posteriormente por la UEFA y aterrizó en la FIFA en 2018. Conoció desde dentro los principales centros de poder que condicionan el fútbol español.

Ángel María Villar junto a Emilio García Silver, en la nueva sede de FIFA en Miami

Ángel María Villar junto a Emilio García Silver, en la nueva sede de FIFA en Miami LinkedIn

Nunca ha perdido la interlocución con España. En las redes sociales hay pruebas de encuentros recientes entre él y Ángel María Villar con quien le une una gran amistad, al igual que con Gorka, el hijo del expresidente de la RFEF.

La propia RFEF destacó en 2025 los contactos de Rafael Louzán "especialmente" con Gianni Infantino y Emilio García Silvero. Posteriormente, el jurista acompañó personalmente a Louzán durante una visita a las instalaciones de la FIFA en Miami.

Nacido en A Coruña en 1977, en 2008 se doctoró en Derecho por la Universidad Rey Juan Carlos con una tesis sobre la extinción de la relación laboral de los deportistas profesionales.

Su paso por la RFEF le permitió conocer desde dentro el funcionamiento de una federación, sus órganos disciplinarios y las relaciones entre el poder deportivo, los clubes y las administraciones públicas.

En 2012 dio el salto definitivo al escenario internacional. La UEFA lo incorporó a su estructura en Nyon.

En septiembre de 2018, la FIFA anunció la incorporación de García Silvero como máximo responsable de su División Legal y de Cumplimiento. Infantino reclutó a varios de sus viejos compañeros en UEFA.

Gianni Infantino y Emilio García Silvero (a la derecha del presidente de FIFA) junto a la delegación española en el Mundial

Gianni Infantino y Emilio García Silvero (a la derecha del presidente de FIFA) junto a la delegación española en el Mundial RFEF

Desde entonces, el peso de García Silvero ha crecido en paralelo a la transformación impulsada por Infantino.

La relación de confianza con Infantino también quedó reflejada en la apuesta de la FIFA por Estados Unidos. Antes del Mundial de 2026, una parte importante de los servicios jurídicos y de cumplimiento se trasladó desde Europa a Coral Gables, en Miami.

Tras ocho años trabajando bajo su presidencia, el español aparece como uno de los ejecutivos que permanecen en el círculo de confianza de Infantino en el momento más difícil de su mandato y uno de los brazos ejecutivos que tratan de que el suizo siga al mando de la FIFA.

La noche en Nueva York

Todo empezó antes incluso de que la crisis fuera pública.

En la víspera de la final del Mundial entre España y Argentina, cinco miembros del consejo directivo de la FIFA fueron convocados de forma apresurada en el Waldorf Astoria de Manhattan. Sobre la mesa tenían un proyecto desarrollado durante meses con enorme secretismo.

La propuesta pretendía abrir aproximadamente un 20% de la estructura comercial de la FIFA a inversores privados.

Entre los protagonistas aparecía Thrive Eternal, vehículo relacionado con Thrive Capital y Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno de Donald Trump.

Gianni Infantino y Donald Trump sostienen el trofeo de la Copa del Mundo en la última final del Mundial de fútbol.

Gianni Infantino y Donald Trump sostienen el trofeo de la Copa del Mundo en la última final del Mundial de fútbol. Reuters

La magnitud del movimiento resultaba un golpe al fútbol mundial. Una parte del negocio generado por el Mundial y otros activos comerciales quedaría vinculada a capital privado después de décadas bajo el control de una organización constituida formalmente como asociación sin ánimo de lucro.

El problema no residía únicamente en el contenido. La mayoría de los cinco ejecutivos convocados apenas conocía previamente la propuesta.

Según las fuentes citadas por The New York Times, salieron de aquella reunión con la sensación de que Infantino, que ni siquiera estaba presente, reaccionaría con furia ante cualquier retraso. Tenían además un límite: medianoche.

Mattias Grafström, secretario general; Emilio García Silvero, máximo responsable jurídico; y Dan O'Toole, jefe de gabinete, respaldaron la operación.

Kevin Lamour, director de operaciones; y Thomas Peyer, responsable financiero, se negaron. El resultado fue 3-2.

En términos aritméticos, el voto del español resultó imprescindible. Sin el apoyo de García Silvero, el proyecto no habría conseguido la mayoría de aquel órgano.

Hay además un segundo matiz relevante. La información publicada posteriormente por Idrettspolitikk sostiene que García Silvero y O'Toole firmaron voluntariamente, mientras Grafström habría mostrado muchas más reservas antes de terminar respaldándolo.

La diferencia resulta importante para entender el lugar que ocupaba cada uno dentro de la crisis.

Grafström terminaría distanciándose públicamente del procedimiento. Lamour se enfrentó abiertamente al proyecto. Peyer había votado directamente en contra. García Silvero permaneció dentro, fiel a Infantino.

Gianni Infantino levanta el trofeo de la Copa del Mundo durante el Mundial 2026.

Gianni Infantino levanta el trofeo de la Copa del Mundo durante el Mundial 2026. Europa Press

La autorización del pequeño equipo directivo no debía representar normalmente el final del proceso.

Las grandes decisiones económicas de la FIFA suelen pasar por su Consejo, compuesto por representantes de las federaciones y confederaciones.

Según la investigación de The New York Times, Infantino buscaba una vía que permitiera sacar adelante la operación sin someterla a ese recorrido convencional. Ahí radicaba una parte esencial del conflicto.

El proyecto no había sido trabajado abiertamente con los grandes dirigentes del fútbol mundial. Incluso altos responsables internos aseguraron después haberse enterado cuando las informaciones comenzaron a publicarse.

La rebelión contra Infantino

The Times y Financial Times revelaron el plan el 28 de julio. La reacción convirtió un proyecto financiero en una crisis política.

La UEFA encabezó el rechazo y amenazó con retirar a sus selecciones de las competiciones de la FIFA. Organismos de Asia y Norteamérica cuestionaron también tanto el contenido como el procedimiento empleado.

El problema para Infantino dejó rápidamente de consistir en convencer al fútbol mundial de las ventajas económicas de la operación. Pasó a consistir en conservar su presidencia.

Infantino terminó retirando el proyecto el 31 de julio. La marcha atrás no cerró la crisis. La abrió por completo.

Faouzi Kekjaa, presidente de la Federación de Marruecos,  junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA.

Faouzi Kekjaa, presidente de la Federación de Marruecos, junto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA. FIFA

La 'Operación Rabat'

El siguiente movimiento llevó el centro de mando de la FIFA desde Zúrich hasta Marruecos.

Infantino reunió en Rabat a una parte de sus principales colaboradores. Allí estaba Emilio García Silvero.

También acudieron, según el medio noruego Idrettspolitikk, Thomas Peyer, Dan O'Toole, Elkhan Mammadov y Bryan Swanson. Kevin Lamour no había sido invitado. Wenger, Jill Ellis y Sarai Bareman optaron por no viajar, según la información recogida por ese medio.

La elección de Rabat tenía una enorme carga política. Marruecos constituye uno de los centros de poder más importantes de la Confederación Africana de Fútbol y se ha convertido en territorio especialmente favorable para Infantino.

La FIFA dispone además de una oficina africana permanente en Rabat. La reunión de emergencia buscaba recomponer la unidad interna y recuperar apoyos para un presidente sometido ya a peticiones de dimisión.

The New York Times relata que el encuentro comenzó con dos empleados de alto rango reclamando una demostración de respaldo hacia Infantino.

Gianni Infantino, junto a Mattias Grafström

Gianni Infantino, junto a Mattias Grafström Instagram

Posteriormente, el presidente publicó una fotografía en sus redes sociales junto a Grafström, ambos sonrientes y con los pulgares levantados. García Silvero volvía a estar allí.

El responsable jurídico que había votado favorablemente en Nueva York seguía formando parte del grupo seleccionado para afrontar la tormenta en Marruecos.

Los 54 votos africanos

La crisis tiene una fecha en el horizonte: 2027. Infantino pretende continuar al frente de la FIFA y su futuro depende de las 211 federaciones nacionales que integran el organismo.

África aporta 54 votos. Es aproximadamente una cuarta parte del electorado y constituye uno de los grandes bloques capaces de equilibrar una eventual oposición europea, que tiene 55 votos.

La CAF ya había mostrado durante 2026 su respaldo a Infantino y volvió a cerrar filas alrededor del presidente después del escándalo de la privatización. Marruecos ocupa una posición privilegiada dentro de ese tablero.

Fouzi Lekjaa, presidente de la federación marroquí, miembro del Consejo de la FIFA y uno de los principales dirigentes de la CAF, combina poder deportivo con una importante posición política dentro del reino.

Rabat ofrece así a Infantino mucho más que un lugar para celebrar reuniones. Ofrece influencia.

El 2030 como moneda

En ese contexto apareció la información que amenaza con transformar una crisis interna de la FIFA en un problema diplomático entre España y Marruecos.

Según la información publicada por The Times, Infantino habría prometido a Marruecos que la final del Mundial de 2030 se celebraría en Casablanca a cambio de respaldo para mantenerse al frente de la FIFA.

La acusación dibuja un intercambio de enorme trascendencia. Por un lado, Marruecos contribuiría a consolidar el apoyo africano al presidente.

Por otro, Casablanca recibiría el partido más importante del campeonato organizado conjuntamente por España, Portugal y Marruecos.

La FIFA rechaza esa versión. El organismo ha calificado las informaciones sobre una supuesta promesa como falsas y sostiene que la sede de la final todavía no está decidida.

Casablanca contra Madrid

Con la actual crisis de fondo entre Marruecos y España por la situación de Ceuta, el país africano prepara una poderosa baza de cara al elemento más deseado en la organización del Mundial 2030.

El estadio Grand Stade Hassan II proyectado en el área de Casablanca contará con alrededor de 115.000 espectadores. El recinto está concebido desde su origen para competir por los grandes encuentros del Mundial.

Un render del estadio Hassan II de Casablanca.

Un render del estadio Hassan II de Casablanca. FRMF

La crisis de Infantino ha alterado inevitablemente la lectura de esa competencia.

Madrid ya no discute únicamente con Casablanca sobre estadios. El debate se cruza ahora con las elecciones de la FIFA, con el enfrentamiento entre Infantino y la UEFA y con la importancia de los votos africanos.

El círculo de confianza

Con todo esto, lo ocurrido entre Nueva York y Rabat tiene especial importancia. Cuando el proyecto privado llegó al grupo directivo del Waldorf Astoria, García Silvero pudo frenarlo pero lo respaldó.

Cuando la operación terminó desencadenando una rebelión internacional y varios altos responsables comenzaron a alejarse de Infantino, García Silvero volvió a aparecer entre quienes acudieron a Marruecos para apoyar el refortalecimiento del suizo.

La UEFA mantiene una ofensiva contra Infantino. África se ha convertido en uno de sus principales apoyos. Las elecciones de 2027 condicionan cada movimiento y la sede del partido definitivo de 2030 ha quedado atrapada en medio de esa guerra.

Marruecos tiene un gran estadio, los votos y una relación privilegiada con el presidente. España aspira a defender el Bernabéu y considera que posee argumentos históricos, deportivos e institucionales para albergar la final.

Y dentro de la FIFA permanece un español que conoce mejor que casi nadie sus normas, sus órganos y a su presidente, aunque está por ver si ayudará a la RFEF en sus intereses o apoyará solo los de Infantino.

Emilio García Silvero es uno de los hombres que siguen al lado de Infantino mientras que el suizo lucha con todas sus armas por su supervivencia.

Del 3-2 del Waldorf Astoria a las reuniones de Rabat, esa cercanía lo coloca inevitablemente en el centro de una batalla que ya no trata únicamente sobre quién dirige la FIFA. También puede terminar decidiendo dónde se disputa la final del Mundial de 2030.