El refugio de Rodri Hernández

El refugio de Rodri Hernández EE

Fútbol

El refugio de Rodri Hernández: resort de lujo y turismo de naturaleza y de montaña con picos de 2.500 metros

El centrocampista español, en mitad de los rumores de su futuro, ha estado desconectando en Montenegro.

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Jorge Pacheco
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Mientras su nombre copa portadas por su negativa al Real Madrid y el visto bueno para que el Barça abra conversaciones con el Manchester City por su fichaje, Rodri Hernández ha elegido todo lo contrario al ruido mediático para desconectar.

Lejos de las islas de moda para los futbolistas, el mejor jugador del último Mundial ha fijado su refugio veraniego en Montenegro, un país balcánico donde combina un resort de superlujo en la costa con turismo de montaña en parques nacionales declarados Patrimonio de la Humanidad.

El centrocampista ha iniciado sus vacaciones en Portonovi, en plena bahía de Kotor, alojado en el exclusivo One&Only Portonovi. Se trata de un complejo de cinco estrellas con playa privada, un enorme spa de salud y bienestar, gimnasio y todo tipo de servicios personalizados.

Algunas suites y villas alcanzan precios de varios miles de euros por noche, una cifra al alcance de pocos, pero que el internacional español ha asumido tras una temporada desgastante culminada con la gloria mundialista.

Es en este entorno, frente a una bahía considerada una de las más bonitas del Adriático, donde Rodri está apurando parte de sus días libres junto a su novia, la cirujana Laura Iglesias.

Sin embargo, el plan del futbolista no se limita al lujo costero. Rodri ha optado también por explorar el interior del país y su vertiente más rural.

A varios cientos de kilómetros al norte, en el entorno del Parque Nacional de Durmitor, se ha alojado en complejos como Eco Village Nevidio o Etno Katun Durmitor, pequeñas aldeas turísticas formadas por cabañas de madera y bungalós sostenibles rodeados de lagos, bosques y montañas que superan los 2.500 metros de altitud.

Rodri recibiendo la Copa del Mundo de las manos de Gianni Infantino y Donald Trump.

Rodri recibiendo la Copa del Mundo de las manos de Gianni Infantino y Donald Trump. Reuters

Allí se le ha visto practicando paseos a caballo y rutas de senderismo, lejos de los focos y del lujo ostentoso.

El internacional español también ha hecho parada en el Parque Nacional de Lovćen, otra de las joyas naturales del país. Desde sus miradores se domina toda la bahía de Kotor, un paisaje que ha convertido al destino en protagonista de las fotos de sus días de descanso.

En esta zona, Rodri y su entorno han visitado el restaurante Forza Kuk, un local de cocina tradicional montenegrina situado en un espectacular balcón natural sobre el Adriático. El establecimiento ha agradecido públicamente su visita, destacando su trato cercano con aficionados y trabajadores.

Mientras se especula con su futuro y se agitan las negociaciones entre clubes, Rodri ha optado por desconectar rodeado de naturaleza, alternando el confort extremo de uno de los resorts más exclusivos de los Balcanes con la tranquilidad de aldeas de montaña y parques nacionales.

Un descanso que le permite recargar pilas antes de afrontar el próximo capítulo de una carrera que, también en los despachos, vive días decisivos.