Rafa Jódar, durante el partido ante Musetti.

Rafa Jódar, durante el partido ante Musetti. EFE

Tenis

Rafa Jódar pasa por encima de Lorenzo Musetti en un nuevo recital y ya está en los octavos del Masters 1.000 de Canadá

El madrileño venció por segunda vez en menos de una semana al italiano por un cómodo 6-4, 6-3.

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Hay actuaciones de Rafa Jódar que obligan a detenerse y admirar. El madrileño ha vuelto a dejar boquiabiertos a propios y extraños con un crecimiento que no tiene techo.

En su tercer encuentro en apenas cuatro días, firmó una exhibición para derrotar con autoridad a Lorenzo Musetti (6-4, 6-3) y clasificarse para los octavos de final del Masters 1.000 de Canadá, dominando el partido de principio a fin gracias a un impecable control desde el fondo de la pista, una derecha demoledora y una fortaleza mental que apenas dejó resquicios a la reacción del italiano.

El duelo arrancó con algunas oportunidades de break desaprovechadas por parte del español, una circunstancia que permitió a Musetti sentirse relativamente cómodo durante los primeros juegos.

Sin embargo, aquella igualdad inicial fue poco más que un espejismo. Si en Washington el italiano consiguió alterar el guion con su slice y convertir el choque en un intercambio constante de alternativas, en Montreal la historia fue muy distinta.

A partir del 3-3 del primer set, Jódar tomó definitivamente el mando del encuentro y nunca volvió a soltarlo.

Una lectura perfecta

No fue una jornada especialmente brillante con el saque -cerró el partido sin un solo ace- ni necesitó apoyarse en un revés deslumbrante, aunque sí muy fiable.

La victoria se construyó sobre una lectura táctica sobresaliente, impropia de un jugador que apenas acumula ocho meses de experiencia en el circuito ATP.

El madrileño entendió desde el principio que debía insistir sobre el revés de Musetti en una pista de velocidad media como la canadiense, y ejecutó el plan con una precisión quirúrgica.

No es casualidad que el 51% de sus golpes fueran dirigidos a ese sector de la pista, generando una presión constante de la que el italiano nunca logró escapar.

Musetti trató de refugiarse por momentos en el slice, pero tampoco encontró soluciones por esa vía. Al otro lado de la red se topó con un rival perfectamente preparado para neutralizar ese recurso e incluso convertirlo en una oportunidad para contraatacar.

Ahí emergió una de las grandes armas de Jódar: su derecha invertida. El golpe hizo estragos durante toda la noche, castigando cada pelota corta del italiano y confirmando que, cuando dispone del tiempo necesario para armar el swing, su drive puede resultar tan determinante como el revés.

Ante rivales de juego liftado y superficies que favorecen ese patrón, el madrileño convierte esa derecha en un arma de primer nivel.

Tres partidos en cuatro días. Cambio de país, de torneo y de condiciones. Nada parece alterar la progresión de un jugador que sigue sumando victorias mientras acelera su proceso de aprendizaje en la élite.

Si frente a Moutet tuvo que sobrevivir a un comienzo complicado antes de encontrar su mejor versión, esta vez ofreció una actuación mucho más completa, una victoria que alimenta la ilusión en un Masters 1000 especialmente abierto.

Resulta difícil poner límites a un talento de semejante precocidad cuando el nivel competitivo que exhibe crece prácticamente semana tras semana.

El siguiente obstáculo será Jiri Lehecka, en un sector del cuadro que probablemente sea el más exigente del torneo. Sobre el papel, el desafío aumenta de dificultad, pero el tenis que está desplegando Jódar invita a pensar que puede competir de tú a tú contra cualquiera de los jugadores que permanecen en liza.