Arda Güler, con el Real Madrid

Arda Güler, con el Real Madrid . Europa Press

Fútbol

Arda Güler, 21 años: "No crecí en una familia rica, mi padre tenía una tienda de barrio que quebró"

El jugador turco sigue labrándose una gran carrera en el fútbol como jugador del Real Madrid.

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A. M.
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Arda Güler no llegó al Real Madrid desde una burbuja de privilegio, sino desde un hogar que tuvo que reinventarse tras una quiebra. El futbolista turco ha relatado con crudeza y gratitud aquellos años en una entrevista en The Players' Tribune, donde explica que su camino al fútbol de élite estuvo marcado por la incertidumbre económica y por el sacrificio de sus padres.

"No crecí en una familia rica. Crecí con una madre ama de casa y un padre que tenía una tienda de barrio que acababa de quebrar. Mi padre me llevaba en coche a entrenar y, mientras él no estaba, era su socio quien se encargaba de la tienda", recuerda Güler.

Esa rutina, aparentemente normal, escondía una realidad frágil: el negocio familiar era el único sustento y su desaparición dejó a la casa en una situación límite.

"No sé qué pasó, pero un día mi padre me dijo que teníamos que cerrar la tienda. Estábamos arruinados", admite el jugador. La frase resume el punto de inflexión de su infancia.

De pronto, el fútbol dejó de ser solo un sueño para convertirse en una vía de escape y, en cierto modo, en una responsabilidad. "La tienda era nuestra única fuente de ingresos. Recuerdo que mis amigos solían ir a comer gofres y yo no podía", añade, en un detalle que refleja las pequeñas privaciones que marcan a un niño.

Aun así, Güler evita el dramatismo absoluto. "No puedo decir que solo pensáramos en el fútbol, necesitábamos dinero… Por suerte siempre tuvimos comida en la mesa, sé que hay muchos niños que ni siquiera tienen un techo bajo el que dormir. En el fondo sabía que éramos afortunados", dice.

La oportunidad llegó a los 13 años, cuando surgió la posibilidad de marcharse a Estambul para jugar en el Fenerbahçe. La decisión fue enorme para una familia de Ankara. "Tenía 13 años y no querían que me fuera de casa. El día que salimos de Ankara, mi padre reunió a todos nuestros seres queridos. Era mi cumpleaños, pero mi madre lloraba sin parar", rememora.

Antes de subir al coche, su hermana mayor le dejó una frase que se le grabó a fuego: "Arda, tienes que llenar la nevera". "Llenar la nevera, esas fueron sus palabras exactas", subraya.

Los primeros meses en Estambul fueron duros. Se sintió aislado en un equipo de categoría superior y, en un momento de crisis, llegó a plantearse abandonar. "Un día simplemente me fui, ya no podía más", reconoce.

Fue entonces cuando sus padres tomaron una decisión radical: vendieron la casa en Ankara y se mudaron a Estambul para apostar todo por su hijo. "Vendieron la casa y apostaron su futuro en su hijo pequeño", cuenta Güler, consciente de que ese respaldo fue determinante.

Años después, tras brillar en Turquía y dar el salto a Europa, el Real Madrid cerró su fichaje y lo convirtió en uno de los jóvenes más prometedores del mundo. Pero en sus recuerdos, la imagen que prevalece no es la de los estadios, sino la de una tienda de barrio cerrada, una familia que se aprieta el cinturón y un niño que aprende que el fútbol puede ser, también, un modo de cuidar a los suyos.