Montaje de Pau Cubarsí y la psicóloga Lara Ferreiro.

Montaje de Pau Cubarsí y la psicóloga Lara Ferreiro. Diseño: EE

Fútbol

Lara Ferreiro, psicóloga: "Pau Cubarsí no sufre el síndrome del impostor. Su confianza se apoya en la preparación diaria"

La especialista analiza cómo el joven futbolista es capaz de gestionar sus emociones en momentos de máxima tensión.

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Carlos Serrano
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Hay que hablar de Pau Cubarsí. Aunque su ausencia entre los nominados al once ideal del Mundial resulte difícil de explicar, ese detalle no puede eclipsar el torneo que ha firmado el central del FC Barcelona.

Su rendimiento junto a Aymeric Laporte le ha convertido, para muchos, en el mejor defensa del campeonato y en una de las grandes revelaciones del fútbol internacional.

Con apenas 19 años, Cubarsí ya se ha consolidado como un zaguero de presente. Prueba de ello es que su valor de mercado asciende a 100 millones de euros, según la última actualización del portal especializado Transfermarkt.

Buena parte de ese crecimiento responde al temple que ha exhibido en escenarios donde la presión suele pasar factura, como ocurrió en el último despeje de la final, una acción decisiva para evitar el gol de Argentina.

A pesar de su juventud, el defensa transmite una serenidad impropia de su edad. Esa capacidad para mantener la calma, como si nada alterara su concentración, no significa que esté exento de nervios.

"No significa que no sienta nervios", explica la psicóloga Lara Ferreiro en una entrevista concedida a la revista Semana. "Parece capaz de convivir con ellos sin permitir que controlen sus decisiones", añade.

Pau Cubarsí

Pau Cubarsí AFP7 / Europa Press

Su comportamiento fuera del terreno de juego refuerza esa impresión. Para Ferreiro, la tranquilidad que transmite Cubarsí no parece una consecuencia de la competición ni una habilidad aprendida, sino una prolongación natural de su personalidad.

"Hay futbolistas que contagian nervios y otros que transmiten calma. Cubarsí pertenece al segundo grupo. Su forma de competir parece reducir el caos a decisiones sencillas", afirma la especialista, que considera que uno de los rasgos más destacados del internacional español está relacionado con la regulación emocional.

Su equilibrio emocional

Esa capacidad le permite centrarse en aquello que realmente puede controlar: la posición, el pase, la trayectoria del balón o la siguiente decisión, evitando reaccionar de forma impulsiva ante los estímulos del juego.

En opinión de Ferreiro, el origen de ese equilibrio emocional hay que buscarlo, en parte, en el entorno familiar. "La personalidad depende del temperamento, la educación, las relaciones personales y las experiencias vividas.

Sin embargo, un entorno estable puede ofrecer referencias emocionales importantes", señala, una reflexión que trasciende el ámbito del deporte y resulta aplicable a cualquier persona.

Ese contexto también explicaría por qué Cubarsí no parece padecer el denominado síndrome del impostor. Según la psicóloga, "su confianza se apoya en la preparación diaria y no en la necesidad de demostrar su valor" mediante los resultados.

En el caso del futbolista de Estanyol, la combinación de educación deportiva, confianza, inteligencia táctica y temperamento le permite competir con naturalidad y mantenerse fiel a su forma de ser, sin necesidad de estridencias.

Por último, Ferreiro apunta que sobre Cubarsí actúa el conocido como "efecto halo", un fenómeno psicológico por el que tendemos a atribuir inconscientemente otras cualidades positivas a quien ya destaca en un ámbito concreto.

En su caso, esa percepción hace que también se le asocien rasgos como una mayor inteligencia, liderazgo o madurez, reforzando aún más la imagen de un futbolista llamado a marcar una época.