Un momento de la pelea al final del partido.

Un momento de la pelea al final del partido. Reuters Reuters

Fútbol

La FIFA impone una histórica sanción de 10 partidos para Paredes y uno para Gavi por la tangana en la final del Mundial

El organismo rector del fútbol mundial también ha castigado con siete encuentros a Nahuel Molina, uno a Thiago Almada y tres para Roberto Ayala, el asistente de Scaloni.

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Los incidentes que se produjeron tras el pitido final del Mundial ya tienen consecuencias. La Comisión Disciplinaria de la FIFA ha castigado con diez partidos a Leandro Paredes, la mayor sanción en la historia del fútbol por comportamiento en el terreno de juego.

Siete partidos de sanción para Nahuel Molina, uno para el exrojiblanco Thiago Almada y tres para Roberto Ayala, el asistente de Scaloni que propició un puñetazo a Dani Olmo. Además, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) ha recibido una multa de 250.000 euros por la pancarta "Malvinas argentinas" mostrada tras la victoria ante Inglaterra en semifinales.

Gavi, víctima en el encontronazo con Paredes, ha sido sancionado con un partido. Todos estos partidos de amonestación deberán cumplirse con las selecciones, por lo que no repercutirá a los jugadores en sus respectivos clubes.

Los diez partidos de sanción que le han caído a Leandro Paredes son la mayor sanción que se le ha impuesto a un jugador después de los nueve partidos que le cayeron a Luis Suárez.

La FIFA sancionó al uruguayo con nueve partidos con su selección y cuatro meses sin poder jugar al fútbol ni entrar en un estadio por el mordisco que le profirió a Chiellini en el encuentro entre Uruguay e Italia en el Mundial de Brasil.

Cabe recordar que todo comenzó cuando Molina se atravesó en el camino de Rodri, que corría por el campo para unirse al resto del equipo. Nahuel, sin mediar palabra, lanzó un puñetazo contra el capitán español.

Cuando Rodri, dolorido, se dio la vuelta y le espetó un rotundo "pero qué haces", recibió por respuesta a un Molina que se encaró con él, le empujó y se lanzó en su contra como si de una pelea a golpes se tratase.

El capitán de la Selección y posteriormente nombrado MVP del Mundial no daba crédito y dio varios pasos hacia atrás para que el choque no derivara en una pelea.

Apareció en medio Eric García para defender a su compañero, mientras que Paredes hizo lo propio con Nahuel Molina pero no precisamente para apaciguar los ánimos.

Paredes se puso delante de Eric García y lo empujó con el objetivo de iniciar una gresca que aliviase el dolor de su derrota. Gavi intentó separarles, pero Paredes lo lanzó al suelo, momento que aprovechó Almada para darle varios golpes.

También tuvieron su guerra particular Roberto Ayala, del cuerpo técnico de la Albiceleste, y Dani Olmo. El argentino se acercó a él y le intentó dar un puñetazo que rozó la cara del futbolista español.

"Obviamente que estoy arrepentido. Por el lugar que yo ocupo no puede permitirme que un sentimiento, o lo que pueda llegar a recibir de la otra parte, cambie mi humor y mis actos. Estoy arrepentido, para mí son cosas que quedan ahí y ya está", fueron las disculpas que transmitió Roberto Ayala, miembro del cuerpo técnico de Scaloni, tras lo sucedido con Dani Olmo.

El argentino protagonizó una imagen bochornosa tras haber perdido la final al propinar un puñetazo o según él, "un empujón", al futbolista español. "Fue más un empujón que otra cosa, no fue un puñetazo como quieren decir y quedó ahí. Fue una reacción a un dicho, pero, ya está, si lo veo obviamente le pediré las disculpas en persona", reconoció en Esports Migdia de Valencia Capital Radio.

Apenas unos días después, el 26 de julio, Dani Olmo habló por primera vez sobre lo sucedido en el MetLife Stadium de Nueva Jersey una vez que el árbitro pitó el final del partido y desmontó la versión del exfutbolista.

"Alguien que confiesa estar arrepentido, pero justifica un puñetazo afirmando que era una respuesta a un dicho, es que seguramente no se arrepiente", ha afirmado el jugador del Barcelona.

"Está faltando a la verdad, porque no le dije nada, así que a mí no me hace falta que se disculpe. Lo que nos define realmente no es el error, sino el valor de asumirlo", añadió en respuesta a la pregunta sobre el puñetazo que recibió.