Luis de la Fuente levanta la Copa del Mundo.

Luis de la Fuente levanta la Copa del Mundo. Reuters

Fútbol

La renovación de Luis de la Fuente, el primer paso de España para resistir la ofensiva de Alemania, Francia... ¿e Italia?

Con contrato hasta 2028, la Federación quiere renovar al seleccionador y que dirija a la Selección en el Mundial de 2030.

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La continuidad de Luis de la Fuente es ya uno de los grandes objetivos de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) tras la conquista del Mundial.

En la Ciudad del Fútbol existe la convicción de que el ciclo del técnico riojano está lejos de terminar y que la mejor decisión pasa por dar estabilidad a un proyecto que ha devuelto a España a la cima del fútbol internacional.

"Podemos pensar que hay De la Fuente para rato. Ya hice su anterior renovación. Me tocó hacer la importante, necesaria y justa renovación del contrato que tenía antes. Ahora nos toca probablemente, en la medida que podamos, mejorar y alargar esa relación", vaticinó Louzán antes del Mundial en una entrevista concedida al diario AS.

"Estoy orgulloso de cómo nos ayudó para que llegáramos a un acuerdo en su momento. En 2030 tenemos una cita con la historia y nos gustaría que Luis formara parte de ella", añadió el presidente de la RFEF.

Las declaraciones de Louzán reflejan el sentir de la Federación. Nadie contempla un cambio de rumbo después de un ciclo que ha convertido a España en campeona del mundo y que ha consolidado un modelo reconocible tanto en el juego como en la gestión del grupo. El principio es claro: no se toca lo que funciona.

Desde su llegada al banquillo, De la Fuente ha logrado construir un equipo competitivo, con identidad y capaz de responder en los grandes escenarios.

Los resultados han reforzado la confianza absoluta en su figura y dentro de la Federación consideran que es el entrenador ideal para liderar el siguiente capítulo de una generación que aún tiene margen de crecimiento.

No se toca lo que funciona

Las conversaciones para ampliar su contrato, eso sí, se aplazan hasta después del verano. Será entonces cuando ambas partes se sienten para negociar una renovación que, salvo giro inesperado, se da prácticamente por descontada.

Sobre la mesa estará no solo una mejora de las condiciones económicas, sino también la ampliación de un vínculo que ambas partes desean prolongar.

El horizonte marcado es 2030, un año especialmente simbólico para el fútbol español con la Copa del Mundo que organizarán conjuntamente España, Portugal y Marruecos.

Luis de la Fuente

Luis de la Fuente AFP7 Europa Press

En la Federación consideran que ese desafío histórico merece la máxima continuidad en el banquillo y entienden que nadie representa mejor ese proyecto que Luis de la Fuente, el técnico que ha devuelto a la selección al lugar más alto del fútbol mundial.

Y es que España vuelve a ser el equipo a batir. Tras conquistar el Mundial de 2026, los de Luis de la Fuente han pasado de promesa a convertirse en la gran referencia del fútbol internacional. Pero el calendario no concede respiro.

El siguiente gran desafío ya está marcado en rojo: la Eurocopa de 2028. Después llegará el Mundial de 2030, un torneo con un simbolismo especial al disputarse también en España, donde la Roja aspira a prolongar una de las etapas más brillantes de su historia.

El reto es enorme. España persigue un nuevo triplete histórico y consolidar una hegemonía que ha obligado al resto de potencias a reinventarse en busca de la fórmula capaz de destronar al actual campeón del mundo. Y esa respuesta parece estar en los banquillos.

Las grandes selecciones han comenzado una auténtica carrera por reunir a algunos de los técnicos más prestigiosos del siglo XXI. Francia ha elegido a Zinedine Zidane para abrir un nuevo ciclo. Alemania ya tiene a Jürgen Klopp. E Italia, tras no poder convencer a Pep Guardiola, ha encontrado en Andrea Pirlo el hombre sobre el que construir su futuro.

Tres nombres de enorme prestigio. Cuatro maneras distintas de entender el fútbol. Un mismo objetivo: poner fin al dominio de España.

Zidane, en rueda de prensa.

Zidane, en rueda de prensa. Zipi Agencia EFE

Didier Deschamps cierra una de las etapas más exitosas de la historia de la selección francesa. Campeón del mundo en 2018, finalista en 2022 y referente de estabilidad durante más de una década, el técnico pone fin a un ciclo irrepetible.

Su sucesor será Zinedine Zidane, cuyo nombramiento podría hacerse oficial el martes. El exentrenador del Real Madrid afrontará su segunda gran aventura en los banquillos con la misión de devolver a Francia a la cima.

Heredará una generación repleta de talento, acostumbrada a competir por todos los títulos, aunque con la exigencia de recuperar el protagonismo perdido en los últimos grandes torneos.

Klopp, el regreso del liderazgo alemán

Alemania tampoco atraviesa su mejor momento. Tras un nuevo tropiezo en el Mundial, la federación ha decidido apostar por una figura capaz de devolver la identidad competitiva a la Mannschaft.

Jürgen Klopp, alejado de los banquillos desde su salida del Liverpool y centrado en los últimos meses en su labor dentro del grupo Red Bull, representa el regreso del liderazgo emocional que durante años definió al fútbol alemán.

Su intensidad, su capacidad para construir equipos sólidos y su personalidad convierten al técnico alemán en el perfil ideal para liderar una reconstrucción que exige resultados inmediatos.

Alemania quiere volver a ser una potencia mundial y considera que Klopp es el hombre indicado para iniciar ese camino.

Pirlo, la apuesta tras el "no" de Guardiola

Italia también prepara un profundo cambio de rumbo. Después de que Pep Guardiola rechazara la posibilidad de convertirse en seleccionador, todo apunta a que Andrea Pirlo será el nuevo técnico de la Azzurra.

El campeón del mundo en 2006 será el encargado de liderar el camino hacia la Eurocopa de 2028 y, sobre todo, de devolver a Italia a un Mundial, un objetivo prioritario después de que la tetracampeona del mundo se quedara fuera de las tres últimas ediciones de la Copa del Mundo.

Guardiola siempre fue la gran prioridad. La Federación Italiana llevaba meses trabajando en esa posibilidad tras el fracaso de Sarajevo, la eliminación ante Bosnia y la profunda reestructuración de su dirección deportiva, ahora encabezada por Paolo Maldini y Leonardo.

Sin embargo, ante la negativa del técnico catalán, los dirigentes buscaron un perfil alineado con su nueva idea de fútbol. Ese perfil es Andrea Pirlo.

La apuesta recuerda a los modelos implantados por España con Luis de la Fuente o por Argentina con Lionel Scaloni: entrenadores plenamente identificados con la filosofía de la federación y capaces de construir una identidad futbolística propia.

Más que recurrir a técnicos consolidados como Antonio Conte o Roberto Mancini, Italia pretende desarrollar un proyecto de largo recorrido en torno a una idea de juego compartida por toda la estructura de la Nazionale.

Objetivo: destronar a España

Los hombres de Luis de la Fuente se han convertido en la selección a la que todos aspiran a derrotar... y también en el modelo que muchos buscan reproducir. Pero cuanto más alto se sitúa el campeón, mayor es el desafío que plantean quienes intentan derribarlo.

La Eurocopa de 2028 ya asoma como el primer gran escenario de esa pugna. Después llegará el Mundial de 2030, con España además como anfitriona y con la ambición de extender una hegemonía que amenaza con dejar huella en la historia.

El vigente campeón del mundo ya conoce el calibre de los rivales que tratarán de arrebatarle el trono. Pocas veces el fútbol ha reunido a tantos aspirantes de semejante entidad en la carrera por destronar al rey.