Xavi Hernández, en una imagen de archivo.

Xavi Hernández, en una imagen de archivo. Europa Press

Fútbol

Xavi Hernández, 46 años: "Mi sueño era jugar en el Barça, no vivir en La Masía. Ir y volver me permitía estar en casa"

El exfutbolista y exentrenador del Barça ha hablando públicamente en el pasado del fuerte vínculo con sus padres.

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Jorge Pacheco
Publicada

Durante una extensa entrevista concedida por videollamada desde Madrid, ciudad en la que se encontraba realizando diversos exámenes tácticos para obtener su anhelado título de entrenador tras retirarse profesionalmente en la liga de Qatar, Xavi Hernández abrió su corazón para el canal 3Cat.

Alejado de la enorme presión mediática que soportó durante décadas en la exigente élite europea, en 2019, el legendario centrocampista catalán ofreció una mirada sumamente íntima sobre su lejana infancia y destacó el papel absolutamente indispensable que jugaron sus progenitores, Maria Mercè y Joaquim, en su desarrollo humano.

El laureado exfutbolista quiso poner en valor el inmenso e invisible sacrificio que hizo su familia trabajadora para criar a cuatro hijos sumamente unidos. Con total devoción, ensalzó la labor formativa que recibió en su humilde hogar: "Yo los considero bellísimas personas, tienen unos valores espectaculares, que nos han educado muy bien".

Su gratitud es inmensa, afirmando rotundamente: "Yo los considero los mejores padres que se pueda tener". Al tener su propia descendencia, comprendió verdaderamente la renuncia de sus progenitores a cualquier ocio, recordando que "se han desvivido por nosotros, por los 4 hermanos"

Reveló además un asombroso detalle sobre aquella entrega matrimonial incondicional, asegurando que "casi no se han ido nunca a cenar solos".

Este sólido núcleo protector resultó vital durante sus complicados comienzos en el primer equipo, etapa donde las comparativas constantes con su idolatrado predecesor amenazaban con hundirlo psicológicamente-

Mientras él lograba aislarse confiando ciegamente en sus preparadores físicos y técnicos, sus familiares padecían enormemente al consumir tertulias deportivas

Xavi Hernández, en un entrenamiento del FC Barcelona

Xavi Hernández, en un entrenamiento del FC Barcelona EFE

Pese a aquellas épocas de inmenso sufrimiento externo, confesó sentir una debilidad tremenda por ellos, reconociendo su fragilidad sentimental ante su apoyo: "Mi padre es de las personas que más me ha hecho emocionar".

Recordando su niñez, el exjugador rememoró con profunda nostalgia cómo su obsesión por el esférico le hacía perder por completo el mundo de vista. Relató simpáticas anécdotas donde olvidaba realizar los recados domésticos por estar disputando interminables partidillos callejeros, admitiendo entre risas que solía regresar a casa sudado y encontrando la panadería completamente cerrada.

Además, subrayó orgulloso la total ausencia de envidias fraternales frente a su éxito incipiente.

Mantener intacta la cordura cuando alcanzas la gloria mundial resulta un reto mayúsculo, pero él atribuye su mentalidad sensata exclusivamente a los suyos: "Porque los padres son el cable a tierra que te van diciendo... pues que no te engrandezcas".

Ese arraigo domiciliario inquebrantable provocó que nunca habitara en La Masía, el famoso internado formativo azulgrana, debido a la rotunda negativa materna a dejarlo marchar siendo tan crío.

Lejos de lamentar aquella sobreprotección familiar, el ídolo de Terrassa zanjó aquel asunto histórico mediante unas hermosas palabras definitivas: "Mi sueño ya se había hecho realidad. Yo jugaba en el Barça. Y el hecho de ir y volver me permitía estar en casa con la familia".