Lamine Yamal, en la concentración de España en el Mundial.

Lamine Yamal, en la concentración de España en el Mundial. EFE

Fútbol

Lamine Yamal: "Mi madre es mi referente. Trabajaba en el McDonald's y con lo poco que tenía me hacía muy feliz"

La estrella de la Selección tiene muy presentes sus raíces: guineanas, por parte de madre, y marroquíes, por su padre.

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J. P.
Publicada

Lamine Yamal está inmerso en el Mundial de 2026 con España mientras, fuera del campo, se ha seguido reforzando un relato personal que conecta su presente de estrella con un origen multirracial y mucho más modesto.

En el documental Revolució 304, estrenado por 3Cat en marzo de 2025, el extremo del Barcelona reivindicaba su barrio, su familia y una infancia marcada por el esfuerzo cotidiano de sus padres.

El eje más emocional del documental aparece cuando se detiene en la figura de su madre, Sheila Ebana, a la que presenta como su gran referencia desde niño.

En esa pieza, Lamine convierte su biografía en un espejo para los chicos y chicas que hoy crecen en barrios como el suyo. No se presenta solo como el niño prodigio que llegó al Barcelona y a la Selección, sino como el producto de una cadena de esfuerzos silenciosos.

"Espero que mi caso sirva para investigar más de mi barrio, sobre la gente que hay en él y lo que pueden llegar a dar cuando tienes una oportunidad. Es un mensaje para ellos también, que se esfuercen porque esas oportunidades pueden llegar. Mi abuela y mis amigos siguen viviendo ahí, es mi infancia", explica.

El documental recorre su camino desde Rocafonda hasta La Masía, pero se detiene en un punto clave: la elección de club siendo apenas un crío. Con la mirada aún limpia del fútbol formativo, Lamine fue capaz de tomar partido. El Espanyol llamó a su puerta, pero él lo tuvo claro desde muy pronto.

En su memoria queda La Torreta, un campo que, más que una etapa, fue una escuela vital: "En la Torreta aprendí a hacer equipo, a relacionarme con mis compañeros", destacaba el atacante culé.

Lamine Yamal bromeando en el entrenamiento de la Selección.

Lamine Yamal bromeando en el entrenamiento de la Selección. EFE

A medida que avanza el relato, el foco se desplaza hacia el núcleo familiar. Lamine se detiene en la figura de su padre, al que siente casi como un colega generacional más que como una autoridad distante. "Mi padre es tan joven que lo puedo considerar casi como un amigo", confiesa.

Esa cercanía convive con una identidad atravesada por varios orígenes que también se filtran en su juego: "Mi personalidad y mi forma de jugar viene marcada por mis raíces, tanto guineanas por mi madre como marroquís por mi padre". El tramo más íntimo vuelve a girar en torno a su madre, a la que reivindica no solo como sostén económico, sino como motor emocional.

"Mi madre trabajaba en el McDonald's y con lo poco que tenía me hacía muy feliz, siempre le estaré muy agradecido. Mi madre ha sido mi referente de pequeño, cuando llegaba cansada yo era su prioridad a pesar de estar muy cansada. De Guinea tengo el positivismo y ser una persona que siempre está con una sonrisa", afirma.

El valor de Revolució 304 no está solo en mostrar cómo se hizo futbolista uno de los talentos más determinantes de su generación.

También expone el vínculo entre un chico que hoy pelea por el Mundial con España y una historia familiar levantada entre sacrificios, migración y afectos, con una madre que sostuvo mucho con muy poco.