Manu García, durante un partido con el Alavés.

Manu García, durante un partido con el Alavés.

Fútbol

Manu García (40), exfutbolista: "Mi padre es empleado de banca y me ha orientado en todas las decisiones económicas"

El exjugador del Alavés -entre otros clubes- tiene la carrera de Administración y Dirección de Empresas, y tiene inversiones en fondos, sobre todo en casas y pisos.

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C. S.
Publicada

Manu García no fue una superestrella mediática, pero sí uno de esos futbolistas que construyen carreras sólidas a base de regularidad, inteligencia y compromiso.

Capitán del Deportivo Alavés durante varias temporadas y pieza clave en el histórico ascenso a Primera División en 2016, el centrocampista vitoriano ha sabido trasladar esa misma disciplina fuera del terreno de juego.

Su relación con el dinero, lejos de los excesos asociados al fútbol profesional, dibuja el perfil de un deportista prudente, formado y con una estrategia clara.

En una reciente entrevista en el pódcast Los Fulanos, García repasó cómo fue dando forma a su patrimonio a lo largo de su carrera. "Yo iba ganando dinerillo, tal. Lo primero que me hice fue comprarme un piso, eh, y ya está y poco más", explica, evidenciando un enfoque inicial conservador.

A diferencia de otros compañeros de profesión, el exjugador del Alavés optó por una vida sencilla desde el principio: "Iba pagando el piso y jugaba, no tenía gastos, nunca he tenido gastos extraordinarios. La verdad que tengo una vida muy normal".

Manu García, durante su etapa en el Alavés.

Manu García, durante su etapa en el Alavés.

Su salto económico más importante llegó relativamente tarde, ya asentado en Primera División. "Cuando me llega un poco Primera División, que es donde más dinero ganábamos, ya me pilla con 30 años", señala.

Esa madurez, unida a su formación académica -es graduado en Administración y Dirección de Empresas-, fue clave para tomar decisiones con mayor criterio. "Estudié ADE, pero tampoco me pilla de nuevo. Mi padre empleado de banca, poco me pillaba de nuevo", añade.

Esa base familiar y formativa ha sido determinante en su manera de entender las finanzas. García reconoce que siempre ha estado acompañado en las decisiones importantes: "Todas las decisiones un poco importantes a nivel económico que he tomado, las he tomado de su mano", en referencia a su entorno de confianza.

Sin embargo, deja claro que no delega por completo: "Ahora me he rodeado de gente que es de mi confianza, que confío en ellos, y la realidad es que me dejo guiar, pero yo estoy encima. O sea, estoy encima. Les llevo un control".

Lejos de improvisar, el excentrocampista muestra un interés real por el mundo financiero. "Me gusta el tema financiero, no domino, pero sé, conozco. Entonces, cuando me hablan de las cosas no me suena chino", afirma.

De hecho, durante su etapa universitaria se inclinó por esta rama frente a otras más populares: "Me especialicé en financiero cuando la gente iba a marketing. A mí los números siempre me gustaban más".

Un enfoque conservador

En cuanto a su cartera de inversiones, García apuesta por la diversificación y la estabilidad. "Casi todo está invertido en fondos", explica, aunque también mantiene una parte en el sector inmobiliario.

Eso sí, con un enfoque muy personal: "Todo lo que tengo en inmobiliario ha sido en sitios en los que he estado y que he querido volver".

Entre esos lugares menciona San Sebastián o incluso Chipre, donde ha adquirido una pequeña propiedad con una visión más vital que especulativa: "Lo tengo un poco como idea de futuro, de lo quiero disfrutar. No he invertido en inmobiliario para sacarle rentabilidad y comprar y vender".

El caso de Manu García refleja una tendencia cada vez más visible entre futbolistas profesionales: la de asumir un papel activo en la gestión de su patrimonio, apoyándose en formación, asesoramiento y una mentalidad a largo plazo.

Sin grandes titulares ni movimientos llamativos, su estrategia se basa en algo menos frecuente de lo que debería en el deporte de élite: sentido común.