Un árbitro sacando tarjeta amarilla ante la mirada de Cristiano Ronaldo

Un árbitro sacando tarjeta amarilla ante la mirada de Cristiano Ronaldo Europa Press

Fútbol

FIFA cambia las normas en el fútbol: una amnistía extra de las tarjetas amarillas que revolucionará el Mundial 2026

El máximo organismo internacional quiere reducir el número de futbolistas sancionados por acumulación en las rondas decisivas del campeonato.

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La FIFA se prepara para introducir un cambio de enorme calado en el reglamento disciplinario que afectará de lleno al Mundial de 2026: una amnistía extra de tarjetas amarillas que alterará la manera de competir y de gestionar los esfuerzos en el torneo.

La medida, en vías de aprobación definitiva por los organismos competentes, persigue un objetivo claro: reducir el número de futbolistas sancionados por acumulación en las rondas decisivas del campeonato.

Hasta ahora, el funcionamiento era sencillo: dos amarillas en partidos distintos suponían un encuentro de sanción, y las tarjetas se 'limpiaban' tras los cuartos de final para evitar que un jugador se perdiera la final por una amonestación temprana en el torneo. Con el nuevo modelo, el borrado se duplicaría.

Las tarjetas amarillas se resetearían al término de la fase de grupos y volverían a desaparecer después de los cuartos, justo antes de las semifinales. El futbolista tendría que ser amonestado dos veces dentro de un mismo bloque de competición para quedar fuera del siguiente partido.

Este cambio no se entiende sin el nuevo formato del Mundial 2026. El torneo, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, pasa de 32 a 48 selecciones y añade una ronda extra de eliminación directa.

Eso significa más partidos, más duelos de alta intensidad y más ocasiones para ver tarjetas.

En ese contexto, la probabilidad de que una estrella se pierda un cruce clave por acumulación aumenta de forma notable, algo que preocupa tanto a las federaciones como a la FIFA, muy consciente del impacto que tienen las ausencias de grandes figuras en la audiencia global.

Gattuso, seleccionador de Italia, recibiendo una tarjeta amarilla

Gattuso, seleccionador de Italia, recibiendo una tarjeta amarilla Europa Press

La amnistía extra viene, en parte, como respuesta a las quejas recurrentes de seleccionadores y dirigentes, que llevan años reclamando mayor protección para los jugadores que sostienen el peso del espectáculo.

La lógica que se impone es que las grandes estrellas deben estar sobre el césped en octavos, cuartos y semifinales, salvo en casos de expulsión directa o de reincidencia grave. A cambio, se reduce el castigo acumulativo para quienes juegan al límite del reglamento desde el primer día.

El debate deportivo está servido. Por un lado, muchos entrenadores verán aliviada la gestión de sus plantillas. El miedo a que un jugador clave se pierda un partido a todo o nada por una amarilla 'barata' en la fase de grupos disminuirá.

Se podrán correr más riesgos en la presión, en las entradas y en la gestión de las faltas tácticas sin vivir pendientes de la calculadora. Por otro lado, hay quien considera que se devalúa el carácter ejemplarizante de las sanciones por acumulación, premiando indirectamente a los equipos que practican un fútbol más agresivo.

El trasfondo económico tampoco es menor. El Mundial 2026 es la gran apuesta de la FIFA para consolidar el fútbol de selecciones en el mercado norteamericano.

Con más sedes, más partidos y más patrocinadores, la organización busca garantizar que el producto que vende al mundo no se vea descafeinado por la ausencia de sus principales reclamos.

Infantino habla con Donald Trump

Infantino habla con Donald Trump EUROPA PRESS

Que una suspensión por amarillas deje fuera de una semifinal a la estrella de una potencia histórica es un riesgo que, en la actual lógica del negocio, se intenta minimizar.

La amnistía extra de tarjetas se inserta, además, en un paquete más amplio de reformas: mayor intervención del videoarbitraje en jugadas relacionadas con la disciplina, nuevas medidas contra la pérdida de tiempo y ajustes en la relación entre jugadores y árbitros.

El Mundial 2026 se perfila, así, como un laboratorio de cambios que no solo redefinirá el rol de las amarillas, sino que puede marcar un antes y un después en la forma de entender la justicia deportiva en el mayor escaparate del fútbol mundial.