Gianluca Simeone, junto a su padre, el Cholo Simeone

Gianluca Simeone, junto a su padre, el Cholo Simeone Atlético de Madrid

Fútbol

La nueva vida de Gianluca Simeone tras el fútbol: regreso a Buenos Aires y tras los pasos de su padre como entrenador

A sus 27 años, el segundo hijo del Cholo decidió retirarse como futbolista y emprender otro camino junto a su mujer en Argentina.

Más información: Giuliano, hijo de Simeone: "Sé que mi padre no me va a regalar nada. Todos en el Atlético tenemos que estar al 100%"

Publicada

Gianluca Simeone, el segundo hijo varón del Cholo, decidió a mediados del año pasado abrir una vida nueva lejos de los focos y también lejos del césped.

En cuestión de meses pasó de pelear minutos en la Segunda Federación española a anunciar su retirada del fútbol profesional con 27 años, mudarse de vuelta a Buenos Aires y preparar la llegada de su primer hijo junto a la modelo e influencer argentina Eva Bargiela.

Su último capítulo como jugador se escribió en Madrid. Tras etapas en el fútbol de ascenso español -con pasos por Xerez, Tudelano y otras experiencias en Italia y Argentina-, en julio de 2024 firmó por el Rayo Majadahonda, buscando estabilidad y continuidad en la categoría de bronce.

La 2024/25 fue una temporada discreta, con participación intermitente y sin un salto evidente en su carrera, y al terminar el curso quedó libre. Pocos días después, en agosto, comunicó que colgaba las botas, una decisión precoz que sorprendió incluso a quienes le conocían de cerca.

Lejos de romper con el fútbol, Gianluca decidió cambiar de rol. Casi en paralelo a su retirada se supo que se incorporaba a la estructura de representación vinculada a Leonardo Rodríguez, el agente histórico de Diego Pablo Simeone, para dedicarse a gestionar carreras de otros futbolistas.

No es el único frente que ha abierto: ha explicado que está cursando la formación de entrenador y que su intención es avanzar en los títulos de técnico para poder trabajar, más adelante, desde un banquillo. Es decir, deja de ser delantero, pero no renuncia a seguir los pasos de su padre en la banda.

El giro profesional vino acompañado de un cambio de vida íntimo. Tras varios años instalados en España, Gianluca y Eva Bargiela apostaron por volver a Argentina en la segunda mitad de 2025, coincidiendo con el final del contrato del jugador y con el embarazo de su primer hijo.

Cholo Simeone con los hijos de su primer matrimonio con Carolina Baldini

Cholo Simeone con los hijos de su primer matrimonio con Carolina Baldini Redes sociales

La pareja se asentó en una casa nueva en Buenos Aires, una vivienda amplia y moderna que ambos han mostrado en reportajes de revista y en redes sociales, destacando espacios pensados para la llegada del bebé, que nació a finales de octubre.

La relación, que había ido creciendo a distancia mientras él alternaba destinos en Europa y ella desarrollaba su carrera mediática en Argentina, se consolidó del todo con la convivencia.

En una de sus primeras entrevistas juntos, a pocas semanas de convertirse en padres, Gianluca resumió su presente con naturalidad: "Nos vinimos a vivir acá. Yo dejé de jugar al fútbol, me metí en el tema de representación... Estoy terminando también el curso de entrenador".

La decisión de retirarse tan pronto también habla de realismo. A diferencia de sus hermanos Giovanni y Giuliano, con carreras consolidadas en la élite europea, Gianluca nunca terminó de encontrar un lugar estable en el primer nivel y fue encadenando proyectos en categorías inferiores, con altibajos futbolísticos y contratos cortos.

El paso atrás le permite reordenar su vida, apoyarse en el apellido Simeone para abrirse camino como representante y, a la vez, formarse como técnico con la vista puesta en un futuro en los banquillos.

Su nueva rutina ya no pasa por concentraciones y entrenamientos diarios, sino por reuniones, llamadas, gestiones de mercado y horas de estudio de pizarras y metodologías.

Todo desde Buenos Aires, rodeado de familia, en una versión más doméstica y menos expuesta del clan Simeone: la del hijo que ha decidido que su camino en el fútbol no será vestido de corto, sino en traje y, quizás antes de lo que parece, también con la libreta de entrenador en la mano.