Marc Bernal celebra uno de sus goles con el Barcelona.

Marc Bernal celebra uno de sus goles con el Barcelona. REUTERS REUTERS

Fútbol

Marc Bernal: "Voy al psicólogo desde los 14 años. A veces me como la cabeza con cosas que quizás no son para tanto"

El futbolista del Barça reconoció abiertamente que se lleva en manos de profesionales desde que entró a La Masía.

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Carlos Serrano
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La exigencia del deporte profesional no se limita al rendimiento físico. Para muchos jóvenes futbolistas, aprender a gestionar la presión, las expectativas y los momentos de incertidumbre resulta tan importante como entrenar o competir.

Marc Bernal, centrocampista del Barcelona de 19 años, es un ejemplo de ello. El jugador trabaja con un psicólogo desde la adolescencia y ha mantenido esta rutina incluso después de alcanzar uno de los momentos más importantes de su carrera.

Bernal comenzó a acudir a terapia a los 14 años, coincidiendo con su llegada a La Masia. Fue una recomendación de su representante que decidió mantener con el paso del tiempo. "Voy al psicólogo desde los 14, cuando entré en La Masia. Me lo recomendó mi representante y desde ahí no he cambiado. Me ha ido muy bien", explicaba en una entrevista con Marca.

Para el futbolista, además, la ayuda psicológica no debe reservarse únicamente para las etapas complicadas: también considera útil recurrir a ella cuando las cosas funcionan.

Su vínculo con el Barcelona comenzó mucho antes. En 2014, con apenas seis años, se incorporó a las categorías inferiores después de formarse en el CE Berga y el Gimnàstic de Manresa.

Sin embargo, el verdadero cambio llegó a los 14 años, cuando dejó su localidad natal para trasladarse a La Masia. La decisión supuso un importante esfuerzo para toda la familia, especialmente para su madre.

Marc Bernal celebra un gol.

Marc Bernal celebra un gol. REUTERS REUTERS

El propio Bernal recuerda aquel periodo como una etapa complicada, aunque considera que la decisión terminó siendo beneficiosa para su desarrollo.

Vivir en la residencia del club le permitió concentrarse plenamente en el fútbol y dejar atrás los largos desplazamientos que realizaba anteriormente para acudir a entrenamientos y partidos. Con el tiempo, esa experiencia también contribuyó a que adquiriera mayor autonomía.

Aprender a convivir con la presión

A medida que fue escalando categorías, las exigencias aumentaron. El salto al fútbol profesional implicó disputar partidos de enorme repercusión siendo todavía muy joven, algo que el centrocampista considera uno de los aspectos que más necesita trabajar en terapia.

Jugar en la Champions League, competir en grandes estadios y estar sometido diariamente a la atención mediática puede resultar difícil de gestionar a los 18 o 19 años. Bernal reconoce que tiende a dar demasiadas vueltas a determinadas situaciones y que las conversaciones con su psicólogo le ayudan a relativizarlas.

También considera fundamental aprender a desconectar del fútbol cuando abandona la ciudad deportiva. Separar la vida personal de la deportiva le permite afrontar los partidos y los entrenamientos con mayor perspectiva.

Ese aprendizaje mental cobró todavía más importancia después de sufrir una grave lesión de rodilla que le obligó a pasar un largo periodo alejado de los terrenos de juego. La recuperación no solo exigió trabajo físico, sino también paciencia y confianza para regresar al nivel que había mostrado antes del contratiempo.

Bernal forma parte de una generación especialmente destacada de La Masia junto a Lamine Yamal y Pau Cubarsí. Los tres coincidieron desde las categorías inferiores y terminaron alcanzando el primer equipo en momentos diferentes.

Mientras Yamal y Cubarsí dieron antes el salto al máximo nivel, Bernal tuvo que esperar hasta consolidarse en el Barça Atlètic.

Su rendimiento terminó convenciendo al cuerpo técnico. Durante la pretemporada recibió la confianza de Hansi Flick y se ganó un puesto en el centro del campo.

El 17 de agosto de 2024 debutó en Primera División con solo 17 años y 84 días, iniciando así una nueva etapa en una carrera que, además del talento, está marcada por una preparación mental que el propio futbolista considera imprescindible.