Lamine Yamal, en un acto ante los medios de comunicación

Lamine Yamal, en un acto ante los medios de comunicación Europa Press

Fútbol

Lamine Yamal (18), futbolista, sobre el plato que le da fuerza antes de jugar: "Es de Guinea y lleva salsa de cacahuete"

La joven estrella del FC Barcelona está muy vinculado a sus raíces familiares, algo que también se refleja en su alimentación.

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Lamine Yamal se ha convertido en el gran símbolo de la nueva generación del Barça y de la selección española, pero sus supersticiones prepartido no tienen nada que ver con batidos de proteína de diseño ni con menús minimalistas.

El futbolista de 18 años ha confesado en el pasado que su gran 'secreto' antes de competir es un plato heredado de la cocina materna: arroz con pollo y salsa de cacahuete, una receta tradicional de Guinea Ecuatorial.

En una conversación con GQ, Lamine explicó el vínculo entre ese guiso y sus partidos desde que era un niño. "Es una comida típica de Guinea Ecuatorial, el país de mi madre. Ella me la preparaba antes de los partidos para darme fuerzas. Me sorprendió mucho".

Eso contó al rememorar los primeros días en que lo probó. Años después, ya con la etiqueta de gran promesa del fútbol europeo, sigue considerándolo su plato fetiche.

El encanto del plato va mucho más allá de la nostalgia. El arroz aporta la base de hidratos de carbono que cualquier deportista necesita para competir a alta intensidad; el pollo suma proteínas de fácil digestión y la salsa de cacahuete añade una bomba de energía en forma de grasas saludables y más proteína.

Lamine Yamal, durante un calentamiento con el FC Barcelona

Lamine Yamal, durante un calentamiento con el FC Barcelona Europa Press

Los nutricionistas coinciden en que el cacahuete es especialmente denso en nutrientes, con un perfil que combina calorías, aminoácidos esenciales, vitaminas del grupo B y minerales.

No es extraño que, en boca de un chaval que crecía entre entrenamientos y colegio, aquello se tradujera en una frase tan simple como "me da fuerzas".

La historia culinaria de Lamine no se queda en Guinea Ecuatorial. El atacante también ha querido reivindicar sus raíces paternas al señalar que "en Marruecos también se come muy bien".

Con esa frase, abre la puerta a un mapa de sabores que va de los guisos africanos de cacahuete a los tajines y especias magrebíes, y que contrasta con la imagen estándar de la dieta de un futbolista profesional basada solo en pasta y pechuga de pollo a la plancha.

En un fútbol cada vez más homogeneizado, el caso de Lamine Yamal recuerda que la nutrición de un jugador también puede ser una forma de contar quién es.

Mientras el cuerpo técnico se ocupa de afinar cargas de trabajo y porcentajes de grasa, él reivindica un plato de infancia que condensa identidad, familia y rendimiento.

Ese arroz con pollo y salsa de cacahuete que su madre le preparaba "para que cogiera fuerzas" no es solo una receta "rápida y sencilla": es el puente entre el niño que soñaba con ser profesional y el joven que hoy ya es una de las caras del futuro del fútbol mundial.