Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Foto: sevillafc.es

Estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Foto: sevillafc.es

Fútbol SEVILLA FC

Así estalló el Sevilla: miedo a la venta oculta a un inversor extranjero

El Sevilla FC vive estos momentos las dos caras de una misma moneda. En la parcela deportiva las cosas están funcionando bien: segundo en la clasificación liguera a tres puntos del líder, en dieciseisavos de la Europa League y en octavos de la Copa del Rey. Sin embargo, en los despachos la marcha del club no es tan próspera. 

La fractura entre la gran masa social y los grandes accionistas del club -Pepe Castro y José María del Nido- es evidente. Desde el accionariado minoritario del conjunto hispalense acusan a los poseedores de gran parte del capital sevillista de especular con el equipo de sus vidas: "Nos han informado de que se están comprando acciones a 1.200 y 1.800 euros que, según KPMG, tendrán un valor de 3.150 euros", señala Francisco Bernal, responsable de Accionistas Unidos del Sevilla FC, una asociación que pertenece al accionariado minoritario del club. 

Las informaciones aparecidas en los últimos días apuntan a la entrada de una empresa estadounidense que estaría detrás de este aumento de precio. Sevillistas Unidos 2020 SL, una empresa creada el 31 de enero de 2018, compró acciones durante los últimos meses, consciente del interés que hay en torno al club hispalense. 

En la junta del Sevilla FC, que se celebró el pasado día 10, estalló esta situación. Los accionistas mayoritarios se negaron a modificar el artículo 18 de los estatutos del club. El pequeño accionariado pedía modificarlo para que, en caso de preparar la venta el patrimonio del club, sea necesario el consentimiento del 75% del accionariado, y no del 50,01% en el que está fijado en la actualidad. 

Sus sospechas cobraron más fundamento tras la intervención de la consejera del club, Carolina Alés  -hija del expresidente Roberto Alés-  que mostró su apoyo a Pepe Castro y dejó al descubierto sus intenciones: "Nosotros no vendemos el Sevilla o la ciudad deportiva. Yo soy libre y mi padre es libre de vender las acciones como estos sevillistas. ¿Por qué no os hicisteis con las acciones que compraron Sevillistas unidos 2020?", sentenció la dirigente.

Abucheos, críticas y la posible entrada de capital extranjero: así fue la Junta de Accionistas del Sevilla

La afición se preocupa por la venta del patrimonio

El punto clave de la reunión fue la petición por parte de Accionistas Unidos del Sevilla FC (poseedor del 5,8% de las acciones) de blindar la ciudad deportiva y el Ramón Sánchez Pizjuán, que son propiedad del club, ante el temor de una venta inminente y que el equipo se traslade a jugar al Estadio Olímpico.     

La asociación, según señalan en un comunicado en su página web, busca "proteger al Sevilla FC de inversores extranjeros o extraños, imposibilitando su incorporación al accionariado de la entidad, si no han demostrado un compromiso estable con el club".

Pepe Castro, presidente del Sevilla, ha negado rotundamente que esté entre sus planes vender su participación en el club, y entiende que la gente esté preocupada por una posible venta que niega rotundamente. Sin embargo, los acontecimientos que se suceden desde febrero, en los que "ha habido inversores que se han entrevistado con accionistas interesándose por su participación", según Bernal, hay a quien le hace pensar lo contrario.

Los más optimistas confían en que las condiciones de los terrenos para impedir su venta. Tanto la ciudad deportiva como el estadio son espacios sin recalificar, y el Ayuntamiento de la ciudad no es partidario de hacerlo con el revuelo montado, por lo que en caso de producirse una venta no podría tener otro uso que el que tiene en la actualidad.

Los jugadores del Sevilla celebran un gol al Krasnodar en el Sánchez Pizjuán

Los jugadores del Sevilla celebran un gol al Krasnodar en el Sánchez Pizjuán Reuters

No es la primera vez que el sevillismo se echa a la calle

En Sevilla ya saben lo que es salir a las calles para defender a su equipo. La masa social que se dio cita en las inmediaciones del Ramón Sánchez Pizjuán al grito de "el Sevilla no se vende" es solo la última muestra de una afición que defiende a su equipo a capa y espada.

Ya en el año 1995, cuando el Sevilla FC sufrió el descenso a Segunda B al no presentar la entidad rojiblanca el aval de 85 millones de pesetas que necesitaba presentar ante la Liga de Fútbol Profesional al convertirse en Sociedad Anónima Deportiva. La afición hispalense salió el 2 de agosto para pedir que el equipo siguiera en Primera División. Cerca de 30.000 personas se dieron cita en una concentración a la que echaron de la culpa de la situación.

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