Juan Luis Larrea y Luis Rubiales son los dos candidatos a la presidencia de la RFEF.

Juan Luis Larrea y Luis Rubiales son los dos candidatos a la presidencia de la RFEF.

Fútbol

El fútbol español elige su cercanía a Javier Tebas: o Luis Rubiales o Juan Luis Larrea sucederá a Villar en la RFEF

El considerado delfín de Ángel María Villar se enfrenta a quien fuera mano derecha del expresidente durante 30 años. La Asamblea de la RFEF decide este jueves a su nuevo máximo mandatario.

Por primera vez en casi 15 años dos proyectos se disputará la presidencia de la Real Federación Española de fútbol (RFEF). Dos modelos que en su origen parten de la misma raíz pero que llegados a este punto, y condicionados por los intereses particulares, poco o nada tienen que ver entre sí. Luis Manuel Rubiales, el delfín de Ángel María Villar, contra Juan Luis Larrea, el hombre fuerte de Ángel María Villar durante 30 años. Un nombre que domina estas elecciones, aunque en realidad serán dos los que influyan directamente en el resultado de las mismas pues la influencia en la sombra del apoyo (o no) de Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), tendrá también un peso específico clave en el resultado final.

Las elecciones, convocadas para completar un mandato que acabará en 2020, harán a los asambleístas decantarse por uno u otro y tratar de cerrar uno de los periodos más convulsos y delicados de la RFEF por la detención el último verano de quien llevaba 29 años en su presidencia, Ángel María Villar.

Gane quien gane, y con peticiones cursadas ya de sectores como el fútbol modesto y los accionistas de clubes, la votación pondrá también fin al proceso electoral más enrevesado de la institución, inundado de reclamaciones, recursos y hasta llamadas de atención de la FIFA que exigió una solución antes del 31 de mayo. Para la federación internacional es difícil entender que España haya estado con una presidencia interina desde julio y que, por decisiones propias o de tribunales, haya retrasado del 16 de enero hasta mañana la fecha para elegir al sustituto de Villar. Entre ambos días se coló el 9 de abril, pero la coincidencia de éste con el partido de Liga Villarreal-Athletic llevó al TAD a obligar a la RFEF a poner otra fecha que es la de mañana.

Mientras tanto Luis Rubiales -el delfín- y Juan Luis Larrea -la mano derecha- han trabajado para ser el elegido. Los dos están convencidos de ello y los dos hacen unos cálculos que les dan un resultado favorable. El reglamento electoral exige que para ser presidente hay que tener mayoría absoluta en la primera votación o mayoría simple en la segunda. La Asamblea la forman 139 miembros. Además de coincidir en su pronóstico de victoria, Larrea y Rubiales comparten el deseo de iniciar una nueva etapa en la Federación, de la que ambos han sido parte desde hace mucho tiempo.

Larrea (San Sebastián, 1953) es miembro de la RFEF como tesorero desde 1988 y también como delegado de la selección, antes de convertirse en presidente accidental el 25 de julio pasado en plena irrupción de la operación Soule y el ingreso en prisión de Ángel Villar. Su condición de miembro más antiguo de la junta directiva le hizo asumir la presidencia por acuerdo de este órgano del que también formaba parte Luis Manuel Rubiales (Las Palmas, 1977) como presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), cargó que ocupó desde marzo de 2010. Hombre de banca y de fútbol el primero y futbolista y sindicalista el segundo, los dos se ofrecen como impulsores de un cambio hacia una federación transparente, con guiños al fútbol base y al fútbol femenino y posibles cambios en competiciones como la Copa y la Segunda B comentados por el vasco.

La normalización de las relaciones con instituciones como La Liga, a la que Larrea ya se ha acercado hasta el punto de ser criticado por su oponente, y también con el Consejo Superior de Deportes (CSD), están en la agenda de dos directivos que descartaron ir juntos en esta aventura.

Rubiales saltó al ruedo en cuanto los plazos legales se lo permitieron. Dejó la presidencia de AFE en noviembre para impulsar una moción de censura contra Villar después de siete años y quienes le acompañan en la aventura dicen haber superado con creces los 80.000 kilómetros en estos meses para recorrer España y explicar su proyecto.

Con el lema "el cambio es imparable", su voz ha sido la que más se ha escuchado en el tiempo de "campaña", en el que ha tenido que encajar algún que otro revés como el rechazo a su petición de que las elecciones fueran antes y a que el voto en éstas fuera secreto. Las territoriales, los jugadores, el fútbol sala y el fútbol no profesional son los caladeros de sus votos para privar de la presidencia a Larrea, que tiene el apoyo del fútbol profesional y los árbitros y que dice superar los 80, aún con posibilidades de restar aún respaldos a su rival.