El pelotón del Tour de Francia, al paso por la localidad de Lekeitio.

El pelotón del Tour de Francia, al paso por la localidad de Lekeitio. EFE

Ciclismo TOUR DE FRANCIA

Los tres días del Tour de Francia en el País Vasco: pasión, retorno económico y los intentos de sabotaje

La ronda gala se despidió de las carreteras vascas después de unas jornadas que han dejado muy buen sabor de boca y una pequeña mancha en el currículum.

4 julio, 2023 02:15

El Tour de Francia ya se ha despedido del País Vasco. Han sido tres días muy intensos, o más aún si tenemos en cuenta toda la parafernalia que se montó en la previa de la carrera con la presentación de los equipos, que han puesto en el mapa de una forma extraordinaria a esta zona, a sus maravillosos paisajes y a su increíble afición ciclista.

Se habla de que el País Vasco es una de las cunas del ciclismo, seguramente el lugar en el que se vive este deporte con mayor pasión en toda la península ibérica, y todo eso ha quedado demostrado con creces durante estas jornadas inaugurales de la mejor carrera del mundo. El Tour de Francia es especial para todo. Tiene una repercusión planetaria al alcance de muy pocos eventos y para Euskadi han sido unas jornadas maravillosas.

Esas cunetas repletas de camisetas naranjas al paso por cada puerto o por cada localidad han arrojado imágenes muy potentes en todo el mundo. También sus increíbles paisajes de montaña y playa, dejando claro que la zona puede ser un perfecto lugar de turismo cicloturista.

Powless y Boasson Hagen se abren camino entre la afición vasca.

Powless y Boasson Hagen se abren camino entre la afición vasca. EFE

Precisamente por ahí es por donde llega otro de los grandes beneficios de albergar una carrera como el Tour de Francia. El retorno económico para el País Vasco es evidente y se ha llegado a tasar en unos 100 millones de euros, una cifra nada desdeñable si se tiene en cuenta que la inversión fue de apenas 12 millones. 

Eso sí, estos días de carrera dejan un borrón que también ha dado la vuelta al mundo. Un grupo de personas se dedicó durante la segunda y la tercera etapa a tratar de boicotear el paso del Tour de Francia por el País Vasco lanzando chinchetas y clavos al asfalto. Los ciclistas sufrieron pinchazos en masa y se quejaron de esta circunstancia, pero sobre todo su integridad física estuvo expuesta a un gran riesgo por el capricho de unos pocos.

Espectáculo y corazón

Cuando una carrera ciclista transcurre por las carreteras del País Vasco se sabe que va a dejar muchas cosas de cara a la galería. Eso es lo que buscaba el Tour de Francia en esta edición de 2023, acción desde el primer día, así que acudir a esta zona es jugar sobre seguro. 

Ninguna de las etapas defraudaron en absoluto e incluso dejaron las primeras peleas entre los hombres de la clasificación general. El primer día Pogacar decidió aprovechar el terreno y lanzó un serio aviso a Jonas Vingegaard en la ascensión a Pike. Un movimiento que reventó la carrera y que sirvió para quitar las caretas de muchos a las primeras de cambio. 

La victoria de Adam Yates por delante de su hermano Simon en las calles de Bilbao también fue una imagen potente, especialmente para el UAE, el equipo de Pogacar, que quiere plantar cara al Jumbo Visma en este Tour. Los abandonos de Enric Mas y de Richard Carapaz también forman parte de la historia de aquel día, aunque sea en el plano negativo.

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La segunda jornada no tuvo tampoco nada que envidiarle a la anterior. La ascensión final a Jaizkibel fue otro sitio que eligieron los grandes protagonistas para moverse, y ahí de nuevo se vio la ambición desmedida que tiene Tadej Pogacar por ganar este Tour de Francia. Su imagen de un tipo loco por vencer sigue encandilando al mundo y dejó prendados a los aficionados vascos.

La tercera etapa fue la última que transcurrió por las carreteras vascas. Lo hizo hasta el último tercio del recorrido después de su salida en Amorebieta para dejar paso al territorio natural del Tour, que ya se adentra en Francia y que va camino de los Pirineos.

El retorno económico

El País Vasco ha vivido en sus propias carnes lo que es albergar la caravana del Tour de Francia. Lo ha hecho además a lo grande, porque no ha sido simplemente un lugar de paso puntual de la carrera, sino que se convirtió en el punto de partida, el emplazamiento escogido para la Grand Départ.

Eso supone dar cabida a 22 equipos, con sus ocho ciclistas y sus innumerables auxiliares, técnicos y directores cada uno, durante varios días. La presentación de los corredores tuvo lugar el pasado jueves, un par de días antes del inicio de la carrera, algo que supone varias pernoctaciones de toda la caravana hasta que, tras la tercera etapa, el Tour se marchó a Francia.

Rafal Majka, entre el pasillo de los aficionados.

Rafal Majka, entre el pasillo de los aficionados. EFE

La ocupación hotelera se disparó durante los días que la ronda gala estuvo en el País Vasco, y también los precios porque cualquiera veía una auténtica mina de oro ante la tremenda expectación que genera un evento de este tipo. 

Aficionados llegados desde prácticamente todos los puntos de España quisieron gozar de la oportunidad de presenciar en directo el Tour de Francia durante alguno de los tres días, o incluso los tres, por lo que el desembolso en los comercios locales fue también importante. Pero no sólo eso, sino que el circo de esta carrera arrastra por ejemplo a cientos de medios de comunicación que cubren la competición día a día. 

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Los cálculos hablan de que el retorno económico para el País Vasco podría estar en torno a los 100 millones de euros por todos estos días que el Tour ha estado en la zona, algo a tener en cuenta cuando la inversión inicial fue de 12 millones. 

Las chinchetas

Tan sólo hay un único borrón que empaña uno de los mayores éxitos y eventos más grandes del deporte español en los últimos tiempos como es este arranque del Tour. Por desgracia, algunos se dedicaron a lanzar clavos y chinchetas a la carretera al paso del pelotón y provocaron innumerables pinchazos en las ruedas de los corredores.

Sucedió en la segunda y en la tercera etapa. El día con final en San Sebastián, en los últimos kilómetros un gran número de ciclistas tuvo que echar el pie a tierra porque vio que perdía presión en las ruedas de su bicicleta. La sorpresa de muchos de ellos fue que el pinchazo se debía que tenían una o varias chinchetas clavadas en las cubiertas, algo que sin duda no fue accidental.

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Algún ciclista como Lilian Calmejane llegó a contar hasta cinco clavos en la misma rueda. Algo similar ocurrió en la tercera etapa, antes de entrar a Francia, porque de nuevo varios corredores se vieron obligados a pedir la asistencia de sus equipos por la presencia de estos objetos en la calzada.

No es la primera vez que algo así sucede en el Tour de Francia. Estos actos suelen estar promovidos por unas protestas de diferente índole, aunque no han trascendido todavía quiénes han sido los autores de esta fechoría. Lo peor de todo es que pusieron en serio peligro la integridad física de los ciclistas, que de haberse ido al suelo podrían haber sufrido las consecuencias.

Fue la única mancha de todos estos días maravillosos que ha vivido el País Vasco con el Tour de Francia, que dejan a Adam Yates de líder y que quedarán para la historia de la carrera.