Marc Gasol, en la retirada de Sergio Llull como jugador de la Selección..

Marc Gasol, en la retirada de Sergio Llull como jugador de la Selección.. Europa Press

Baloncesto

Marc Gasol, 41 años: "Yo era muy malo para el inglés. Cuando llegué a Memphis apenas era capaz de decir dos palabras"

El exjugador recuerda cómo fueron sus inicios fuera de España siendo aún un joven adolescente.

Más información: Álex Ruiz, nutricionista de Carlos Alcaraz: "El sueño es nutrición y el error más grave antes de dormir es el móvil"

Carlos Serrano
Publicada

Marc Gasol, exjugador de baloncesto español, ha reconocido en una reciente entrevista que durante su etapa escolar en Sant Boi el inglés no era precisamente su fuerte.

El pívot catalán recuerda a su profesora, Loli, y bromea sobre lo que pensaría si pudiera escucharle ahora, cuando domina el idioma con una fluidez prácticamente nativa.

"Cuando llegué a Memphis por primera vez con Pau y la familia apenas era capaz de decir dos palabras", explica al recordar su primer contacto con Estados Unidos, años antes de convertirse en jugador de la NBA.

Aquella dificultad inicial con el idioma fue solo una de las muchas barreras que tuvo que superar en un proceso de adaptación que acabaría trascendiendo el ámbito deportivo.

El primer viaje de Marc Gasol a Estados Unidos se produjo en 2001, cuando acompañó a su hermano Pau a Memphis. Era todavía un adolescente y quedó impresionado por las dimensiones del país: autopistas de hasta siete carriles, enormes camiones y una escala completamente diferente a la que conocía en España.

Por entonces, su inglés era muy limitado. Apenas podía articular unas pocas palabras y dependía de su familia y de su hermano para comunicarse. Una situación habitual entre muchos deportistas europeos que dan el salto a la NBA y que deben enfrentarse, además del reto deportivo, a un nuevo idioma y una cultura diferente.

El baloncesto como refugio

Gasol reconoce que de niño no era especialmente soñador, aunque sí tenía claro dónde se sentía cómodo: en una pista de baloncesto. "En el colegio no era popular, era el niño que jugaba a basket", recuerda.

La cancha se convirtió así en un espacio de pertenencia, un lugar en el que se desenvolvía con mayor naturalidad que en el aula. Su experiencia académica, en cambio, fue mucho menos destacada.

El propio Gasol se define como un estudiante irregular, con intereses dispersos y "con la brújula estropeada". No tenía una vocación definida más allá del baloncesto ni se consideraba un alumno especialmente brillante.

Marc Gasol, en el podcast de 'Café de finca'

Marc Gasol, en el podcast de 'Café de finca' .

El tiempo, sin embargo, transformaría aquella relación inicial con Estados Unidos. Gasol no solo aprendió el idioma, sino que terminó integrándose profundamente en Memphis.

La ciudad llegó a nombrarle "Memphian of the year" y se popularizó una frase que resume la estrecha relación entre el jugador y la comunidad: “Marc Gasol no es de Memphis, es Memphis”.

El propio exjugador admite que la expresión puede resultar exagerada, pero reconoce sentirse profundamente identificado con la ciudad. Memphis carece del glamour de otras grandes urbes estadounidenses, pero Gasol encuentra en ella una representación más auténtica del país: una ciudad trabajadora, con una marcada identidad y una profunda carga histórica.

Su integración fue progresiva y total. Vivió inicialmente en el centro antes de trasladarse a los suburbios con su familia y terminó convirtiéndose en una figura reconocible más allá de las pistas. En los cafés que frecuentaba, los clientes acabaron acostumbrándose a su presencia y a saludarle con familiaridad.

El poder del deporte

Gasol también pone el foco en una de las contradicciones de Memphis: una ciudad marcada por una importante segregación, pero en la que el baloncesto puede actuar como punto de encuentro.

En el equipo conviven jugadores de orígenes muy diferentes unidos por un mismo objetivo. Algo similar sucede en las gradas, donde aficionados con realidades distintas comparten una misma pasión.

Para Gasol, esa capacidad de reunir a personas y comunidades que, fuera del deporte, podrían permanecer alejadas es uno de los grandes valores del baloncesto.

Su propia trayectoria es un ejemplo de ello. El adolescente que llegó desde Sant Boi sin apenas poder comunicarse en inglés terminó convirtiéndose en una figura plenamente integrada en Memphis.

Su historia refleja cómo el deporte puede funcionar no solo como profesión, sino también como herramienta de adaptación, cohesión social y conexión con una comunidad.