Montaje de Pau Gasol y la isla balear de Menorca.

Montaje de Pau Gasol y la isla balear de Menorca. EE

Baloncesto

La isla española Reserva de la Biosfera donde Gasol pasa sus vacaciones: una muralla de 2 km y la gran fortaleza de Europa

El legendario jugador de baloncesto pasa varios días en Menorca visitando varios de los rincones de la isla.

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Pau Gasol podría elegir cualquier destino del mundo para descansar, pero cuando llega el verano prefiere una isla española que es mucho más que calas de postal.

Lejos del ruido de Ibiza y de la masificación de otros puntos del Mediterráneo, el legendario pívot catalán se escapa con su familia a Menorca, Reserva de la Biosfera por la Unesco y hogar de una de las ciudades más singulares del país: Maó (Mahón), con su muralla histórica y una de las fortalezas costeras más impresionantes de Europa.

Allí cambia los pabellones llenos por paseos frente al mar, rutas por el casco antiguo y atardeceres sobre el puerto natural.

En Maó, Pau combina los planes de playa con jornadas muy reconocibles para cualquier familia que viaja con niños. Por la mañana, la isla ofrece calas y playas cercanas donde disfrutar del agua transparente y la arena fina; por la tarde, la capital menorquina se convierte en escenario perfecto para pasear sin prisa.

Su muralla histórica, que rodeaba la ciudad y de la que se conservan tramos que suman en torno a dos kilómetros, permite entender por qué este rincón del Mediterráneo fue tan codiciado durante siglos. Entre bastiones, portales y restos defensivos, el paseo se convierte en una pequeña lección de historia al aire libre.

Pau Gasol, fundador y presidente de Gasol16 Ventures.

Pau Gasol, fundador y presidente de Gasol16 Ventures.

El otro gran icono que completa la estampa es la fortaleza que vigila la entrada del puerto. Maó está considerada uno de los puertos naturales más grandes de Europa, y a ambos lados de su boca se levantan construcciones militares que, en su momento, fueron clave para el control de la isla.

Visitar esa gran fortaleza, asomada al mar y llena de túneles, baluartes y plataformas de artillería, permite imaginar el pasado estratégico de Menorca. Para una familia como la de Gasol, es el plan perfecto para alternar toalla y bañador con excursiones que también entretienen a los más pequeños.

El atractivo de Maó para un deportista de élite está justo en esa mezcla: calma, mar y patrimonio. Las calles del centro, con fachadas de inspiración británica, plazas recogidas y miradores al puerto, ofrecen un ritmo muy distinto al de las grandes ciudades.

Se puede tomar un helado en el casco antiguo, bajar por las escaleras que conducen hasta el muelle, subir de nuevo hacia la muralla y terminar el día en una terraza viendo cómo se encienden las luces de los barcos. Todo sin alfombras rojas ni flashes constantes, algo que alguien como Pau Gasol, acostumbrado a la exposición permanente, valora especialmente.

Para el lector, lo mejor de este refugio es que no es un destino inaccesible. Menorca cuenta con conexiones aéreas cómodas y Maó ofrece una amplia variedad de alojamientos, desde pequeños hoteles con encanto en edificios históricos hasta apartamentos pensados para familias.

Con algo de organización, es sencillo replicar la fórmula Gasol: base en la ciudad, mañanas de mar en las playas cercanas, visitas a la fortaleza y los restos de la muralla, paseos al atardecer por el puerto natural y cenas tranquilas mirando al Mediterráneo.

En esta ciudad española Reserva de la Biosfera, entre piedra, historia y brisa marina, el mito del baloncesto encuentra el lugar perfecto para bajar el ritmo sin renunciar a nada.