Juan Carlos Navarro aplaude a la afición durante un homenaje en el Palau Blaugrana

Juan Carlos Navarro aplaude a la afición durante un homenaje en el Palau Blaugrana EFE

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Juan Carlos Navarro, la leyenda del Barcelona 'despedida' por la puerta de atrás

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El 23 de noviembre de 1997, con tan solo 17 años, saltaba a la pista del Palau Blaugrana un imberbe y desconocido joven. Con el '5' a la espalda, un desconocido Juan Carlos Navarro debutaba con la camiseta del Barcelona bajo las órdenes de Joan Montes, que había recalado en el equipo apenas 19 días después tras la dimisión del mítico Manel Comas

El joven Navarro procedía del filial blaugrana y no fue hasta la temporada 1999/2000 cuando formó parte de manera definitiva de la primera plantilla del equipo catalán. Hasta ese año, el escolta de San Feliú participaba en algunos partidos con el equipo sénior del conjunto culé. Nadie se imaginaba lo que podía dar de sí esa promesa que se ha convertido en una leyenda del baloncesto español. 

Una despedida inadecuada 

Dos décadas de baloncesto a las que el Barcelona ha puesto fin mediante un frío comunicado en el que anunciaba, eso sí, que se incorporaría al área técnica culé. Un jugador que lo ha sido todo para el Barcelona y que ha sido despedido del club para el que se ha dejado la piel durante 19 años con tres párrafos y sin más alardes. 

El cuadro azulgrana ha recibido innumerables críticas pero no por la retirada del mejor jugador de la historia del club, sino por el modo de hacerlo. Y es que este 17 de agosto ha sido un día que, en la Ciudad Condal, debería estar exclusivamente reservado para las víctimas de los cruentos atentados de Barcelona del año pasado. 

Sin embargo, en la directiva han considerado oportuno que a la leyenda blaugrana se le debía despedir en pleno mes de agosto, sin hacer siquiera un acto por pequeño que sea, para agradecerle toda una vida dedicada a un club. El conjunto culé ha perdido una oportunidad histórica para reconciliar momentáneamente a una afición cada vez más desencantada con el baloncesto. La leyenda culé sale por la puerta de atrás de su club y después de varias semanas de negociaciones.

Los problemas entre 'La Bomba' y el Barcelona comenzaron con una renovación por una década el pasado mes de septiembre. Menos de un año después, el club catalán no contaba con el histórico jugador y ha buscado desde final de temporada encontrar una solución.  

'La Bomba, el emblema del Barcelona

Sin embargo, 20 años antes de que ocurriera semejante chapuza, el día de su debut, Navarro ya anticipó lo excelso jugador de baloncesto que podría llegar a ser anotando 10 de los 99 puntos que le endosó el Barcelona a un bisoño Covirán Granada. Apenas estuvo diez minutos sobre la pista del Palau Blaugrana, pero consiguió llamar la atención de los presentes. 

Desde ese momento, Juan Carlos Navarro se convertiría en un nombre recurrente en las crónicas del conjunto culé. Poco a poco fue haciéndose con un puesto en el primer equipo, hasta despegar de forma definitiva, junto a un tal Pau Gasol, en la Copa del Rey del año 2001. Dos de los jugadores más prometedores del baloncesto español y que mejor futuro tenían. Y así fue. Los dos no decepcionaron. Ya dejaron patente su calidad con los Júniors de Oro, cuando le ganaron a Estados Unidos el campeonato del mundo de esa categoría en el año 1999. El apellido de Navarro se empezaba a hacer un hueco en el baloncesto europeo. 

Juan Carlos Navarro besa la séptima Copa del Rey que conquista en su carrera

Juan Carlos Navarro besa la séptima Copa del Rey que conquista en su carrera EFE

Su trayectoria en el Barcelona es intachable. Casi 20 temporadas ligado al club de su vida y al que ha llevado a lograr grandes gestas, como dos Euroligas que acabaron en las vitrinas culés. Sin embargo, en 2007 decidió marcharse a la NBA e interrumpió su estancia en el equipo azulgrana para estar con su amigo Pau Gasol en los Memphis Grizzlies. Una etapa que no salió demasiado bien y decidió retornar al equipo catalán al año siguiente. 

Regreso a sus inicios

Una vuelta al baloncesto europeo que ayudó al Barcelona a implantar una hegemonía en España y en Europa tras unos años de vaivenes, aunque no duró demasiado. Esto fue debido a la irrupción del Madrid de Pablo Laso. Precisamente al conjunto blanco le ha hecho varios destrozos a lo largo de su carrera, convirtiéndose en uno de sus rivales favoritos. 

El curso pasado, Juan Carlos Navarro apenas contó con protagonismo en el equipo tanto con Sito Alonso como Svetislav Pesic. Su retirada era inminente, pero Juan Carlos se resistía a abandonar el deporte que tanto le ha dado. Sin embargo, el Barcelona le ha convencido para que dé un paso a un lado y se incorpore a la parcela directiva del club.

Indiscutible en la mejor España

Juan Carlos Navarro se destapó como un jugador de futuro con la Selección en el Mundial Júnior de 1999. Pau Gasol, Felipe Reyes y Raúl López formaban parte de un equipo que preveía grandes resultados para la Absoluta en el futuro. De hecho, en el Eurobasket de 2001, el escolta y sus compañeros formaban parte del combinado nacional que acabaría alzándose con una meritoria medalla de bronce al que le acompañó una plata dos años después en otro campeonato de Europa. 

La mejor generación de jugadores de la historia de España estaba conformándose hasta llegar al año 2006, donde se destaparon y consiguieron algo histórico para el baloncesto patrio: el Mundial. El combinado de Pepu Hernández se hizo con el oro en Saitama con unos inconmensurables Pau Gasol y Juan Carlos Navarro

Pau Gasol y Juan Carlos Navarro.

Pau Gasol y Juan Carlos Navarro. Efe

Para el recuerdo quedan las actuaciones del catalán en encuentros vitales para el devenir de la Selección como sus partidos contra Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Pekín y Londres, donde se alzó con la plata y rubricó espectaculares números. 

Un año antes de Londres, Juan Carlos Navarro completaba su mejor torneo con el combinado nacional. Lituana era el escenario, un país que rezuma baloncesto y fue en esta república báltica en la que el escolta de San Feliú se alzó con el oro, pero también con el MVP tras anotar 26 puntos en cuartos, 35 en semifinales y 27 en la final ante Francia.

Una trayectoria que no merece ser despedida en un olvidable viernes de agosto y en una jornada en la que Barcelona está más pendiente de los actos por el aniversario de los atentados que de cualquier otra cosa. Una leyenda que se despide alejada del foco mediático por la incapacidad de un club que cada vez presta menos atención al baloncesto.