Croacia celebrando la victoria ante España en los últimos Juegos Olímpicos.

Croacia celebrando la victoria ante España en los últimos Juegos Olímpicos.

Baloncesto Eurobasket 2017

Croacia, la destrozasueños particular de España: dos derrotas que dejaron huella

Caer contra la selección balcánica en la fase de grupos del Eurobasket de 2007 y en la de los Juegos Olímpicos de 2016 influyó sobremanera en el devenir final de ambos torneos: no se alcanzaron las expectativas deseadas.

Millán Cámara

Hay un dicho universal que reza que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Aplicable a todos los ámbitos de la vida, también encuentra demostraciones prácticas en el baloncesto. Bien lo saben en la selección española, que este martes afronta su partido más comprometido en el grupo C del Eurobasket ante Croacia (16:45 horas, Cuatro). Una selección a la que normalmente se ha vencido en los últimos años, pero incómoda a pesar de todo. Así lo demuestran dos tropiezos pasados especialmente dolorosos contra el equipo ajedrezado, capaz de reducir las expectativas de los nuestros en competiciones de suma importancia. Uno dolió lo suyo hace una década, ya cicatrizada la herida. El otro, consumado hace un año, todavía escuece.

Eurobasket 2007: el principio del fin

Una década atrás, España fue la anfitriona del torneo continental. Una condición que adquirió todavía más relumbrón entonces debido a la conquista del oro mundial en Japón el verano anterior. Parecía que conquistar el título europeo era una obligación. Algunos, atrevidos, incluso lo daban por hecho antes del inicio del campeonato. La verdad es que el favoritismo español era más inmenso que nunca: se arrastraban casi dos años, desde que Francia se apropió del bronce continental de 2005, sin conocer la derrota en un partido oficial.

Y así, imbatida, siguió la ya denominada ÑBA tras llevarse los dos primeros encuentros de aquel Eurobasket contra Portugal (56-82) y Letonia (93-77). Todavía había segunda fase en los Europeos y los grupos iniciales estaban compuestos sólo por cuatro selecciones. El último encuentro antes de alcanzar la segunda ronda, en el que el liderato del grupo B estaba en juego, se disputaba ante Croacia. Dirigidos por el siempre pasional Jasmin Repesa, los balcánicos afrontaban aquel encuentro en Sevilla tras caer por sorpresa ante Letonia en la primera jornada (85-77) y resarcirse frente a Portugal en la segunda (90-68).

El favoritismo, por una lógica aplastante, era español. Como pareció atestiguar una primera mitad en la que todo pareció ir sobre ruedas para los locales. Pau Gasol, como de costumbre, resultó el faro omnipresente del equipo. Los triples entraban y la estrella estaba bien surtida de balones interiores, pero algo empezaba a fallar: el rebote lo controlaban los croatas. Felipe Reyes era el único jugador patrio destacado en ese sentido.

Pau Gasol rabioso tras la derrota ante Croacia en 2007.

Pau Gasol rabioso tras la derrota ante Croacia en 2007. EFE

Poco a poco, los visitantes también se hicieron fuertes desde el triple. Ocurrió ya tras el descanso, después de que Croacia llegase a caer hasta por 12 puntos. Fue entonces cuando un jugador bien conocido en la ACB se erigió como verdugo español: Marko Tomas. Él lideró la remontada de los suyos mientras Pau, por culpa de las faltas, se resignaba en el banquillo junto a José Manuel Calderón. Sin dos de sus grandes referentes en pista, España cedió el liderato en el marcador justo antes de los 10 últimos minutos.

Otro Marko, Popovic, también tuvo la muñeca caliente en el perímetro, bien secundado por Tomas y Davor Kus. Por el contrario, a los jugadores españoles les temblaban las piernas, con fallos capitales desde el tiro libre. Y, aun así, Rudy Fernández y Jorge Garbajosa lograron que España volviese a adueñarse del partido. Sin embargo, Croacia no desesperó y se llevó la gloria a la hora de la verdad. A falta de tres segundos para el bocinazo, un triple de Tomas lo finiquitó todo. Quizá hubo falta en la posterior entrada a canasta a la desesperada de Rudy, pero la única evidencia factible la señaló el marcador final: derrota por 85-84.

A partir de aquel momento, el devenir español ya no fue el mismo en un torneo de recuerdo, sobre todo, doloroso. Por una plata amarga como pocas al caer contra Rusia en la final (59-60), con tiro ganador fallido para ahondar en la herida. También porque, como tanto se ha aireado, lo extradeportivo acabó pesando más que lo deportivo de forma fatal. Meses después, el seleccionador Pepu Hernández y el presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, iniciaron una guerra que acabó con el primero fuera de la selección. La explosión, por lo que fuera, empezó a gestarse a partir de esa noche aciaga en tierras andaluzas. Croacia fue sexta en ese Eurobasket.

Juegos Olímpicos 2016: la plata empieza a alejarse

España llegaba pletórica al primer partido de su grupo olímpico en Río de Janeiro, tras un oro europeo tan trabajado como el de 2015. Antes habían caído dos platas olímpicas, otros dos metales dorados en el Eurobasket además de un bronce y un par de sinsabores mundialistas. Por su parte, Croacia seguía sin despegar. Por muchos grandes nombres que presentasen sus convocatorias, haber peleado por el tercer puesto europeo de 2013 (arrebatado, precisamente, por España) era su techo. Como en 2007, la balanza de la victoria se decantaba mucho más hacia el lado de la selección, que parecía encaminarse hacia su tercera plata seguida en los Juegos de verano.

Así se demostró en unos primeros minutos que, aparcada la frialdad inicial, pertenecieron a los hombres de Sergio Scariolo. Pau Gasol y Nikola Mirotic empezaban a marcar las distancias españolas, optimistas en los dos primeros cuartos. Sin embargo, Croacia empezó a dar problemas desde la defensa, a pesar de que el triple no le aportaba muchos réditos. Al descanso, mandaba España.

Incluso se pudo sentenciar el duelo durante el tercer cuarto, con rentas superiores a los 10 puntos. Pero Croacia siempre volvía, sobre todo cuando no tenía delante al mayor de los Gasol. Bojan Bogdanovic se erigió en líder balcánico y, poco a poco, sus compañeros se fueron soltando mientras a España le faltaban referentes. También acierto exterior. Calderón, al igual que en el Europeo doméstico de unos años antes, vivía desde el banquillo español, con gran desesperación, lo que empezaba a ser todo un calvario.

Ya en el último cuarto, el combinado dirigido por 'Aza' Petrovic (con pasado dirigiendo al CB Sevilla, como guiño al escenario de la derrota de 2007) mostró mayor solidez. Sólo así pudo pasar a comandar el partido, a falta de minuto y medio para la conclusión. Un triple de Mirotic dejaba a la selección española un punto por debajo. Sin embargo, en la última jugada se frustró la remontada a la heroica: Dario Saric taponó el lanzamiento definitivo de Pau Gasol tras haber dado vida al rival con un fallo inmediatamente anterior desde la línea de personal. 72-70 para Croacia.

Ese tropiezo, unido al que le siguió contra Brasil (65-66, también en los últimos segundos), acabó significando encontrarse con Estados Unidos antes de la final olímpica. España perdió en semifinales contra los intratables NBA (76-82) y se tuvo que conformar con llevarse un bronce muy sufrido ante Australia (88-89). Otra vez, los croatas, quintos en ese torneo olímpico, habían minado la moral española lo suficiente como para que el hipotético primero de los mortales acabase peor de lo esperado. Esa vez, la plata se la llevaron las chicas.

El presente

Un año después de un enfrentamiento tan duro como el de la pasada edición olímpica, España y Croacia vuelven a verse las caras. Los Gasol, Juan Carlos Navarro y Sergio Rodríguez son los únicos supervivientes del partido de 2007 en el bando español. En el croata, repiten Roko-Leni Ukic, Popovic y Tomas.

Con respecto a 2016, Pau, Navarro, Álex Abrines, Willy Hernangómez, el Chacho y Ricky Rubio continúan. En Croacia, siguen Filip Kruslin, Krunoslav Simon, Bogdanovic, Saric, Ukic y Darko Planinic. Pau, Navarro, el Chacho y Ukic son los únicos jugadores que estuvieron presentes en los dos partidos reseñados.

En juego, atar el liderato del grupo, con ambas selecciones invictas. En el ambiente, el posible fantasma de otra derrota española que preceda a un resultado, de nuevo, peor de lo esperado. De los nuestros depende que el único encuentro realmente temible en Rumanía se salde con candidatura a todo refrendada o dudas. Serían las primeras, con seriedad, de todo este Eurobasket.