Mikel Merino junto a su padre.

Mikel Merino junto a su padre. Redes Sociales

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Miguel, padre de Mikel Merino (30): "Tenía 2 o 3 años y ya era un loco del balón. Con 10 años ya necesita un representante"

El exfutbolista recordó la infancia del centrocampista español y su amor por el fútbol desde pequeño.

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Hablar de Mikel Merino es hacerlo de uno de los futbolistas más importantes de la selección española. Sin embargo, mucho antes de convertirse en campeón de Europa y del Mundo, ya había señales de que su destino estaba ligado al balón. los Fulanos'

Nadie lo sabe mejor que su padre, Miguel Merino, también exfutbolista profesional. En una entrevista para el canal de Youtube de 'Los Fulanos', Miguel recordó cómo comenzó la pasión de su hijo por el fútbol cuando apenas era un niño.

"Tenía dos o tres años y ya era un loco del balón", explicó, dejando claro que el deporte ocupó un lugar central en la vida de Mikel desde prácticamente sus primeros pasos.

La familia vivía el fútbol desde dentro. Miguel desarrolló una extensa carrera en clubes como Osasuna, Celta, Las Palmas o Leganés, por lo que Mikel Merino creció rodeado de vestuarios, entrenamientos y conversaciones sobre este deporte.

Su padre recordó que la intensidad con la que vivía el fútbol era impropia de un niño de su edad. Siempre quería jugar, entrenar o ver partidos. La pelota era su mejor compañera y cualquier momento servía para dar unos toques al balón.

Mikel Merino, felicitado por Fabián.

Mikel Merino, felicitado por Fabián. EFE

Miguel incluso bromeó sobre el talento precoz de su hijo con una frase que resume perfectamente aquellas sensaciones: "Con diez años ya necesitaba un representante".

Una manera simpática de explicar que las personas que le rodeaban ya intuían que estaba ante un futbolista diferente.

Mikel Merino celebra su gol contra Bélgica.

Mikel Merino celebra su gol contra Bélgica. EFE

Aquella evolución nunca fue fruto de la casualidad. Además de las condiciones naturales, Mikel Merino destacó por una enorme capacidad de trabajo y por una personalidad muy competitiva. Su padre siempre ha insistido en que nunca fue necesario obligarle a entrenar porque era él quien buscaba continuamente mejorar.

Los años terminaron dando la razón a quienes vieron ese potencial desde el principio. Tras formarse en la cantera de Osasuna, dio el salto al Borussia Dortmund, pasó por el Newcastle y acabó consolidándose en la Real Sociedad, antes de fichar por el Arsenal, donde ha alcanzado uno de los mejores momentos de su carrera.

Su crecimiento también le abrió las puertas de la selección española, donde se ha convertido en uno de los hombres de confianza de Luis de la Fuente. Su capacidad para llegar al área, su inteligencia táctica y su liderazgo le han permitido ser decisivo en los grandes torneos, confirmando aquello que su padre ya veía cuando apenas tenía unos años: que aquel niño que no se separaba del balón estaba destinado a llegar muy lejos.