Un mecánico prepara uno de los Peugeot antes de las verificaciones técnicas.

Un mecánico prepara uno de los Peugeot antes de las verificaciones técnicas. Franck Fife AFP/Getty Images

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Sin GPS 'ni oxígeno': el Rally Dakar, rumbo a lo desconocido

“Será el más duro que se haya corrido en Sudamérica”, asegura Marc Coma, director deportivo de la prueba.

“Será el más duro que se haya corrido en Sudamérica”, anunció Marc Coma en la presentación de la 39ª edición del Dakar, que arranca este 2 de enero en Asunción y en el que sus casi 500 participantes recorrerán 8.818 kilómetros (4.089 cronometrados) a lo largo de tres países (Paraguay, Bolivia y Argentina) hasta llegar a Buenos Aires 12 días después.

Su director deportivo y pentacampeón del rally más duro del mundo ha utilizado su experiencia y su buena relación con los pilotos con el objetivo de recuperar el ADN y el espíritu de aventura de una competición en la que ha introducido novedades significativas en la navegación con una única intención: que la dureza y la dificultad se conviertan en los dos actores principales en este Dakar. Estas son las cinco claves de la edición 2017:

Puntos de control de paso (waypoints)

“Quiero que la navegación vuelva al lugar que merece. Que los pilotos que más consigan dominar este apartado lo vean reflejado en el resultado final”. La declaración de intenciones de Marc Coma resume el espíritu del nuevo Dakar, que arranca con una etapa de 454 kilómetros (39 cronometrados) en Asunción (Paraguay). Una de las principales novedades en la navegación, pensada para obligar a los pilotos a disminuir el ritmo infernal que imprimieron en la pasada edición, está en los nuevos puntos de control de paso (waypoints).

Barreda Waypoints

Para favorecer las cualidades de la navegación, la principal dificultad residirá en encontrar estos puntos de control paso, por lo que los pilotos deberán ser mucho más precisos porque el radio de cobertura se reducirá de forma drástica a 300 metros -antes era de 800- y la validación se tendrá que hacer siempre de forma manual, tras prescindir del mecanismo automatizado que antes se incorporaba, lo que llevará a los competidores a perder algo de tiempo en concretar que realmente se está en el sitio correcto.

Además, en el GPS ya no aparecerá la flecha que los guiaba y los participantes no sabrán si están en el centro, a la derecha o a la izquierda del waypoint. Una normativa que penalizará al piloto que abran pista –el ganador de la etapa anterior-, por lo que habrá más cambios en cabeza.

Pérdida de memoria del GPS

El instrumento de navegación perderá una buena parte de su memoria habitual porque sus funciones han sido voluntariamente degradadas por la organización.

Barreda GPS

El GPS sólo guardará el último kilómetro recorrido con la intención de exprimir al máximo las habilidades de orientación de los participantes en cada etapa del Dakar y así poder evitar que puedan regresar al anterior punto de control de paso si pierden la ruta o que calculen de forma matemática la dirección seguida.

Seis jornadas en altitud

Deshidratación, dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, dificultad para dormir, descoordinación y alteraciones visuales son algunas de las reacciones fisiológicas del cuerpo humano como consecuencia de la exposición a la baja presión de oxígeno que se produce a gran altitud y que comienzan a manifestarse cuando se asciende a más de 2.500 metros de altitud.

Unos síntomas que, a buen seguro, comenzarán a padecer algunos de los participantes del Dakar a partir de la tercera etapa porque será cuando la aguja del altímetro empiece a subir y subir a medida que la competición se adentre en el Altiplano boliviano.

La organización del raid más duro del mundo ha programado seis jornadas –casi la mitad del recorrido- que transitarán por encima de los 3.000 metros y que en algunos tramos se llegará hasta los 4.000. Incluso la jornada de descanso será en altura, ya que La Paz es la capital más elevada del mundo (3.600 metros de altitud).

Cambios técnicos en los coches

Para compensar el menor rendimiento de los motores atmosféricos en altitud, los coches con propulsor de gasolina (Toyota) contarán con una brida de admisión dos milímetros más ancha mientras que los turbo (Peugeot) la verán reducida en uno. “Ellos ganarán unos 60 CV y nosotros perderemos 30”, asegura Carlos Sainz. Si sus cuentas son correctas, será una buena forma de igualar una categoría en la que Peugeot arrasó en 2016 con nueve victorias en un total de 13 etapas.

Carlos Sainz, durante el Dakar de 2016.

Carlos Sainz, durante el Dakar de 2016. Frank Fife AFP/Getty Images

Nuevos territorios por explorar

Con la entrada en escena de Paraguay, el raid más duro del mundo visitará el vigésimo noveno país en su historia y el quinto en Sudamérica desde que el Dakar se desplazó allí en 2009 tras abandonar el continente africano.

Sin los grandes desiertos de Chile y Perú, países que se han quedado fuera por motivos económicos y políticos, se recorrerán nuevos terrenos en el noreste de Argentina y Bolivia cobrará mucho más peso en la ruta, con hasta cinco etapas y la jornada de descanso.